











Según publicó el BOE hace unos días, María Menchaca Salamanca, actual vizcondesa de Bahía Honda, ha solicitado la sucesión de dos importantes títulos más: el condado de los Llanos, con grandeza de España, y el marquesado de Salamanca. Este último se lo otorgó la reina Isabel II en 1863 a su famosísimo tatarabuelo, José de Salamanca y Mayol, también conde de los Llanos y artífice del barrio de Salamanca de Madrid.
María Menchaca Salamanca es una conocida aristócrata, con una apabullante genealogía. Además de tataranieta del I marqués de Salamanca, su abuelo materno era Carlos de Salamanca y Hurtadode Zaldívar, III marqués, un enamorado de los automóviles de lujo. Trajo a España en 1910 los primeros Rolls-Royce, a los que siguieron marcas como Jaguar, Triumph o Bentley, y ha dado nombre a los conocidos concesionarios de automóviles de alta gama Carlos de Salamanca.
Sin olvidar a su padre, el fallecido escritor y político Antonio Menchaca Careaga, uno de los fundadores de la revista Cuadernos para el Diálogo, consejero de El País, aunque posteriormente evolucionaría hacia posiciones más conservadoras. Nacido en una adinerada familia bilbaína , se hizo marino de guerra pero tuvo que dejar el Ejército por su defensa de la monarquía de Don Juan y su activismo contra Franco en la Acción Liberal de Dionisio Ridruejo, de la que fue dirigente, llegando incluso a ser encarcelado en la prisión de Carabanchel. Reintegrado a la vida civil, se incorporó como gerente de la naviera familiar Menchaca y Cía. y se centró en su gran pasión, la escritura, llegando a ser finalista del Premio Nadal con su novela Mar de fondo.
María, su única hija, fruto de su matrimonio con la vizcondesa de Bahía Honda, Isabel de Salamanca y Caro, es una aristócrata muy popular en los círculos de la jet madrileña y marbellí, localidad donde tiene casa y pasa largas temporadas, aunque no es amiga del protagonismo en la prensa. Sus escasas apariciones públicas responden a eventos relacionados con su labor como presidenta de la Fundación Antonio Menchaca de la Bodega, creada en memoria de su padre y que ha otorgado millones de euros en ayudas a organizaciones como Cáritas, Unicef o Mensajeros de la Paz. Políglota y creadora digital, tiene negocios de promoción inmobiliaria a través de la empresa Talayula en Marbella y participa en Medical Spine Care, dedicada a la explotación de clínicas de fisioterapia.
Pese a su discreción, en el verano de 2025 saltó a la prensa rosa por la boda de su hijo Jorge con la modelo Luana Castillo, celebrada en la finca El Cañuelo, en Tarifa, a la que asistió Froilán, hijo de la infanta Elena y amigo del novio.

Jorge Juste con Ana Obregón en 1998.GTRES
A principios de los 90 acaparó el foco mediático tras su complicado divorcio de Jorge Juste, con quien estuvo casada durante 12 años y tuvo a sus tres hijos: María, Estefanía y Jorge. Muy atractivo y miembro de una reputada familia, pues era sobrino del ministro Juan Antonio Ortega Díaz-Ambrona y del general Juste, era empresario y dueño de los locales de moda Punto Cero en Madrid y Marbella. Saltaría posteriormente a las portadas del corazón por su noviazgo con Ana Obregón, aunque actualmente está felizmente casado, es padre de otro hijo y ha desaparecido de la palestra pública.
Su divorcio de María Menchaca se enconó porque ambos solicitaban la custodia de sus tres hijos y porque ocurrió un desagradable episodio, de acuerdo con la versión que María dio a los periodistas. Según se publicó, coincidiendo con su crisis matrimonial acudió en once ocasiones, entre diciembre de 1991 y febrero de 1992, a la consulta del psiquiatra Enrique Rojas, cercano a la pareja. En el juicio, celebrado un año después, el médico presentó un informe en el que desaconsejaba que María, por su supuesto perfil psicológico inestable, mantuviera la custodia de sus hijos, algo que desató la indignación de Menchaca.
Le demandó por violación del secreto profesional y le exigió dos millones de pesetas como indemnización, además de denunciarle ante el Colegio de Médicos y el Defensor del Pueblo. Rojas adujo que su informe tenía como único objeto "la protección de los menores" y, aunque finalmente tuvo que indemnizar a Menchaca, que mantuvo la custodia de sus hijos, el Colegio de Médicos no inició acciones contra él.
El condado de los Llanos, con grandeza de España, y el marquesado de Salamanca que Menchaca reclama los ostentaba un importante empresario brasileño fallecido en 2022, Olavo Egydio Monteiro de Carvalho y Salamanca. Era primo suyo, pues sus respectivas madres, Lourdes e Isabel, eran hermanas. Curiosamente, ninguna de sus cuatro hijas, con derecho a la sucesión, han reclamado en estos años el título.

María Menchaca en un acto en la fundación que preside.IG
Si finalmente María Menchaca se convierte en condesa de los Llanosy en marquesa de Salamanca, ostentará el legado de un personaje fascinante: el malagueño José de Salamanca y Mayol, nacido en 1811, cuya vida de película marcó el urbanismo de Madrid. De familia acomodada, al conocer a Mariana Pineda, la mítica revolucionaria granadina que García Lorca inmortalizó, se hizo liberal y combatió contra el absolutismo de Fernando VII. El financiero uruguayo José Buschental le inició en la Bolsa y amasó en tiempo récord una descomunal fortuna. Llegó a ganar tres millones de reales en una sola sesión, lo que le impulsó a perdonar las deudas de sus acreedores. "Perdono a tutti", proclamó.
Sus negocios abarcaban el ferrocarril, la sal, las primeras casas de baños y una compañía de coches de alquiler llamada La Comodidad. Nombrado ministro de Hacienda, fue posteriormente acusado de beneficiarse de su cargo y, para evitar la cárcel, huyó a Francia disfrazado de sargento, confundido entre unos soldados. Allí se dedicó al negocio ferroviario e impulsó la primera línea férrea española, Barcelona-Mataró, así como otras infraestructuras ferroviarias en Europa y Estados Unidos, donde bautizaron una ciudad con el nombre de Salamanca en su honor.
De vuelta en Madrid, se le ocurrió crear un barrio nuevo y, en 1864, compró dos kilómetros de terreno junto a Recoletos y construyó el barrio de Salamanca a semejanza del parisino Faubourg Saint-Germain. Emblema del lujo, sus edificios contaban con agua corriente, calefacción, cocina de carbón, luz eléctrica, retretes e incluso ascensor, algo inédito en la época.
El aristócrata, cuya fortuna ascendía a 400 millones de reales, tenía varios palacios en la capital: uno en Recoletos, otro en Carabanchel y otro en Vista Alegre, además de residencias en Lisboa y París y una más alquilada en Roma, que habitaba el servicio cuando él se ausentaba. En sus frecuentes viajes le acompañaban un cocinero, su ayuda de cámara y dos criados. Sin embargo, la astronómica inversión en el barrio de Salamanca acabó arruinándole y murió en 1883 sin amigos y sin dinero. Fue su muerte definitiva, porque en 1834 contrajo la peste y le dieron por fallecido, pero cuando iban a enterrarlo recobró súbitamente la conciencia, pues en realidad había sufrido un episodio de catalepsia.
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