Toledo
Hay tres elegidas del convento de San Antonio de Padua, que llevan cuidando a esta especie de conejos m�s de dos d�cadas. Tienen una nave para ellos, sienten verdadera vocaci�n.

Una de las religiosas posa con uno de los conejos
Actualizado
Las monjas del convento de San Antonio de Padua (ubicado en el casco hist�rico de Toledo) est�n un poco abrumadas con la exposici�n p�blica. Entienden la curiosidad pero sienten que cae en saco roto. En marzo El Pa�s se hizo eco de su labor: participan en un proyecto junto a la Universidad Complutense de Madrid destinado a evitar la consanguinidad y preservar la pureza del conejo gigante espa�ol, una especie de gran valor hist�rico y en riesgo de desaparici�n.
Cuando se supo contactaron con ellas varios medios, televisi�n incluida. La vida no les ha cambiado nada. "Entiendo que salga, genera curiosidad, pero luego cada gallina se queda con su pepita, como dec�a mi abuela", se resiente una de las tres monjas que cuida de los conejos.
Para saber m�s

Se vanagloria de que es la que m�s tiempo lleva "con los conejos". Es verdadera vocaci�n: "Lo voy a seguir haciendo, llevamos 33 a�os con esto", explica a LOC. Tambi�n han sufrido varios momentos inc�modos: "Unas monjas cuidando conejos, hay gente que se burla", se�ala esta religiosa.Tienen 20 hembras y 67 machos. Sor Consuelo Peset es la que est� al frente. Hab�a crecido acompa�ada de estos roedores de gran tama�o, y un d�a, en una de las visitas, sus padres le llevaron dos de los conejos ("la parejita") que hab�a cuidado en su casa de Toledo.
El sentido trascendental de la dedicaci�n a estos animales vino despu�s: "Me enter� que estaba en peligro de extinci�n y eso nos ayud� a embarcarnos en esta aventura. Es muy gratificante", concreta esta religiosa. Tienen unos horarios muy marcados. Su dedicaci�n principal es hacer dulces y helados. "Vivimos de eso".
La cr�a de estos conejos cree que tambi�n tiene una labor social: "Ha dado de comer a muchas familias porque es un conejo con poco hueso y mucha carne y ha sido un animal que ha aportado mucho a la cultura espa�ola". Y define su carne como "exquisita".
Todos son halagos para este especie de conejos. Los humanizan. Dicen que las hembras son "muy madrazas", que son capaces de tener camadas de hasta 21 gazapos, aunque normalmente terminen sobreviviendo unos ocho.
Han hecho todas las reformas necesarias para que estos animales crezcan a gusto. Tienen una nave dentro del convento refrigerada para que el gigante espa�ol "est� bien". No puede bajar de los 16 grados ni pasar de los 23.
Algunos de los ejemplares criados en el convento se pueden ver en el parque Puy du Fou. Llama la atenci�n sus dimensiones: puede llegar a medir 96 cent�metros y pesar hasta nueve kilos.
Estas religiosas amoldan los rezos a su rutina en la granja. Les tienen mucho cari�o. Cada dos d�as limpian sus excrementos, y una vez a la semana fumigan. Esra rutina seguir� con o sin rentabilidad: "Lo haremos nos d� o no nos d� dinero. Como hemos hecho siempre". Cuando ya son grandes los env�an a asociaciones especializadas, y �stas, a corrales. Les avisan por un grupo de WhastApp.























