





























A unos pasos de la Ciudad Prohibida, tras un discreto port�n que apenas deja entrever lo que se esconde dentro, se abre un siheyuan, tradicional patio cerrado de Pek�n, que parece suspendido en otra �poca. En su interior conviven un peque�o templo budista, una galer�a de arte, una casa de t� y un restaurante Michelin de estilo europeo. El conjunto, de m�s de 600 a�os, despliega fachadas rojas ligeramente erosionadas por el tiempo, herrajes met�licos, leones de piedra y tejados bajos de teja gris que dibujan aleros curvados. Fue levantado durante la dinast�a Ming, cuando el orden arquitect�nico reflejaba el orden del imperio: muros sobrios hacia el exterior y una riqueza contenida, casi secreta, reservada al interior.
El pasado lunes por la noche, ese mismo patio recibi� a un invitado poco habitual: el presidente del Gobierno espa�ol, Pedro S�nchez, acompa�ado por su esposa, Bego�a G�mez. La embajada espa�ola en Pek�n hab�a reservado una de las salas privadas del TRB Hutong, el restaurante enclavado en este complejo hist�rico, para una cena �ntima con parte de su delegaci�n. Al frente de la cocina est� Lucas Garigliano (Barcelona, 34 a�os), un chef espa�ol que se mueve con naturalidad entre dos mundos. Casado con la chef e influencer china Jia Deng, tambi�n integrante del equipo del restaurante, Garigliano ha hecho de la fusi�n una narrativa personal: t�cnica francesa, memoria mediterr�nea y producto local.
Para saber m�s

"Para el presidente y la primera dama dise�amos un men� a medida, muy ligado a mi trayectoria, donde dialogan la cocina francesa, la espa�ola y los ingredientes de aqu�", explica el chef, que atiende a LOC en la sala privada donde cenaron S�nchez y Bego�a, con vistas privilegiadas al patio pequin�s.
Garigliano no lleg� a la cocina por el camino habitual. Estudi� Administraci�n de Empresas en Barcelona antes de formarse en la prestigiosa Le Cordon Bleu de Par�s, donde adquiri� una base t�cnica francesa rigurosa. "All� conoc� a mi mujer, que viene de una familia de restauradores y estaba haciendo un m�ster en Francia".
Su carrera despeg� en el equipo de Jo�l Robuchon, el chef con m�s estrellas Michelin de la historia, en L'Atelier de Saint-Germain. Despu�s, lleg� el salto a Dub�i, donde dirigi� la cocina en la apertura de uno de sus restaurantes. Regres� a Par�s ya como chef ejecutivo y en 2023 lleg� la aventura china. El TRB Hutong abri� hace 15 a�os con una ambici�n entonces poco com�n en Pek�n: ofrecer alta cocina internacional en un entorno profundamente chino. "Aqu� se introdujo un tipo de servicio muy personalizado, casi coreografiado, que no exist�a en la ciudad. Fue el primer sitio de referencia en cuanto al servicio de maitre", explica Garigliano. El espacio refuerza esa experiencia: cada sala tiene una identidad propia, los platos se presentan como peque�as escenas y el ritmo de la cena se mide con precisi�n teatral.

Lucas Garigliano y Jia Deng el d�a de su boda.IG
En la cena a S�nchez y Bego�a, el chef espa�ol sirvi� el plato m�s famoso de su restaurante: su reinvenci�n del douzhi, un brebaje tradicional de Pek�n elaborado con jud�as fermentadas, aqu� transformado en un acompa�amiento sofisticado para un pez roca con verduras salteadas. "A la se�ora G�mez le gust� especialmente", comenta. "Tambi�n serv� otros platos como un tartar de carabinero, un calamar trabajado como si fueran tagliatelle y un wagyu uruguayo con una reducci�n de vino amarillo". El postre corri� a cargo de Jia: una versi�n del whisky sour con sorbete de pi�a, t� negro ahumado, miel y lima.
Tras la cena, el presidente y su esposa recorrieron el patio, deteni�ndose en el peque�o templo, donde el olor a incienso a�n flotaba en el aire. Al d�a siguiente, S�nchez public� una fotograf�a junto a Garigliano y Jia en su cuenta de X, acompa�ada de un mensaje: "En Pek�n, en un templo convertido en arte culinario, brilla el talento del chef espa�ol Lucas Garigliano: tradici�n, creatividad y autenticidad servidas plato a plato".
El TRB Hutong es desde hace a�os parada habitual de dirigentes y artistas internacionales que aparecen por Pek�n. Tambi�n de muchas estrellas locales. Antes, una parte importante de la clientela eran funcionarios de alto nivel. Pero el a�o pasado, el Gobierno chino, en medio de su campa�a de austeridad, sac� un nuevo manual de "buena conducta" que ped�a a los funcionarios evitar "banquetes suntuosos". "El programa de austeridad exige estricta diligencia y ahorro, y se opone a la extravagancia y al despilfarro", indicaba la nota oficial difundida por la agencia estatal Xinhua.
Garigliano podr�a entrar ahora en un perfil de estrella medi�tica emergente en la superpotencia asi�tica. El a�o pasado, fue muy comentada su participaci�n en Chef de China, un programa similar a MasterChef que emiti� en internet el gigante tecnol�gico Tencent y que fue un fen�meno en redes sociales.
"De 186 participantes que hab�a, algunos chefs de primer nivel del pa�s, yo era el �nico extranjero. Pasamos tres meses rodando en la ciudad de Changsha", resume el espa�ol, que en el concurso prepar� su famosa salsa de douzhi, puente entre tradici�n y modernidad.
En un pa�s donde la cocina es identidad y diplomacia, Garigliano parece haber encontrado un espacio propio: un lugar donde un patio de la dinast�a Ming puede convertirse en escenario de la alta cocina global.
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