


























Cuando al lado del nombre de un cargo p�blico escriben la palabra "esperanza" parece la antesala al delirio; que la tragedia -la decepci�n, las promesas incumplidas- est� cerca. Sobre la alcaldesa de G�nova (Italia), Silvia Salis (40), todav�a planea una tabla de salvaci�n, la sensaci�n de que los referentes pueden cambiar.
"Es una figura joven y es m�s fuerte que todos los l�deres de la izquierda. Me gusta porque en Italia suele ser fuerte la derecha", resume a LOC Sof�a Bozzolan, una joven de 25 a�os de Padova, una regi�n al norte de Italia a unos 320 kil�metros de G�nova. La sigue en Instagram. Salis ha trascendido la capital de Liguria como s�mbolo anti-Meloni, tiene 549.000 seguidores en Instagram. Vanity Fair la consagr� como figura emergente en la pol�tica cuando la entrevist� hace unas semanas. Resaltaron su mayor cualidad: su pasado como atleta ol�mpica.
Para saber m�s

Los opin�logos italianos dicen que por eso es aterradora para sus contrincantes, porque no es un producto de la televisi�n ni de un partido pol�tico, sino del deporte, de una escuela digna.
Silvia Salis era atleta en los juegos ol�mpicos de Pek�n y Londres, hac�a lanzamiento de martillo. Entr� en la pol�tica ascendiendo desde el deporte hasta la c�pula del CONI (Comit� Ol�mpico Nacional Italiano). Hace s�lo un a�o se present� a la alcald�a de G�nova, su ciudad. No tuvo que casarse con nadie. Se present� con una coalici�n amplia que abarcaba a los partidos de centroizquierda -a los Dem�cratas, los Reformistas, los Verdes y el Partido C�vico-. Gan� en la primera vuelta. En su victoria pronunci� las frases m�s predecibles, traducidas y repetidas en todos los idiomas: habl� de una "victoria de todos", no s�lo de su bloque, insisti� en que quer�a ser "la alcaldesa de todos", tambi�n de quienes no la votaron.
Los que no la admiran o le tienen miedo la llaman "barbie" o "bruja". Ella le quita importancia a ese tipo de cr�ticas. Tambi�n a la mancha en su expediente: unos tacones de lujo que llev� en un acto. "Si el dossier de informaci�n sobre m� ha dado como resultado una foto con un par de zapatos, qu� le voy a hacer".
Quienes conocen de verdad a Silvia Salis antes de que saltase a la pol�tica describen a alguien con una virtud: "Siempre apacigua cualquier conflicto". Valeria Castagnola, su amiga desde hace 18 a�os, relata que la pol�tica siempre ha sido su vocaci�n. "Silvia, cuando a�n era atleta, dec�a: 'Un d�a ser� la alcaldesa de G�nova'. Nunca ha sido de decir las cosas por decir".
Tiene sentido, lleva la pol�tica en la sangre. Su padre, Eugenio, era militante del Partido Comunista Italiano muy conocido en su barrio, y falleci� repentinamente de una hemorragia cerebral fulminante tres d�as antes de la campa�a electoral. Silvia no lo ha superado: "De repente, me encontr� sin �l, con un hijo, un marido que vive lejos y la complejidad de organizar una familia y un nuevo compromiso pol�tico. Es una herida abierta", confes� a Vanity Fair.

Silvia Salis en una foto abrazada a su padre. En aquel momento estaba embarazada de su hijo EugenioIG
Los momentos m�s felices de su vida y los m�s tristes son los m�s felices y los m�s tristes de cualquiera. Cuando le preguntan por un recuerdo valioso habla del nacimiento de su hijo, al que llam� tambi�n Eugenio, como su padre.
La vida de Silvia, cuenta su amiga, es m�s normal de lo que parece. Cuando se re�ne con sus amigos de siempre no habla de trabajo. "Bromeamos mucho", describe Valeria.
Ella fue c�mplice de los inicios de la historia de amor de Silvia con su marido, el director Fausto Brizzi, que vive en Roma. Se conocieron en una cena. Sus amigos lo aprobaron, les cay� bien desde el principio. Lo definen como alguien "que anima a todos los que est�n a su alrededor".
Silvia intenta superar la distancia -ella vive en G�nova- con otros familiares. "Tengo una madre y una abuela que me ayudan a educar a mi hijo", revel� a la citada revista. No est� en casa todo lo que le gustar�a y evita pensar demasiado. "No me siento culpable aunque no le vea mucho porque s� que estoy trabajando por nuestra familia y nuestra ciudad".

Silvia Salis en una foto recienteGTRES
Est� convencida que todo lo que se est� perdiendo es un sacrificio por un bien mayor. Cree en Dios, lo dice siempre: "Soy cat�lica. Estoy casada. Soy heterosexual. Pero no creo que el m�o sea el �nico modelo ni sea mejor que otros". La pol�tica reconoce legalmente a familias homoparentales y avala inscribir a dos madres en el Registro Civil ante el vac�o legal existente en Italia.
Silvia tiene varias versiones, que la benefician o la convierten en meme. Su amiga dice que es f�cil encontr�rsela en cualquier lugar de G�nova, que es accesible.
Cant� Bella Ciao hace tres d�as. Bail� techno en la Piazza Giacomo Matteotti -una de las plazas m�s simb�licas de G�nova, en el casco hist�rico de la ciudad-. Era una fiesta gratuita, organizada por el municipio. Pinch� Charlotte de Witte, una de las mejores en m�sica electr�nica. Silvia, bajo sus gafas de sol, no parec�a la representante de la ciudad.
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