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Es el propietarios del hotel más caro y lujoso de Andalucía: El Villa Padierna. El alma mater del lujo en la Costa del Sol, Ricardo Arranz, posee la sabiduría de aquel que ha nacido dos veces. "Una vez cuando vine al mundo del útero de mi madre y la otra al sobrevivir, hace unos años, a la embestida de un camión que arrolló mi vehículo y me mantuvo en coma en la UCI un tiempo sin saber si superaría el suceso", expresa el empresario en una etapa de su vida donde las prioridades han cambiado. Esta semana celebra su cumplevidas con un regalo inigualable: la venta millonaria de los terrenos en los que se va a desarrollar el complejo de lujo de Four Seasons en Marbella.
El magnate de la Costa del Sol concede a LOC su primera entrevista tras vender el 90% del suelo que poseía y en el que ahora Immobel y Fort Partners pondrán en marcha una de las iniciativas inmobiliarias más destacadas de las proyectadas en la costa mediterránea. "Hay que ir limpiando la era. Llega un momento en el que te das cuenta de lo efímera que es la palabra vida y que los años que te queden por aquí quieres vivirlos con paz y tranquilidad, disfrutando de tus hijos y de lo que tienes", señala.
Aunque sus palabras suenen a retirada, Ricardo Arranz no se rinde. El empresario ya se ha puesto como reto la creación de un exclusivo proyecto inmobiliario, La Reserva del Marqués, en la finca Briján, muy cerca de su mítico hotel Villa Padierna. De momento, Arranz ha quitado el cartel de "Se vende" a todos los negocios que posee dentro de su sociedad Futuros Mobiliarios en la que se incluye el Hotel Villa Padierna Palace, el golf resort de Los Flamingos, el Hotel Balneario Thermas de Carratraca o el Palacio Trinidad Grund en Málaga, que fue propiedad del hermano de Napoleón. "Hombre, si me vienen con una oferta de compra excepcional, no voy a resistirme (risas), eso está claro, pero ahora quiero concentrar mi estrategia en el entorno de Villa Padierna Palace Resort".
Sus cuatro hijos serán los encargados de gestionar el patrimonio. "Alicia, mi mujer, me los dejó de ayudantes y son niños estupendos que siempre están pendientes de mí. Alejandro y Felipe llevan ya un tiempo dedicándose a esto y ahora Ricardo, que terminó su carrera de económicas en Alemania, se une también a nuestro trabajo".
Este burgalés nacido en Aranda de Duero, que casualmente estudió Económicas en Málaga y se quedó para convertirse en un icono en Andalucía, siempre recuerda sus orígenes. "Mis padres eran agricultores. Pero yo quise ir a la universidad. Llegué a Málaga por casualidad en 1968". Empezó su trayectoria con un negocio de helados. "Mi primera empresa fue vendiendo polos Avidesa y luego creamos una empresa de seguridad que se llamó Pentágono. En aquella época era muy activo y con 28 años compré los terrenos de La Quinta. Muchos se reían de mí porque decían que la finca estaba en el quinto c... Al final fue una urbanización donde vivían todos los millonarios y que ahora es un referente. Muchos dicen que he tenido suerte en la vida, pero para que la suerte llegue te tiene que pillar trabajando", asegura.
La emblemática La Quinta del Golf solo fue el espejo de otros proyectos que Arranz ha ido esculpiendo a lo largo de su vida. Después de venderla llegó el Villa Padierna, un hotel de estilo toscano en medio del triángulo de oro de la costa, entre Marbella, Estepona y Benhavís. En su construcción tuvo mucho que ver su mujer.
Arranz dejó de ser el soltero de oro más codiciado en 1992 al encontrar el amor en la condesa Alicia Padierna de Villapadierna. "Yo me resistí al matrimonio durante muchos años. Tenía 42 años cuando un día vi a Alicia en La Fonda, el restaurante de moda de Marbella, con una amiga. Ese día comprendí que allí estaba la mujer de mi vida".
La condesa de Villapadierna fue la visionaria del gran proyecto Hotel Villa Padierna. "Mi mujer tenía mucha fe en todos nuestros sueños. Cuando vio los terrenos donde ahora se asienta el hotel, que era un pedregal, le dijo a su madre, Alicia Klein: 'Mamá, Ricardo y yo vamos a construir un resort exclusivo con tres campos de golf'. Su madre, que era tremenda, le contestó: 'Hija, sepárate de ese imbécil, que nos va a arruinar a todos'. Y ese pedregal se convirtió en todo un emblema en el mundo entero de la hostelería de lujo". Arranz recuerda ahora que fue muy criticado por su manera de construir: "Rompí los moldes y donde otros sembraban palmeras yo puse cipreses, aunque me dijeran que estaba construyendo un cementerio".
La fama del hotel empezó a correr como la pólvora. La visita de la ex primera dama Michelle Obama en 2010 marcó un antes y un después. "Era la primera vez que la mujer de un presidente de Estados Unidos elegía España como lugar de vacaciones. Marcó un hito". Arranz cuenta que en la cena que mantuvo con ella le preguntó cuánto había tardado en "reconstruir este maravilloso palacio de la Toscana. Cuando le contesté que solo llevaba construido cuatro años no se lo podía creer".
La estancia de Obama sirvió para posicionar la marca Villa Padierna a nivel mundial. Por allí han pasado celebrities como Rainiero de Mónaco, Jennifer Lopez o Eros Ramazzoti. Ahora el establecimiento está alquilado a la marca Anantara, pero sigue teniendo toda la impronta que marcó la condesa de Villapadierna. Este mes se le rendía un pequeño homenaje cuando se celebraba el octavo aniversario de su fallecimiento por un cáncer, en la finca familiar de El Cuervo junto a sus hijos: "Alicia allí me espera con la Guadalupana, su virgencita que nunca nos abandona, para cuando a mí me toque también marcharme. Mientras tanto intento disfrutar cada momento de la vida con lo que tengo".
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