Personajazos

Erik Conover, en una imagen de 2023.
Alberto Rey
Actualizado
En diciembre de 2025, Erik Conover se declar� culpable de dos delitos: agresi�n y conducta imprudente. Conover, que alcanz� bastante fama en internet primero con sus v�deos sobre su vida en Nueva York y despu�s con contenido sobre propiedades inmobiliarias de lujo, hab�a sido detenido unos meses antes tras atropellar conscientemente a un polic�a y huir a toda velocidad durante 50 kil�metros.
Igual que su �xito, la ca�da en desgracia de Conover tambi�n fue muy popular en determinados rincones de la web. Convertido en una celebridad online menor, no pudo evitar que se viralizaran sus delirantes declaraciones tras su detenci�n. Estaba claramente trastornado y daba mucho miedo. Su condena, de entre cuatro y 10 a�os de prisi�n, le obliga a responsabilizarse de seguir el tratamiento psiqui�trico que, de manera evidente, abandon� mucho antes de liarla parda.
Yo lo conoc� brevemente en su etapa de buscavidas neoyorquino. Era un t�o excesivamente simp�tico. Y raro. Pero no m�s que cualquier otro chaval que se planta en Nueva York con una maleta llena de sue�os, desde luego. Ahora est� preso y sus fans ya casi lo han olvidado. Los rincones digitales oscuros en los que se debat�a sobre su extra��sima trayectoria dejaron de bullir en cuanto qued� claro que Theo, su perro, muy presente en sus v�deos, estaba bien y a salvo.
No lleg� Erik Conover al nivel de merecer uno de esos art�culos de "qu� fue de...". No s� si eso le beneficia o le perjudica. Soy incapaz de no leer esos art�culos cuando me los encuentro. Yo mismo he escrito unos cuantos. Divas de la tele a las que ahora nadie reconoce por la calle, �dolos de un pop que ya nadie tararea, modelos cuyas cirug�as, atractiv�simas en los 90, las condenan a vivir con cara de ardilla a perpetuidad. Antes (lo reconozco) disfrutaba morbosamente de ver a estrellas del pasado ca�das en desgracia. O en el olvido. O en la c�rcel. O en Supervivientes.
Hay ah� una mezcla perversa de envidia y venganza: envidia de lo que tuviste, venganza por haberme hecho sentir menos que t�. A eso, desde hace unos a�os, le a�adiremos la desconfianza hacia el relato del esfuerzo y el triunfo. Son incontables los personajes populares (en internet, en el mundo real o en ambos) que presumen de m�ritos propios pero que, en cuanto rascas un poco, atisbas colchones econ�micos familiares. Un cl�sico entre los neoyorquinos a los que no les salen las cuentas: los trust funds. Dinerito que tus padres dejan ah� para cuando lo necesites. En muy poco tiempo, Erik Conover pas� de vivir en un diminuto apartamento algo destartalado a un gigantesco loft minimalista en el SoHo. Hoy duerme en una prisi�n estadounidense y me da much�sima pena.



























