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Un año después de la muerte de Francisco de Borbón Escasany, duque de Sevilla, su hija Olivia podrá heredar, por fin, el título que ostentaba su padre. Este mes, además, hay otra buena noticia en la familia. Julián Porras-Figueroa, su marido, presenta oficialmente Black Roan, su marca de sastrería a medida. Una ilusión que nació de su afición a las cosas bien hechas, el buen gusto y la moda.
Ya cuando se creó Scalpers, Julián abrió las primeras franquicias de la marca creada por Rafael Medina y Borja Vázquez. "No soy empresario así de repente. Con mi padre y mis hermanos tenemos un holding inmobiliario en el que colaboro. Con mi familia participo en la finca de La Mancha donde hay cultivos, vacas, ovejas y hacemos monterías. Y un día, charlando con mi amigo Fernando Suárez Garzón, de la cuarta generación de una familia de sastres, surgió la idea. Yo tenía un sentido claro de la estética en moda de hombre y pensaba en eso desde hacía años; Fernando sabía de talleres, técnica o telas. Nos pusimos en marcha y ahora es una realidad", cuenta a LOC.
"Tenemos un taller y show room -continúa- y a veces presentamos la colección en sitios especiales que nos prestan amigos, por ejemplo una galería de arte. También vamos a los despachos y a las casas de los clientes, como se hacía siempre. Y yo le doy mucha presencia en las redes a la ropa y con el tiempo abriremos tienda en Madrid. Estoy muy contento y me divierte mucho este proyecto. Es una ropa bonita, bien hecha y cómoda porque se hace a la medida. El 3 de junio hacemos una fiesta en Jimmy's para darnos a conocer con los amigos".
Julián es experto en socializar y relacionar a la gente. Durante años organizó la gran fiesta de verano en El Patio del Marbella Club. Conseguía reunir a los clásicos de la época dorada de Marbella, como Gunilla, Alba o los Hohenlohe, con las nuevas generaciones de ricos y guapos. En Puerto Banús empezó su relación con Olivia de Borbón, se casaron en 2014 y subraya que siempre admiró a sus suegros, Francisco de Borbón y Beatriz von Handenberg. "Él, un gran señor y ella generosa, amante de los animales y divertida, nos hemos llevado súper bien", recuerda con emoción su yerno. Y en una de esas fiestas marbellís le presentó a Cayetano Martínez de Irujo una joven que se estrenaba en la fiesta, Bárbara Mirjan, hoy esposa del duque de Arjona.

Olivia junto a Francisco en su boda con Sophie Karoly en octubre de 2021.G3
Los padres de Olivia estaban encantados con la pareja de su hija, con Flavia y Fernando, los dos nietos que adoraban sus abuelos. Julián ayudó a su mujer a centrarse en una nueva vida y juntos se apoyaron frente a las adversidades que les han sucedido en estos años. Una de ellas, la trágica muerte de Cristina, la hermana de Olivia. Eran inseparables. Un mes después de la muerte de su hija falleció Beatriz von Handenberg, dejando a la familia desolada. En mayo de 2025 les sorprendió la muerte del duque de Sevilla, que pasaba mucho tiempo viviendo con ellos desde que su última esposa, aquejada de alzheimer, fuera internada en un centro.
La muerte del padre destapó las diferencias entre Olivia y su hermano menor, Francisco, con el que hasta entonces tenía una relación correcta pero poco frecuente. La ley 33/2006, estableció la igualdad absoluta entre hombres y mujeres en la sucesión de Grandezas de España y títulos nobiliarios y como hija mayor, Olivia solicitó el ducado poco después de la muerte de su padre. Sin embargo, su hermano se opuso y aunque sus argumentos carecen de validez legal, su oposición paralizó los trámites y bloqueó la concesión. Transcurrido un año, la legalidad se cumple formalmente y Olivia de Borbón será duquesa de Sevilla probablemente este mismo mes.
A este conflicto familiar se añade que en febrero de 2026 Francisco de Borbón von Handenberg fue detenido en Marbella por la Policía Nacional en el marco de una operación contra una red de narcotráfico y blanqueo de capitales. Después de declarar ante un juez de la Audiencia Nacional, fue puesto en libertad condicional bajo fianza de 50.000 euros y la investigación sigue abierta.
"Yo no puedo hablar mucho del hermano de Olivia, ese tema está judicializado -explica Julián-. En todo caso, Olivia es mi alegría desde que me levanto hasta que me acuesto, nos compenetramos perfectamente. Es una bellísima persona que nunca se ha metido con nadie ni quiere quitarle nada a nadie. Los dos le deseamos a su hermano lo mejor del mundo y que todo le vaya bien", insiste.
El reparto de la herencia del duque de Sevilla, una casa en Marbella y alguna empresa, también ha sido bloqueado por su hijo Francisco. "Y no por culpa de Olivia. Su hermano no ha aceptado nada, todo está parado y judicializado", asegura su marido.
Al mismo tiempo, desde algunas redes sociales se ataca de forma anónima a Julián Porras-Figueroa con símbolos siniestros manchados de sangre y mensajes en los que se le desea la muerte y se le tacha de falso aristócrata.
"No creo que sea casualidad, pero esta misma semana pongo una demanda para que se investigue este tema. Yo no voy de aristócrata ni de nada. Soy el marido de Olivia y tengo la sensibilidad para sentirme triste por ver lo que ella está pasando, sin que sea responsable de nada. Espero que cesen pronto esas presiones a las que la tienen sometida por el simple hecho de reclamar lo que le corresponde por derecho. Ojalá acaben pronto todas estas adversidades".
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