
Falete
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Después de más de veinte años dedicado al periodismo del corazón, Juanra López necesitaba un cambio. El autor del libro Yo, folclórica ha decidido rescatar al niño que tenía absoluta fascinación por las folclóricas y, sobre todo, por sus vidas personales. "Era una asignatura que tenía pendiente. Quería hacer un homenaje a las que ya no están vivas y a las contemporáneas. No quería hacer un libro de refritos sino algo más fresco, hablando con las personas que trabajaron con ellas o tuvieron contacto. Por ejemplo, Fernando Navarrete, que estaba el día en el que se le cayó el pendiente a Lola Flores, o Pedro Olea, que dirigió a Isabel Pantoja en El día que nací yo, o Jaime Chavárri, que trabajó con Luis Sanz, que fue el manager de Rocío Jurado", explica.
El resultado es una selección de 25 nombres elegidos también desde lo personal. "Tenía que poner el corte en algún sitio, porque si no, no terminaba", admite. Entre ellos, incluye incluso a Falete: "Está por encima de todos los géneros y no hay nadie más folclórica que Falete".
Durante el proceso, la actualidad se cruzó inesperadamente en el camino. Con el libro ya terminado, la muerte de Encarnita Polo obligó a añadir una última reflexión. "Nadie podía imaginarse que iba a acabar en las páginas de la crónica negra", explica.

Juanra López junto a la portada de su libroCedida
Más allá de los nombres, el libro plantea una idea de fondo: la diferencia entre un artista y una leyenda. "No hay nada más auténtico que una folclórica", afirma. Y añade una comparación reveladora: "Si esas señoras hubieran sido americanas, serían Barbra Streisand o Bette Davis". Para él, la clave está en algo intangible: "Para que alguien sea una estrella tiene que tener también una narrativa". En ese sentido, señala que figuras actuales como Rosalía "se la están construyendo".
Esa mezcla entre vida y obra explica fenómenos como el de Isabel Pantoja. "El pantojismo es un culto", afirma. "La gente la sigue desde la puerta de Cantora a la puerta de la cárcel". Sin embargo, su mirada no es complaciente: "Es una artista superlativa, pero creo que ha sido su peor enemiga".

Isabel PantojaGtres
Entre todas las figuras del libro, hay dos que sobresalen. De Rocío Jurado destaca que "era involuntariamente feminista" y mucho más avanzada de lo que se reconocía en su época. Y de Lola Flores subraya su fuerza irrepetible: "Tenía un magnetismo que podía con todo". También recuerda su papel pionero en cuestiones sociales: "Defendió a las mujeres trans cuando eso era algo heroico".
El libro está lleno de escenas que refuerzan ese carácter casi novelesco. Una de las que más le sorprendió fue descubrir que Máximo Valverde presenció el inicio del romance entre Pantoja y Paquirri cuando él mismo había sido novio de la Pantoja. "Los vio flirtear desde la barrera, cómo se cuajaba esa historia de amor. Es un giro de guion maravilloso".
Porque, en el fondo, insiste, ahí reside el valor de estas figuras. "Eran mujeres con unas vidas que superan incluso su trayectoria artística". Y quizá por eso, concluye, siguen despertando interés hoy: "No sé si es que estamos faltos de referentes ahora, pero conviene hacer memoria".

























