Famosos
Entre aplausos
La actriz relat� los detalles de un encuentro con un hombre que fue todo un fiasco

La actriz Yolanda Ramos.
Gtres
Actualizado
Despu�s de su exitoso paso por Madrid, la gira espa�ola de Rosal�a ha llegado a Barcelona, ciudad por la que siente un apego especial, ya que naci� en el municipio barcelon�s de Sant Esteve Sesrovires. El pasado lunes, la artista catalana arranc� el primero de los conciertos que tiene previstos en la ciudad y, como era de esperar, uno de los momentos m�s esperados de la noche fue el dedicado al confesionario.
Se trata de una parte del espect�culo en el que un invitado especial se confiesa ante la artista, que permanece dentro de una cabina de madera, como si se tratara de un sacerdote escuchando con atenci�n los pecados de un penitente. En esta ocasi�n fue la humorista Yolanda Ramos la que subi� al escenario y se confes� con Rosal�a. Un momento que dio lugar a algunas de las an�cdotas m�s recordadas de la velada.
Yolanda Ramos subi� al escenario vestida de negro y con el cabello recogido. Fue recibida con una gran ovaci�n antes de sentarse ante el confesionario, frente al que permaneci� durante 10 minutos. Un espacio breve de tiempo en el que se confes� con Rosal�a, intercalando el castellano con el catal�n y provocando las risas del p�blico con sus palabras.
Ramos explic�, entre otras cosas, que una vez se fue a casa de un hombre, que era m�sico, que "ten�a el pelo como una cebolla" y aprovech� para recomendarle que "nunca se fiara de uno que tiene cosas encima del armario". Seg�n explic�, "ese t�o tiene un pasado oscuro y un futuro incierto" y cont� que el hombre en cuesti�n incluso se present� en la habitaci�n en la que estaba ella con "un vaso de agua y una maquinilla" con la que empez� a depilarla. Como era de esperar, el p�blico no pod�a contener la risa ante tan rocambolesco relato.
Esto no fue lo �nico que confes� Yolanda Ramos de su especial noche con este hombre, al que pidi� un vaso de agua que, casualidades del destino, dej� al lado del que hab�a usado para depilarla. Seg�n cont�, ella no bebi� del vaso que acababa de traerle, sino del otro, con las desagradables consecuencias que esto tuvo para ella y en las que no hace falta ahondar. Rosal�a lo tuvo claro una vez termin� el relato de la penitente: "Fue un encuentro entre dos perlas" y apunto, adem�s: "Moraleja, nunca te acuestes con un m�sico".
Quedan todav�a tres conciertos m�s en Barcelona en los que la artista seguir� sorprendiendo con inesperados invitados dispuestos a confesar ante ella sus pecados o an�cdotas m�s curiosas.
























