La hija del ex presidente de la Xunta ha muerto a los 78 años durante una misión como médico en Madgascar. LOC habla con una fuente cercana, que nos cuenta su historia: "Se iba a África dos veces al año. Estaba pensando en dejar de ir a las misiones, pero León XIV la inspiró".

Isabel Fraga con la religiosa sor Inmaculada en Madagascar, durante su última misión .
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Se llamaba María Isabel Fraga, tenía 78 años y ha fallecido este viernes 12 de junio durante una misión de ayuda humanitaria en Madagascar.
Ni su vida ni su muerte son la de una persona cualquiera: María Isabel era una de los cinco hijos de Manuel Fraga, ex presidente de la Xunta, y su mujer, Carmen Estévez. Creció con el peso del apellido de su padre y no solo supo cargarlo, sino que la hizo más fuerte.
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"Estaba de misión humanitaria en Madagascar atendiendo pacientes en un hospital de una misión de unas religiosas en la localidad de Tsihombe. Probablemente ha muerto de tuberculosis, porque estaba tratando a muchos pacientes con esta enfermedad. Murió durante la repatriación al poco de llegar al hospital de Tolanaro, donde iba a esperar un avión medicalizado", cuenta a LOC una persona cercana a Isabel Fraga.
Isabel era médico internista, tuvo consulta en Soria y Madrid. Trabajó durante toda su vida y, al poco de jubilarse, se sacó un máster en Enfermedades Tropicales. Tenía una misión, o más bien muchas misiones, por delante.
"Se iba a hacer misiones como médico a África dos veces al añodurante periodos de dos meses. Principalmente se iba a Malawi y Madagascar", prosigue esta fuente próxima. "Ya había tenido problemas de salud antes, pero habían podido rescatarla. Esta vez no ha podido ser así", describe.

La doctora Isabel Fraga durante su juventudEM
Soltera y sin hijos, Isabel era una mujer profundamente católica y entendía el Catolicismo como entrega a los demás: a su familia, a sus amigos, a los más pobres. A su edad y con ciertos achaques de salud, estaba pensando en retirarse, pero sus convicciones morales eran mucho más poderosas.
"Ella estaba pensando en dejar de ir a las misiones, porque ya era mayor. Pero antes de ir a este viaje dijo que el Papa León XIV la había inspirado y agendó este viaje con la intención de dejarlo allí", prosigue.
Tsihombe, el pueblo de Madagascar donde estaba atendiendo a enfermos de tuberculosis, se encuentra en un lugar remoto de la isla africana. Isabel tuvo que tratar a los pacientes sin el material sanitario ni de protección adecuado, por lo que lo más probable es que se contagiase.

La médico en su casa de MadridEM
"Llevaba unos días con insuficiencia respiratoria y aquello está en medio de la nada. Ni siquiera tenían para hacer radiografías. Intentó salir de allí, pero era un pueblo perdido. Cuando llegó al hospital de Tolanaro, el pueblo al que la trasladaron para darle mejor atención, ya estaba muy fastidiaday no pudieron hacer nada por ella".
La persona que atiende a este suplemento asegura que ni tan siquiera han podido repatriar su cuerpo y que "puede que tarden más de una semana".
Siempre será recordada por la entrega que tenía por los demás, fuese en África o en Madrid. "Ella becaba a chicos de Malawi para que pudieran estudiar; y cuando estaba en España y veía a enfermos, fuesen de la Parroquia o de la familia, cuidaba de ellos. También cuidó a sus padres cuando estaban enfermos. Fue una mujer que dedicó su vida a los demás y a Dios. Sin haber sido monja, vivió como si lo fuera", concluye.












