

























Ni Egipto tiene tanto expolio que reclamarle a Reino Unido como el Barça femenino a Michele Kang. Entiéndase la hipérbole, pero es necesaria cuando se habla la obsesión que tiene esta empresaria surcoreana por coleccionar figuras blaugrana y exhibirlas en los múltiples equipos que posee alrededor del globo.
Sucedió con Jonatan Giráldez, técnico del Fútbol Club Barcelona Femení entre 2021 y 2024, que abandonó el club para entrenar al Washington Spirit de la National Women's Soccer League de EEUU y después al Olympique Lyonnais Féminin de la Ligue 1 francesa. Ambos propiedad de esta multimillonaria que también preside el Olympique de Lyon masculino.
Algo idéntico pasó con Markel Zubizarreta, otrora director deportivo del Barça femenino al que fichó este año para liderar Kynisca, el conglomerado que aglutina todos los clubes de la magnate. También decidió incorporar al segundo de abordo de Zubizarreta, Gonzalo Rodríguez, como director deportivo de otro de sus equipos, el London City Lionesses de la Premier League inglesa.
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No es de extrañar que Kang haya sido vinculada a la marcha conjunta de Alexia Putellas,Mapi León y Ona Batlle del Barcelona. Las mismas estrellas que este año le arrebataron la Champions a uno de sus equipos, el Olympique Lyonnais Féminin. Y a las que, según la prensa deportiva, quiere conquistar con un modus operandi que recuerda al de los jeques de Oriente Medio. Como ya hizo la pasada temporada con Jana Fernàndez y Lucía Corrales, que dejaron el Barça por un mejor contrato con el London City Lionesses.
Al igual que sucede con la mayoría de los jefazos del deporte, la fortuna de Michele Kang procede de otros negocios. En su caso, su patrimonio estimado de 1.000 millones de dólares lo consiguió con Cognosante, una tecnológica que fundó en 2008 y que ofrece servicios de consultoría, desarrollo de aplicaciones y recopilación de datos a empresas sanitarias y agencias de salud federales y estatales de Estados Unidos. En 2024, fue comprada por el gigante Accenture y ella se retiró del organigrama.
La historia de Kang es de las que inspiran. Nacida en Seúl (Corea del Sur) en 1959, fue la menor de tres hermanas de una familia de clase acomodada. De niña, soñaba con ser cantante de ópera, maestra o jugadora de baloncesto; de adolescente, se conformaba con desafiar los roles de género que limitaban a las mujeres de su país a ser amas de casas.

Michele Kang con Trinity Rodman, fichaje del Washington SpiritEFE
"En aquella época en Corea se esperaba que las chicas estudiaran y fueran a la universidad, pero después de graduarse debían casarse y quedarse en casa criando a los hijos. Cuando yo empecé el instituto, mi madre volvió a trabajar. Mis hermanas mayores también trabajaban, así que mi educación fue inusual para la época", dijo en 2023 al recibir el Premio Horatio Alger, un prestigioso galardón que reconoce empresarios que encarnan "el sueño americano".
Kang fue a la universidad, pero no para conocer marido. De hecho, fue la única mujer en la carrera de Administración y Dirección de Empresas en la Universidad de Sogang. Siempre tuvo el apoyo de su padre, un profesor universitario que le hizo creer que "podía hacer cualquier cosa que un chico pudiera hacer". Obtuvo las mejores notas de su promoción.
Consciente de las pocas posibilidades que tenía como mujer en Corea, se fue a EEUU. "Aunque te graduases con la mejor nota, probablemente serías asistente del director. Luego, cuando te casases, te pediría que te fueras, voluntaria o involuntariamente", contó en una entrevista.
En Estados Unidos, en la década de los 80, una mujer tampoco lo tenía sencillo, y menos siendo inmigrante. Sus padres le dieron el dinero que tenían ahorrado para una futura boda, como era costumbre en Corea, para que pudiese tener un futuro en el mundo de los negocios.
Kang recaló en Chicago en 1981 y tuvo que repetir sus estudios para poder hacer prácticas en empresas. Se graduó en Economía por la Universidad de Chicago y después obtuvo un máster en Administración Pública y Privada por la Universidad de Yale.
Durante dos décadas, trabajó como consultora de gestión para varias empresas tecnológicas y de telecomunicación, hasta ganarse un prestigio. En el 2000, la compañía aeroespacial Northrop Grumman la fichó como ejecutiva y en 2003 ascendió a vicepresidenta de su unidad de soluciones de salud, cargo en el que consiguió multiplicar por cuatro las ganancias.
Fue la venta de su empresa Cognosante a Accenture la que la hizo retirarse del mundo tecnológico en 2024, con muchos ceros a la derecha.
Poco antes, había empezado a comprarse los equipos de balompié a los que hoy dedica todo su tiempo. Nunca ha dicho por qué invierte en equipos de fútbol femenino, pero siempre repite la misma frase: "Esto no es caridad".
En cuanto a lo personal, es bastante probable esta soccer mommysiga soltera, pues no se le conoce pareja. Aunque también es muy discreta.
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