


























Christina Rosenvinge es un personaje transversal, una artista de talento indiscutible y actitud elegante ante la vida que produce una insólita concordia entre el público. Su carrera está por encima de ideologías, del cliché de musa progresista. A sus 61 años -más de 40 en la música- su presencia en cualquier parte es garantía de fascinación. Su último disco, película o libro, su última colaboración. Su última campaña, en esta ocasión con sus dos hijos veinteañeros, Willem y Kay.
Los tres han vuelto a ser imagen de la firma Babaà, una marca de moda lenta que representa muy bien la filosofía Rosenvinge. Cada una de sus prendas, de colores suaves, formas amplias y tejidos naturales son elaboradas con lana y algodón de gran calidad en talleres familiares de Barcelona y combinan técnicas modernas con manufactura, creando piezas atemporales y cálidas. Como la propia Christina, que no es una tendencia fugaz y junto a sus hijos encarna el compromiso actual de la industria con la sostenibilidad.
Esta no es la primera vez que alguno de los tres hace publicidad. La cantante, sola, fue imagen en 2012 de Purificación García en una campaña ideada por Juan Gatti. En 2021 se estrenó con sus dos hijos, por primera vez para Babaà, ante la cámara del fotógrafo Pablo Zamora, amigo en común con Marta Bahillo, fundadora de la enseña en 2012.
"Mis rayitos de sol ya son hombres", dijo Christina cuando compartió por primera vez en su perfil de Instagram la sesión de fotos con sus retoños. Se refería a su poema Nana de Agosto, dedicado a ellos y publicado en su autobiografía, Debut, en 2019. "¡Ay, mi pequeño ratón! ¿De quién es esta mano? ¿De quién es esta voz que suena detrás de mí? Aunque te escondes, te oigo reír. Las horas se pasan jugando los tres, si ellos no escuchan lo digo en inglés: I love you. Ay, mi trocito de pan, bolita de queso, preciosidad, te llevo dentro de mí y aunque estés lejos te puedo sentir. The hours go faster 'cause we like to play, if nobody listens in Spanish I'll say: te quiero. Ay, mis rayitos de sol, entre la arena brillan los dos. Las olas vienen y van, y este castillo resistirá".
En la actualidad, Willem, de 27 años, es arquitecto y fotógrafo (hizo un erasmus en Roma) y Kay, de 21, cineasta. El primero rubísimo como su madre y el pequeño castaño. Kay ha trabajado como ayudante de sonido y director de fotografía en los cortos El meu heroi (2023) y Los dientes largos (2024).
Ambos nacieron fruto de su relación con el escritor Ray Loriga a principios de los 2000, cuando ya era una cantante consagrada que decidió parar el ritmo para criar a sus niños.
Hija de daneses emigrados a España en los 50, debutó en Ella y Los Neumáticos, grupo punk que formó parte de la movida. Una etapa en la que repartía publicidad y llegó a presentar un programa de televisión para costearse su afición a la música.
Después fundó la banda electropop Magia Blanca con Toti Árboles y Álex de la Nuez, ex miembro de Zombies, que fue su pareja. Con él formó el dúo Álex &Christina, que les hizo muy populares por la canción de pop naïf ¡Chas! y vuelvo a tu lado, producido por Nacho Cano. Tras la ruptura se lanzó con Christina y los Subterráneos, con los que sacó dos discos súper mediáticos: Que me parta un rayo y Mi pequeño animal.
En aquella época conoció a Loriga, escritor del momento tras el éxito de sus primera novelas, Lo peor de todo y Héroes. Con él se mudó a Manhattan, temporada en la que empezó tanto a componer en inglés como a interesarse por la música indie. Entonces entró en contacto con miembros de otros grupos como Sonic Youth y se hizo un hueco en el panorama underground.
Para saber más

Mujer sin prisas ni grandes ambiciones a la hora de desarrollar su trayectoria -pudiendo haber llegado a ser una estrella si hubiera querido-, Rosenvinge ha tocado todas las teclas de la intelectualidad. Ha trabajado como actriz en películas como Todo es mentira (Álvaro Fernández Armero, 1994)y en La pistola de mi hermano, que dirigió Ray Loriga en 1997 con guión inspirado en uno de sus libros. Incluso hizo de Karen Blixen en la gran pantalla.
Activista a la hora de promover la bicicleta como medio de transporte urbano y Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes 2025, se ha vuelto más intimista con el tiempo a nivel musical, sobre todo desde que trabajó con Nacho Vegas, con quien también mantuvo un romance poco ortodoxo. Con él se ha subido al escenario, y con Sabina, Vetusta Morla, Aute, Pereza. Con todos hace buen equipo.
Uno de los últimos discos de Christina Rosenvinge Hepworth, que vive en un luminoso piso grande cercano a la plaza Mayor y pasa los veranos en una bonita casa en Formentera de su propiedad, se llama Un hombre rubio. Dicen que se la ve mucho con uno...
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