






















J.B/LOC
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Manolo Garc�a (70) ha vuelto por todo lo alto con El �ltimo de la Fila. 30 a�os despu�s, el cantante ha regresado junto a Quimi Portet para dar vida de nuevo al grupo que les llev� a la fama. Despu�s de iniciar su gira en Fuengierola (M�laga), actuaron este domingo por la noche en el Estadi Ol�mpic Llu�s Companys de Barcelona. Sus siguientes paradas ser�n Almer�a, Bilbao, Santiago de Compostela, Avil�s, Sevilla y Valencia.
Vaya a donde vaya, Manolo Garc�a seguir� tan discreto como siempre. Es muy poco lo que se conoce de la vida sentimental del artista.
�l se ha quejado en varias ocasiones incluso de que portales como Wikipedia aportan datos que nunca se han contrastado, y que son falsos, o que �l vende como falsos para crear una sensaci�n de duda, y eso ha contribuido a�n m�s a hacer borrosa una imagen que a �l le gustar�a mantener no ya pura, sino casi inexistente, disuelta en el aire de la vida. En definitiva, ni siquiera lo que se dice por internet puede ser tomado como base ver�dica, porque Manolo Garc�a ni confirma ni desmiente.
Para saber m�s

�Est� casado? �Tiene hijos? �Qu� hace justo despu�s de levantarse? �Qu� tipo de dieta lleva? Lo que se sabe con toda seguridad es que Manolo Garc�a est� casado con su arte, que es el principal motor de su existencia -sus cuadros, sus poemas, sus canciones-, y que sus hijos son sus obras, a las que dedica toda su energ�a.
Como ha dicho en varias entrevistas, el artista expone todo su ego en el escenario, pero cuando baja de �l quiere ser una persona normal que pasa desapercibida. As� que el verdadero Manolo Garc�a que conocemos es el que canta, toca, expone o publica su obra. Ha mostrado parte de su obra pict�rica en el monasterio de Sant Feliu de Gu�xols, ha publicado varios poemarios y con su m�sica tambi�n quiere mantener un control f�rreo de c�mo se muestra en p�blico: por ejemplo, no ha permitido que ninguna canci�n suya se interprete en concursos tipo Operaci�n Triunfo, y hace dos a�os fue de los primeros m�sicos que se neg� a participar en el concierto colectivo en azoteas que intent� promover el Ayuntamiento de Barcelona cr�tico con el alto coste de la producci�n en una �poca en la que se recomienda no despilfarrar en frusler�as.

Manolo Garc�a junto a Qumi Portet en 2025GTRES
Manolo Garc�a naci� en Barcelona, en 1955 -este dato s� es verdadero-, hijo de inmigrantes castellanos y se crio en Poblenou, un barrio humilde, populoso, de casas bajas y rodeado de f�bricas que en aquella �poca a�n ni siquiera imaginaba la transformaci�n y la gentrificaci�n que ha experimentado en los �ltimos a�os. Luego estudiar�a dise�o gr�fico, trabajar�a en publicidad, y dejar�a el oficio para embarcarse en su aventura musical: Los R�pidos, Los Burros, El �ltimo de la Fila, finalmente su carrera en solitario que ya le ocupa m�s de 20 a�os y que s�lo ha interrumpido para resucitar, durante un tiempo muy peque�o y s�lo para un pu�ado de conciertos, a El �ltimo.
Nunca ha querido vivir de la nostalgia ni habitar el pasado. Tampoco el futuro: es una persona hecha a la vieja usanza, que abomina de las telecomunicaciones y que se ha negado a tener un m�vil de �ltima generaci�n, que no usa ni los sistemas de mensajer�a instant�nea ni construye su imagen del mundo a trav�s de la navegaci�n por internet. Para �l, la vida es lo que se puede palpar con la mano y escuchar en la calle. Su trabajo es l�rico en todos los planos de su creaci�n: en los cuadros, en los versos y en los estribillos.
Habr� quien piense que Manolo Garc�a es un rezagado de otra �poca, pero su desconexi�n digital y su empe�o en vivir fuera de todo escrutinio, vigilancia o estr�s derivado del uso de las redes sociales y los m�viles le ha hecho bien. A punto de cumplir 67 a�os -ser� en agosto-, no parece por su aspecto que tenga esa edad: se le ve tonificado, sereno, dedicado a sus pasiones, sin ansiedad ni necesidad de demostrar nada nuevo.
Se ha ganado un p�blico fiel que, aunque no sea tan numeroso o vehemente como el que le segu�a con El �ltimo de la Fila, le permite seguir componiendo lo que quiere, organizar las giras a su gusto y destinar el resto del tiempo al cultivo de su esp�ritu. Tampoco lo confirma ni lo desmiente, pero nos lo imaginamos rodeado de una nutrida biblioteca (no pasa un d�a sin poes�a, ha dicho), con inclinaciones hacia la jardiner�a o la cocina, sibarita del cine cl�sico, durmiendo sus ocho horas de tir�n. Un hombre feliz y pleno, ajeno al ruido de la vida moderna.
Eso siempre y cuando no tenga que dedicarse a una familia secreta -una vez se public� en Wikipedia que ten�a cuatro hijos, cosa que �l se ha cansado ya de desmentir-, pero si hay algo bajo la superficie, seguramente nunca lo sabremos. Es m�s dif�cil saltar el muro de privacidad con el que Manolo Garc�a ha blindado su vida privada que viajar a la estrella m�s cercana en un avi�n plateado.
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