






















B. Picornell
Actualizado
Tita Cervera (83) quiso experimentar eso que los emprendedores llaman vivir nuevas experiencias o salir de la zona de comfort cuando sum� a su faceta de mecenas de arte la del negocio de un hotel de lujo.
Despu�s de unos a�os se ha dado cuenta de que no todo lo puede, que necesitaba a un profesional, y ha delegado en una compa��a hispano-suiza la gesti�n de su hotel lleno de cudros de elefantes rosas.
Stoneweg, Places and Experiences, la divisi�n del grupo Stoneweg dedicada a invertir y convertir espacios en proyectos de ocio, se encargar� de la parte gastron�mica del hotel Pink Elephant de la baronesa Thyssen.
Su cl�sico hombre de confianza, Jes�s Mu�oz Ortega, la mano derecha que le gestionaba casi todo, ya no aparece como el administrador solidario del alojamiento.

El hotel, por dentro
Ahora ocupa su lugar Llu�s Cintas, el director general de la divisi�n gastron�mica del grupo. El objetivo de esta empresa es impulsarlo, darle vida (el hotel ha estado cerrado tres meses por la poca afluencia de clientes): "El objetivo es ayudar a que el negocio funcione. Nos ocupamos de la parte gastron�mica. Queremos que sea un proyecto de tapas, arroces y c�cteles que est�n bien, dar un buen servicio gastron�mico", explica el aliado de la baronesa a LOC.
Uno de los reclamos del hotel Pink Elephant era que es s�lo para adultos. El nuevo administrador solidario, Llu�s Cintas, explica a este suplemento que eso seguir� igual. Las habitaciones tambi�n se mantendr�n (son nueve). S� cambiar�n los precios. Antes el precio por habitaci�n era de 360 euros, ahora depender� de la �poca del a�o, de la demanda. "Como en todo", explica Cintas. El hotel tiene una suite con una gran terraza con vistas al mar, y en todas un cuadro. Algunos no son de elefantes, pero todos tienen alg�n animal. Tambi�n comparten todas las habitaciones la misma vista: en todas las ventanas se puede ver el mar. Por fuera, el hotel es rosa palo.
No se conocen todav�a en persona pero no hace falta. La baronesa ya hab�a confiado en Jaume Sabater, el CEO de Stoneweg, para crear el Museo Carmen Thyssen en el paseo de Gr�cia (Barcelona), un espacio que tardar� unos a�os en existir f�sicamente pero en el que la empresa ha invertido m�s de 100.000 millones de euros.
Cintas, el valedor del hotel, quiere sacarle partido a las vistas -est� enfrente del mar-, y a la vez, llegar a los que necesitan inmortalizar todo en Instagram. "Habr� tambi�n experiencias, como m�sica en directo o actividades para la salud, como el yoga". Hay cosas que no est�n en su mano, como los cuadros de elefantes rosas. La decoraci�n queda en manos de Tita Cervera, que se encarg� de ataviar su hotel.
La baronesa adquiri� la vivienda hace unos a�os como inversi�n pero la pandemia -era un chalet deshabitado- retras� su puesta en marcha. Tiene su huella en la localizaci�n. Est� ubicado en una de las zonas m�s exclusivas de la Costa Brava, la bah�a de S'Agar�, a pocos minutos en coche de M�s Ma�anas, su mansi�n favorita.

A lo inauguraci�n, en 2023, acudi� con su hija Carmen, que pos� con la baronesa ante los medios; Sabina (su otra hija) es m�s t�mida y no fue al gran evento cubierto por la prensa.
Carmen miraba a su madre mientras los medios las fotografiaban con cierta admiraci�n.
La imagen se convirti� en un s�mbolo. Las hijas mellizas de Tita Cervera por gestaci�n subrogada estuvieron pr�cticamente desde su nacimiento bajo la mirada de la baronesa, que quiso protegerlas del exterior. Las puso a salvo-entre otros lugares- en M�s Ma�anas, su mansi�n a pocos kil�metros del hotel. En 2019 la mecenas hizo por primera vez un recorrido ense�ando su vivienda, en el programa Lazos de sangre, de RTVE. "Mi vida siempre ha sido un poco tr�gica", confesaba en el programa con media sonrisa.
Revelaba que esta zona de la Costa Brava era un b�nker emocional para ella. Un refugio de m�s de 257 metros cuadrados, con tres plantas, que adquiri� como un regalo que le hizo su padre tras contraer matrimonio con su primer marido, el actor Llex Barker, en el a�o 1965.
La baronesa se dejaba grabar apoyada sobre una de las barandillas. "Este pino es mi gran amigo. Desde que construimos la casa est� ah� el pino. Crec� pensando 'qu� bonito es este pino'. Siempre que vengo lo saludo. Le tengo mucho cari�o". Desde all� es dif�cil distinguir el cielo del mar en algunos d�as de verano porque est� rodeada de acantilados.
Sin embargo, su verdadero hogar est� en Andorra. La baronesa se asent� all� a sus 80 a�os. El entorno no tiene nada que ver con el de la Costa Brava pero respira el mismo aire: su casa tambi�n est� en una urbanizaci�n de lujo, la de Can Diumenge, ubicada en el municipio de Escaldes, donde compr� dos casas en 2015. Su hijo Borja era su vecino.
Las mellizas viv�an con ella en Andorra hasta que Carmen se march� a estudiar a Barcelona a iniciar estudios en Esade (una de las escuelas de negocios m�s prestigiosas de Espa�a), pero abandon� la universidad tras unos meses y regres� a casa donde empez� a formarse con profesores, como siempre. De peque�as no fueron a la guarder�a, pr�cticamente no sal�an de casa; acud�an docentes; jugaban solas o con un c�rculo que supervisaba su madre, siempre llevaban comida de casa al colegio. Por supuesto, nunca han tenido cuenta p�blica de Instagram.
La baronesa le ten�a p�nico -o le tiene- a las malas influencias, a las drogas, a lo que les pudiera pasar cuando cruzaran el umbral de la puerta. De momento, las mellizas tampoco dan entrevistas ni declaraciones. Dicen que Carmen gestionar� su patrimonio. Quiz�s herede el hotel.
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