El golpe ha sido duro, pero Paz Vega ya ha comenzado a reconstruirse. La actriz admite que el desgaste emocional le ha pasado factura física, aunque afronta esta nueva etapa convencida de que lo mejor está aún por llegar.

Paz Vega, el pasado mes de febrero.
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Paz Vega (50) atraviesa uno de los momentos más delicados, convulsos y transformadores de toda su vida. Apenas unos meses después de dinamitar la crónica social al poner fin a su matrimonio con Orson Salazar tras más de 25 años de sólida relación, la queridísima actriz sevillana se ha sincerado como nunca antes sobre las demoledoras consecuencias emocionales y el desgaste personal que ha arrastrado este difícil proceso de ruptura.
La separación, confirmada el pasado mes de abril, llegó después de una complicada etapa marcada por problemas económicos, deudas y una importante crisis de confianza en la que la actriz habría descubierto una situación financiera mucho más comprometida de lo que imaginaba, lo que terminó provocando una ruptura tanto sentimental como profesional. Este colapso total la obligó a dar un paso drástico y mudarse a casa de su hermana Sara, quien se ha convertido en su apoyo incondicional en los momentos más difíciles.
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La actriz ha hablado en una esperadísima y reveladora entrevista concedida en exclusiva a la revista ¡Hola!, en la que la intérprete sevillana evita entrar en detalles sobre su ruptura, pero sus palabras dejan entrever el profundo cambio que ha experimentado desde que decidió poner fin a una historia de amor que comenzó cuando apenas tenía 20 años. Durante más de dos décadas, el empresario venezolano no solo fue su marido y el padre de sus tres hijos, sino también la persona encargada de gestionar gran parte de su carrera profesional y sus finanzas.
Ahora, por primera vez, Paz habla mostrándose más fuerte, más consciente y más libre al asegurar con contundencia "hedecidido tomar el control de mi vida y de mi situación, dirigirme a mí misma". Una declaración que adquiere especial significado después de todo lo ocurrido en los últimos años y que resume a la perfección el momento vital que atraviesa una mujer que reconoce que ha pasado media vida intentando demostrar cosas, exigiéndose constantemente y tratando de mantener todo bajo control.
Además, reconoce abiertamente y sin tapujos que los últimos meses han sido tan difíciles que le han pasado una evidente factura incluso en su cuerpo. "Tengo muchas cosas, estoy con las grabaciones de MasterChef, preparando mi película y recomponiéndome a nivel personal también... Son muchas cosas y a veces el estómago se encoge, pero estoy ahí y me voy a recuperar, claro que sí, a nivel físico digo, porque es verdad que me faltan un par de kilos".
"Lo importante no es que te hayas equivocado, lo importante es cómo te levantas y cómo sigues", asegura con firmeza la protagonista de Lucía y el sexo.
Y precisamente levantarse es una idea que aparece una y otra vez a lo largo de toda la entrevista cuando afirma con orgullo: "Me he levantado y sigo caminando. Ahí es donde está lo bonito de la vida: nos caemos, pero nos levantamos. Y cómo te levantas es lo que te define".
La actriz habla de ilusión, de futuro y de segundas oportunidades, rechazando la idea de haberse convertido en una persona nueva tras la ruptura y explicando que no se trata de reinventarse, sino de recuperar una parte de sí misma que había quedado escondida durante años bajo la sombra: "Más que ser una nueva yo en esta nueva etapa, siento que estoy abrazando a aquella que fui en su día. Ahora vuelvo a tener claro a dónde quiero ir y, sobre todo, a dónde no quiero ir".
En este proceso de reconstrucción la familia ocupa también un lugar fundamental, siendo sus tres hijos, Orson, Ava y Lennon, su principal refugio. La actriz habla de ellos con enorme emoción, los define como "tres ángeles" y asegura que son el mayor orgullo de su vida, un apoyo incondicional al que se suma el de su hermana Sara Vega, que ha estado a su lado durante los momentos más complicados de esta etapa. Pese a todo lo vivido, la sevillana no mira atrás con amargura y asegura encontrarse en un momento de madurez, serenidad y crecimiento personal.



















