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Ya lo afirmó Isabel II con respecto a 1992: "Este ha sido un annus horribilis". Había pasado de todo. El castillo de Windsor se incendió y la separación matrimonial del príncipe Carlos y Lady Di, el príncipe Andrés con Sarah Ferguson y la princesa Ana de Mark Phillips.
Estos últimos fueron los protagonistas secundarios el pasado 6 de junio porque su primogénito, Peter (48), se casó en segundas nupcias con Harriet Sperling, enfermera pediátrica del Servicio Nacional de Salud, en la iglesia de Kemble, una pintoresca localidad en el área de los Cotswolds donde tienen casa algunos famosos millonarios como losBeckham, Kate Moss, Simon Cowell o incluso el rey Hamad bin Isa Al Khalifa de Baréin.
En este evento familiar no se echó de menos, por razones obvias, al príncipe Harry y Meghan Markle y, por supuesto, al príncipe Andrés y Sarah Ferguson, que aún les queda muchos platos por pagar a raíz de su vinculación con el pederasta Jeffrey Epstein.
Además, hubo otra ausencia notable, aunque tampoco se la esperaba, con un peso específico consanguíneo mucho más elevado con respecto al novio y el resto de sus parientes. Se trata de Felicity Tonkin (40), hermanastra por parte de padre, fruto de la furtiva relación del capitán Mark Phillips (77) mientras aún estaba casado con la única hija de Isabel II con la profesora de arte neozelandesa Heather Tonkin.
Su nombre está vetado en la corte y, aún más, en presencia de Mark Phillips quien, desde que supo la noticia ha brillado por su ausencia. Los hechos se remontan a 1984, cuando el jinete británico estaba de visita en Auckland (Nueva Zelanda).
Ambos tuvieron una única noche de amor en un hotel cercano, donde pudieron conservar su anonimato. La joven supo en qué habitación entrar porque su amante había dejado como señal las botas de montar en la puerta. Cuando Heather supo que estaba embarazada llamó a Gatcombe Park, la residencia real donde en aquel entonces vivían Mark y Ana (75) con sus respectivos hijos, Peter y Zara Tindall (45). El futuro papá no hizo demasiado caso. Le soltó a la ligera a su ex amante que abortara, pero ella se negó. Felicity nació en agosto de 1985.
Un asistente de Mark advirtió a la mamá primeriza que "cuando esto se descontrole, la vida de tu hija quedará arruinada", pero hizo caso omiso. Por miedo a que este escándalo viera la luz, Mark Phillips compró el silencio por 6.000 libras anuales durante cinco años que, oficialmente, aparecían computados en los gastos reales como "gastos ecuestres", tal y como ha publicado el Daily Mail.
De repente, los cheques dejaron de llegar y a Heather se le acabó la paciencia. Por ello, en 1991, abrió la boca para que el Daily Mirror publicara en exclusiva la noticia. "Estoy haciendo lo que hago por mi hija. Espero y rezo para que Mark haga lo correcto y haga un acuerdo legalmente vinculante para ella", ha resaltado el Daily Mail al recordar la historia.

Mark Phillips, el día de su boda con la princesa Ana en 1973GTRES
Por consejo de sus abogados, Heather llegó a grabar hasta cinco conversaciones con el yerno de la monarca. En una de ellas se escucha a uno de los empleados: "Si quieres provocar un escándalo, todos lo van a negar", relata el medio británico.
Buckingham entró en pánico. Solo les faltaba esta noticia con la que estaban lidiando con respecto a los escándalos de los príncipes de Gales y los duques de York.
Heather acudió a los tribunales para reclamar una prueba de ADN que le fue concedida y que dio positivo. Mark Phillips era, sin duda, el padre. Pero de poco le sirvió a la joven madre ya que el jinete se negó en rotundo en firmar el registro. Él siempre ha tenido muy claro que no quería saber nada de su hija, no se han visto y no mantienen el contacto.
Hasta los ocho años, Felicity había crecido con la idea de que su padre había fallecido. Pero todo cambió, según el Daily Mail, cuando en el colegio le mandaron hacer un proyecto sobre la historia de su familia, y ahí es cuando Heather se vio en la obligación de desvelar la verdad.
Acto seguido le dio una biografía de su padre escrita por la presentadora de noticias Angela Rippon. La pequeña incluso se hizo una foto con el libro que ha sido publicada en alguna ocasión.

La princesa Ana con su marido, Tim Laurence, y sus hijos, Zara y Peter, en el funeral de Isabel II en 2022GTRES
Tras la prueba de paternidad y en aras de que el tema quedase zanjado a nivel público, Mark accedió a un único pago de 350.000 libras que sirvieron que las Tonkin tuvieran una vida confortable ya que Felicity pudo tener una educación privada e incluso parte del dinero sirvió para realizar algunas inversiones inmobiliarias rentables para asegurar su futuro.
En sus cuatro décadas de vida, Felicity no ha tenido contacto con su padre ni con sus hermanastros, en cambio, varios expertos y diversos diarios ingleses aseguran que sí tiene trato con Stephanie, la hija que el capitán Phillips tuvo en 1 997 con su segunda esposa, la amazona olímpica estadounidense Sandy Plueger, de quien se separó en 2012.
La princesa Ana rehízo su vida con el entonces oficial de la Marina Real Británica con quien se casó en 1992. El matrimonio no tiene descendencia.
Felicity ejerce en la actualidad como veterinaria especializada en equinos, está casada desde 2015 con el jugador de polo británico Tristan Wade y tienen un hijo de 9 años llamado James. Por motivos laborales de su esposo, Felicity ha estado en el mismo campo que su padre, pero siempre han mantenido las distancias.
El matrimonio y su pequeño viven en Nueva Zelanda en una propiedad valorada en 1,5 millones de libras.
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