





























Si todavía se acuerda de Facebook, podrá recordar aquellos días en los que, de forma paulatina, los anuncios de las zapatillas que llevaba tiempo queriendo comprar empezaron a inundar su muro, incluso más que las viñetas de Mafalda diarias de su tía.
Aquel colchón que le apareció justo cuando le dolía la espalda, aquellas entradas para El Rey León que derivaron en una oferta de dos noches de hotel en Madrid... Usted no lo sabía, pero estaba ante la brillante y polémica obra de ingeniería social de una mujer: Sheryl Sandberg, la directora de operaciones de Facebook que convenció a Mark Zuckerberg de monetizar la red social con publicidad personalizada y de vender los datos de los usuarios a las empresas.
Pero aquella era también otra Sheryl Sandberg. Porque la que está siendo noticia estos días es la Sheryl Sandberg filántropa y feminista que abandonó Meta, la matriz de Facebook e Instagram, en 2024 y ahora centra sus esfuerzos en luchar contra el movimiento tradwife. Una tendencia que satura las redes de jóvenes influencers que presumen de ser las esposas, madres y amas de casa perfectas.
En España, hay solo una referente de este movimiento, RoRo,una tiktoker de 9 millones de seguidores que hace de todo para su novio mientras niega ser una tradwife. Sin embargo, en Estados Unidos es una tendencia que cada vez tiene más practicantes orgullosas que ni se ocultan, ni se avergüenzan.

Sheryl Sandberg en 2026ZUMA PRESS
"El mensaje que se está transmitiendo es que para ser una buena esposa o una buena madre, hay que dedicarse a ello a tiempo completo", criticó Sandberg en una entrevista con la revista People. "No debemos usar ideas nuevas para reforzar nociones antiguas, obsoletas y muy sexistas sobre cuáles son los roles. No estás perjudicando tu matrimonio ni a tus hijos por trabajar y ser ambiciosa", añadió.
En dicha entrevista, la ex directiva de Meta anunció que su ONG, Lead In, se está dedicando a contrarrestar este movimiento y su complementario, la manosfera. Es decir, hombres que quieren mujeres sumisas.
Aún así, Sandberg dejó claro que peleará contra estas olas ultraconvervadoras sin confrontación, ya que ella respeta la decisión de cada mujer de ser o no ama de casa. Solamente le preocupa que el mensaje de estas influencers se venda como la única vía para tener un matrimonio feliz. Ella quiere empoderar a las mujeres contando su propia historia, informando y creando proyectos para incentivar el poder femenino.
Si de algo sabe Sandberg es de ser madre y esposa sin renunciar a la ambición profesional. Nacida en 1969 en una familia judía de Washington, fue la mayor de tres hermanos. Su padre era oftalmólogo y su madre trabajó como profesora de Francés en la Universidad de Miami, ciudad a la que se mudaron cuando era niña.
El ser la primera de la clase toda su vida la llevó a graduarse cum laude en Economía por la Universidad de Harvard en 1991. Donde también obtuvo un MBA con las mejores notas.
Tras acabar su formación universitaria, fue asistente de investigación en el Banco Mundial y trabajó para la consultora McKinsey & Company. Entre 1996 y 2001, trabajó para la administración Bill Clinton como asesora para la Secretaría del Tesoro. Sandberg fue siempre una demócrata confesa y en 2016 apoyó a Hillary Clinton en su carrera presidencial.
Sí, durante todo este periplo tuvo tiempo para el amor. Durante su juventud conoció al empresario Brian Kraff, con quien se casó en 1993, cuando tenía tan solo 24 años. Se divorciaron un año después.
El gran amor de su vida fue Dave Goldberg, un consultor de Silicon Valley con quien se casó diez años después de aquel precoz divorcio. El matrimonio tuvo dos hijos, un niño y una niña. Sin que ello supusiese que ninguno renunciase a su carrera.
Él llegó a ser director ejecutivo de Survey Monkey en 2009, una web de encuestas que estaba valorada 2.000 millones de euros. Por su parte, Sheryl, logró ser vicepresidenta de ventas en línea y operaciones en Google. Aunque su gran oportunidad le llegó cuando conoció a Mark Zuckerberg en una cena de Navidad y éste la fichó como directora de Operaciones.
Sus siguientes años fueron trepidantes: ella desarrolló el modelo publicitario de Facebook y le dio a la empresa una rentabilidad milmillonaria. Se convirtió en la única mujer del consejo de administración de Zuckerberg y en su número dos.
A principios de 2015, se hizo público que Sandberg tenía una fortuna superior a 1.000 millones de dólares gracias a sus acciones de Facebook, su salario de 900.000 euros anuales y otras inversiones. Desafortunadamente, este éxito se vio ensombrecido por una enorme tragedia.
El 1 de mayo de 2015, Sheryl Sandberg se encontró a su marido desmayado al lado de una máquina de correr del gimnasio de un hotel en México. Fue trasladado a un hospital cercano, pero los médicos no pudieron hacer nada por su vida. Había fallecido a causa de una cardiopatía no detectada.
"Pensé que si me quedaba en la habitación abrazándolo, si me negaba a soltarlo, despertaría de esa pesadilla", reveló la empresaria en su libro de memorias Opción B: Enfrentando la adversidad, desarrollando la resiliencia y encontrando la alegría, publicado tan solo un año después.
En 2022 abandonó su cargo directivo en Meta y dos años después se fue definitivamente. Ahora, busca que las mujeres entiendan que se puede vivir sin un hombre al lado; a ella, la vida se lo enseñó de la peor manera.
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