Personajazos

La actriz Ester Exp�sito.
Alberto Rey
Actualizado
Cada vez que veo una pareja nueva de perfil alt�simo (la �ltima: Kylian y Ester) me pregunto si Raya, la app de ligue entre ricos y famosos, sigue constando. Activa est�, desde luego, pero algo me dice que tanto los de arriba como los de abajo estamos hermanados por la misma aplicaci�n para pillar: Instagram. La eliminaci�n de la encriptaci�n segura de los mensajes directos de esta app es, en mi particular y frivol�sima versi�n de Matrix, un antes y un despu�s en el mundo del cotilleo de famosos.
Si yo tuviese acceso a los DMs de las celebridades que operan en esa plataforma (es decir: todas), me pondr�a las botas mirando qui�n se mensajea con qui�n y cu�ntos emoticonos de berenjena (o directamente, nudes) hay en cada conversaci�n. En entrevistas cachondonas, a las estrellas ya se les pregunta por sus interacciones por privado con estrellas a las que nunca han tenido en frente en la vida real y a las que sin embargo en la app les ponen bien de fueguitos.
Ignoro si sus protocolos son como los de los simples mortales: es quien tiene m�s seguidores quien manda en las primeras conversaciones, si t� me has entrado ser�s t� quien tenga que mojarse, etc etc.
S� me consta que algunas personas popular�simas, obsesionadas hasta la paranoia con la intimidad y la seguridad, se desmelenan por mensaje directo de maneras que me sorprende que no les estallen m�s en la cara. En Instagram las relaciones parasociales, esas en las que creemos tener relaciones reales con personas a las que simplemente seguimos online, llegan al delirio. Y a la vez, �cu�ntas "modelos" han terminado de la mano de un futbolista o actor despu�s de que ellos hicieran una ronda de lanzamiento de fueguitos en todos los perfiles de t�as buenas que les ofrec�a el algoritmo? La econom�a de la atenci�n, la econom�a del calent�n.






















