De la vorágine a la calma
La cantante -que participa en el musical 'Flashback Show Europa'- conversa con LOC sobre el equilibrio que ha encontrado, qué busca conseguir con la terapia, la idea de mudarse a Extremadura y la necesidad de aprender a decir que no.

La cantante Soraya, durante la presentación de Flashback Show Europa.
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Soraya Arnelas (43) comenzó el 2026 con otra vibra. En febrero, la cantante lanzó su octavo disco de estudio, en marzo anunció que comenzaría una nueva terapia con un psicólogo y actualmente brilla en el Teatro Príncipe Pío, en Madrid, con Flashback Show Europa, un musical cargado de nostalgia y buen rollo. "Es un proyecto que mola muchísimo. La gente viene a pasárselo bien, se canta todas las canciones y el teatro se convierte en una pista de baile. Es una experiencia más que un concierto y pienso que tiene mucho que ver con mi perfil como artista. Yo me doy al espectáculo al 1.000 por 1.000 y creo que si hay algo que me define es 'fiesta", comenta la cantante a LOC.
- Se le viene un verano movido: continúa con 'Flashback Show' y, además, saldrá de gira en mayo. ¿Cómo logrará Soraya llegar a todo?
- [Se ríe] Podré... ¡se puede! Flashback es una vez a la semana y, afortunadamente, eso me permite seguir con mi proyecto. Tengo conciertos hasta finales de noviembre. Pero, esta vez, me quedaré en España y no visitaré otros países, porque creo que este es mi territorio.
- ¿Le hubiese gustado cruzar el charco?
- Sí, pero justo cuando se dieron las cosas me quedé embarazada de mi primera hija y no pudo ser. Pero, ahora, la verdad es que estoy muy contenta, porque siento que ya he conseguido un equilibrio tanto en lo personal como en lo profesional. Por ejemplo, si salgo de gira, me puedo llevar a mi familia los fines de semana. Y, aunque he tenido que sacrificar algunas cosas, he conseguido conciliar.
- ¿Qué piensan Manuela y Olivia cuando ven a su madre en el escenario?
- Te voy a contar una cosa: a veces, no vienen a ver a mami, vienen a ver a los bailarines [lanza una carcajada]. Les gusta subirse al escenario en las pruebas de sonido y están disfrutando naturalmente de todo, que es lo que yo quería para ellas. Y no sé si se interesarán por la música en un futuro. Pero te puedo decir que a Manuela le gusta bailar, como a cualquier niña. Y a Olivia le gusta todo. Y si algún día ellas deciden ser cantantes, yo las voy a apoyar siempre. Les contaré las cosas buenas y las cosas no tan buenas. Porque yo he pasado de todo. Soy una mujer de blancos y negros. A medias tintas nunca me ha gustado estar. Yo creo que o dejas huellas o te mueres.
- Y eso es precisamente lo que a la gente le gusta de usted.
- No lo sé. Porque a mí, de vez en cuando, me gustaría pasar un poco más desapercibida. Y estoy aprendiendo a hacerlo. En algunas ocasiones me he arrepentido de las cosas que he dicho. Sobre todo, ahora que me estoy haciendo más mayor. Creo que muchas veces hablaba mi juventud, mi inexperiencia y mi adrenalina. Y ahora, siendo madre, no cuido solo mis proyectos, también intento cuidar lo que sale por mi boca, porque mis hijas son mis mayores fans. Están ahí, me escuchan, me siguen, quieren ser como yo.
- ¿Podemos decir que ha entrado en una época más serena?
- ¿Sabes qué? Estoy en una época en la que estoy planteándome cómo va a ser Soraya en los próximos años. Estoy poniendo las cosas en la balanza y desechando muchas cosas. Amistades, incluso. Algo que nunca pensé. Pero he tenido que apartarme de personas que inicialmente pensé que podían seguir en mi camino y se han quedado atrás. Y la Soraya de ahora está contenta con eso. Porque esta Soraya es reflexiva. Estoy constantemente valorando todo lo que me pasa.
- ¿Esto tiene relación con el hecho de que haya empezado una terapia con un psicólogo?
- Sí. Es algo que decidí hacer porque sentía que, a veces, me faltaban herramientas como madre y como profesional, en este mundo en que nos tocó vivir. Y creo que lo más saludable siempre es acudir a un profesional que te ayude y te guíe. Es verdad que yo antes tenía un coach, pero no es lo mismo que un psicólogo.
- ¿Puedo preguntarle qué le gustaría conseguir con esta terapia?
- Por ejemplo, saber cómo enfrentarme a cosas nuevas. En mi profesión ha habido un salto generacional... y digamos que yo pertenezco a una generación de artistas menos noveles y me toca enfrentar cambios. Por otro lado, mis padres se están haciendo mayores y yo tengo mucho miedo a la muerte. Siento que ya no soy tan joven. Y, aunque tengo 43, ya estoy más allá de la mitad de la vida... y mis ambiciones antes eran unas y ahora son otras. Incluso me he planteado si volver a vivir en Extremadura, porque estoy proponiéndome el hecho de tener una vida más tranquila. Pero no estoy segura.
- Usted es dicharachera y de opiniones contundentes. ¿Le gustaría tener un podcast?
- No sé, porque... [Hace una pausa] Mira, te voy a confesar algo: llevo una temporada sin hacer muchas entrevistas, porque no me he sentido preparada. Creo que estamos en un momento en el que todo se cuestiona y se pone en tela de juicio y yo ya no me siento tan segura como antes frente a ciertos temas. Antes compartía mis pensamientos de manera natural y ahora noto que hay mucha crítica alrededor. Entonces me he puesto más vulnerable... y creo que en un futuro estaré en primer plano cuando esté encima del escenario y en un segundo en el resto de las cosas. También por salud mental.
- Aun así, lanzó un nuevo disco hace un mes y medio. Sigue teniendo sed de música.
- Sí, se llama Ilúmina. Es un disco de electrónica bailable... y yo creo que puedes tocar el corazón de la gente a través del baile. Y eso es lo que quiero hacer ahora. Todas las preguntas que hoy me hago empezaron hace tres años cuando perdí un bebé y todo el proceso que he vivido está contado en Ilúmina. Por eso es un disco tan mágico... y por eso no quise hacer promo del disco. Me sentí vulnerable al lanzarlo, pero ya tengo claro que lo que necesito conseguir es sentir que tengo la dirección de mi vida y de mi proyecto. Hasta ahora, muchas veces, he hablado cuando no me apetecía hablar... y ahora no lo haré cuando no lo sienta.
- ¿Siente que ha aprendido a decir que no?
- No es tan fácil... porque uno tiende a intentar quedar bien. Y yo siempre he sentido que debía mucho al mercado, porque me dieron una oportunidad en Operación Triunfo. Siempre me ha pasado que he querido complacer a todo el mundo. Pero ya he logrado entender que no puedes complacer a todos. Así que mi mensaje es "el que quiera sumarse a la fiesta de Soraya, pues nos vamos de fiesta. Y el que quiera venir a olvidar las penas, que se venga a mi gira. Yo aquí estoy".



























