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Teresa Rodríguez (44) apela a la ternura. Lo demuestra cuando se define como "la de Adelante Andalucía", como eufemismo de "fundadora del partido"; cuando lo siguiente que recalca sobre sí misma es que es "profe de la pública" -dice que nunca se ha identificado de otra forma- y cuando no quiso demonizar el comentario que le hicieron en X, sino que lo utilizó como excusa para revelar el cáncer de mama que padece. ["¿De qué vas disfrazada?". "De señora con quimio" ].
En los entornos políticos alejados del suyo se preguntaban dónde estaba, por qué había dado un paso atrás, por qué no hacía campaña en redes sociales. Teresa -a la que en casa le llaman la Tere- no quería ser "protagonista": "Me parece un poco feo utilizar una enfermedad personal. Era como demasiado fácil y demasiado feo", declaró a El País.

Teresa Rodríguez y su hija en la imagen que publicó el otro díaEFE
José María González (50), o Kichi, su pareja desde hace más de diez años y con quien tiene dos hijas, ha estado apoyando a Teresa públicamente sin ninguna palabra empalagosa (ha marcado RT a los post que ella escribió en X). Tienen fotos contadas posando juntos. Nunca han tenido ese tipo de relación dulzona, aunque su historia, en su día, fuera la aspiración de todo militante de izquierdas. Se conocieron en las movilizaciones del 15-M. Ella había estudiado Filología Árabe y él Geografía e Historia. Entonces González estaba con otra mujer, con la que tenía dos niños. Este es el punto débil que le señalaban sus detractores cuando se presentaba a alcaldía de Cádiz -que ganó-.
Le acusaban de ser un mal padre por abandonar a su familia para irse a vivir con su nuevo amor cuando su mujer estaba embarazada. Era un bulo. Él mismo lo desmintió en una entrevista con este periódico hace once años. "En realidad, responde Teresa con su habitual buen temple en el patio del Parlamento [de Cádiz], él se separó —están en un piso de alquiler en La Viña— a principios de 2014, antes de las elecciones europeas y meses después de que naciera su hijo pequeño, y no hay problemas con la antigua pareja ni reproche alguno como padre. Tanto es así, cuentan del lado del probable alcalde, que su ex, Aitana, le ayuda activamente en su candidatura a las Municipales, en la sección de finanzas".
Para saber más

La pareja vivió alguna anécdota que hoy pueden recordar con cariño. En aquella época, cuando compartían afición política, les apodaron "los Clinton de Cádiz". Sonreían y aclaraban que no veían el parecido. "Nosotros no tomamos decisiones en casa, ¡no somos un politburó!", arrancaba él. Los Rodríguez-González de la costa gaditana no quisieron medrar con la política, sino quedarse con sus sueldos de profesores. Ella recibía 4.254,57 euros como portavoz parlamentaria y la diferencia la donaba a causas sociales, también renegó de las ayudas que otorgaba el Parlamento andaluz en la baja de maternidad. Quizá por eso fue una voz discrepante en Podemos -donde estuvo entre 2014 y 2015-. Se fue por convicción, quería una izquierda en Andalucía más autónoma, menos centrista, con identidad propia.

La pareja en hace cuatro añosRRSS
Teresa Rodríguez sigue siendo una de las principales figuras de su Adelante Andalucía pero quiso volver a las aulas hace tres años. En realidad, respiró. Cuando se fue confesó que siempre estuvo "un poco tensa". Le daba miedo que sus alumnos la percibieran como una política. "Estaba temerosa de que se sintieran coartados por ser una persona con un perfil público y político tan marcado. Pero no me conocían tanto, tenía más miedo yo", confesó en una entrevista a EL MUNDO.
La vida de Teresa y la de Kichi ha ido a la par en todos los sentidos. Él dejó la política tras las elecciones municipales de 2023, a las que ni siquiera se presentó, y también volvió a la docencia. Se enorgullecen de esa decisión. "Es lo mejor que he hecho en diez años. Me gusta más levantarme y venir aquí" (decía ella desde su colegio).
Teresa Rodríguez apela a la ternura también con su propio pasado. No ha regenado de su papel en Podemos -estuvo en su creación- pero tampoco se llevó a nadie. "No iba a hacer amigos. Era consciente de que mi gente estaba fuera" ha dicho más de una vez. A Iglesias le criticó su entrada en el Gobierno con el PSOE o su impulsividad. El tiempo la ha hecho más indulgente.
"Perdí la ternura en el Parlamento Europeo, en las peleas internas de Podemos, en la pelea con Susana Díaz en el Parlamento andaluz. La ternura es como una batería que se va agotando y hay que recargarla para poder recuperar la idea primigenia que lleva a una persona a comprometerse con la comunidad, cuidar, amar, tratar de respetar, intentar generar empatía", ha revelado en su última entrevista.
Ahora Teresa defiende su papel como ciudadana . "Mi lugar es mi barrio, mi familia, mi instituto, el sindicato de profes". Sigue manteniendo el humor como defensa y bromea también con su enfermedad. "Comentario de mi jefa de prensa: como tienes cáncer puedes decir lo que quieras. Po eso".
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