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En este clima polarizado, el concepto de separar la obra del artista ha pasado a significar "separar al artista de la política". Hablar de la Cúpula de la Alianza de las Civilizaciones significa hoy en día tener que separar al artista, Miquel Barceló, del político, José Luis Rodríguez Zapatero.
Por un lado está la Alianza como propuesta del entonces presidente del Gobierno a la ONU para facilitar el acercamiento de Occidente con el mundo árabe y prevenir el terrorismo por la vía pacífica. Idea que prosperó y finalmente se llevó a cabo en 2007. Por el otro, la partida de 11 millones que el Ministerio de Exteriores, capitaneado por Miguel Ángel Moratinos, destinó en 2008 para que el pintor y escultor mallorquín crease la hipnótica cordillera de pigmentos que corona la Sala XX del Palacio de las Naciones de la ONU en Ginebra. El coste total de este "mar y cueva que simboliza la unión de los contrarios", como la definió el propio Barceló, fue de 20 millones entre dinero público y privado. Tras varios atrasos, se inauguró el 18 de septiembre de 2008.
Para saber más

Si usted quiere visitar actualmente la cúpula, no puede. Por mucho que le guste Barceló (o ZP). Desde hace un año, la estancia donde se ubica está cerrada por las obras de remodelación que se están haciendo en las salas contiguas. Desde Naciones Unidas, aseguran que no se trata de una reforma que tenga que ver con la propia cúpula, cuya integridad (e incluso seguridad) fue puesta en cuestión desde el principio.
Lo sabe bien Miguel Ángel Moratinos, quien en conversación con este suplemento aclara la razón por la que no se puede visitar la cúpula. "Se volverá a abrir en dos años. Se está haciendo una reforma en el edificio donde se encuentra la Sala XX y están haciendo lo posible para que la obra no afecte ni a la cúpula ni a la estructura".
Orgulloso de la creación que se impulsó durante su mandato, el ex ministro socialista alude a las informaciones que se dieron en 2012, cuando el periodista argentino afincado en Ginebra, Juan Gasparini, publicó que la cúpula tenía desconchones y desprendimientos incipientes. Según el cronista, la ONU intentaba ocultarlo. Pero aquello no se pudo demostrar.

Los Reyes Juan Carlos y Sofía; Barceló; el entonces secretario general de la ONU, Ban Ki-moon; Zapatero, Sonsoles Espinosa y Erdogan el día de la inauguración.EFE
"Decían que se iba a caer y no se ha caído. Decían que las estalactitas eran de mala concepción y que se se iban a caer y nada de eso ha pasado en casi 20 años", prosigue Moratinos. "Deberíamos estar orgullosos de que España haya hecho esta aportación, que es la Capilla Sixtina de la diplomacia, la gran obra de arte del siglo XXI".
Desde enero de 2019, Moratinos es el alto representante de Naciones Unidas para la Alianza de Civilizaciones. Ejerce desde Nueva York, donde también tienen sede, y asegura que el organismo sigue vivo. "Cada dos años celebramos distintos tipos de reuniones y conferencias. Se reunen todos los miembros y se discuten temas muy relevantes".
Es también un firme defensor de la partida presupuestaria que en su día se destinó para que la Fundación Onuart, de capital público-privado, abordase el proyecto de la cúpula de Barceló. "Se creó la Fundación para que, conjuntamente, el Ministerio de Asuntos Exteriores, el Gobierno y los empresarios españoles se sumasen al costo de la obra. El 60% del postulado está financiado por empresas privadas y el Estado solo ha costeado menos del 50%".

Miquel Barceló trabajando en la cúpula en 2007EFE
No todos son de la misma opinión. Cuando el popular José Luis Margallo le tomó el relevo a Moratinos con el cambio de Gobierno, percibió en su cartera los altos costes de la cúpula. Al ser contactado por LOC, el que fuera ministro de Exteriores con Mariano Rajoy no quiere entrar mucho en el tema. "De cómo está la cúpula no sé absolutamente nada. Yo sé que tuvimos problemas presupuestarios por los compromisos que había heredado de Moratinos".
Aunque Margallo no quiere entrar en esta cuestión que, según él, le cogió de "refilón", se interesa por saber si este reportaje versa sobre el supuesto deterioro de la cúpula sobre el que tanto se ha especulado.
Es lógico preocuparse por una cúpula bajo la cual la ONU toma decisiones que conciernen a todo el mundo y ocasionalmente se dan conciertos de música clásica. De momento, habrá dos años de silencio en la sala.
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