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La última vez que España registró un paro inferior al 10% fue en 2008. La población estaba ya empezando a sentir las consecuencias de un seísmo económico que acabaría siendo gravísimo, y el país estaba gobernado por José Luis Rodríguez Zapatero. Ayer, la Comisión Europea confirmó que este año la tasa volverá a caer de los dos dígitos. Y lo hizo justo cuando ese mismo ex presidente del Ejecutivo ha sido involucrado en el caso Plus Ultra. Es lo que va de una crisis a una imputación.
"Se proyecta que la tasa de desempleo mantenga su tendencia descendente, aunque a un ritmo más lento que en el pasado, ya que el crecimiento del empleo se desacelerará más rápido que la expansión de la población activa. Se espera que caiga por debajo del 10% en 2026, por primera vez desde 2008, hasta el 9,9%, y hasta el 9,6% en 2027", señala Bruselas en las previsiones de primavera que publicó este miércoles.
"La creación de empleo se mantiene como uno de los grandes motores de la economía española: el empleo crecerá un 2,3% en 2026 y un 1,4% en 2027, frente al 0,4% en ambos años de la zona euro. La tasa de paro se reducirá al 9,9% en 2026 bajando del 10% por primera vez desde 2007", incidía el propio Gobierno de España, que tomaba en el cierre de año como referencia mientras que la Comisión se refiere al primer trimestre de 2008.
Pero en cualquier caso, después de ese momento el paro comenzó una vertiginosa carrera al alza que le llevó a superar, todavía con Zapatero en Moncloa, el nivel del 20%. Y esa misma crisis hizo que el ex presidente decretase fuertes recortes económicos, incluida la congelación de las pensiones, una reducción salarial a los funcionarios y la eliminación del cheque-bebe. Por eso, por las dificultades que el país tuvo para recuperarse de la crisis y por los años perdidos para varias generaciones de españoles, llama la atención, y mucho, que una parte de la sociedad lo tenga como un referente social. O lo tuviese hasta ahora, al menos.
Volviendo a las previsiones de la Comisión, los datos de Bruselas también muestran que España va a resistir, previsiblemente, el impacto de la crisis derivada de la guerra de Irán. "El conflicto en Oriente Próximo ha desencadenado un nuevo shock energético con un gran impacto sobre la economía europea y global", suscribió el comisario europeo de Economía, Valdis Dombrovskis, que adelantó un recorte de previsiones tanto a nivel europeo: la Eurozona apenas avanzará un 0,9%, y la UE llegará al 1,1%.
En cambio, el crecimiento estimado de España para 2026 aumenta en una décima respecto a las previsiones de otoño. "A pesar del incierto entorno geopolítico y del lastre derivado de los elevados precios de la energía, se espera que la actividad económica siga siendo relativamente dinámica en 2026. El crecimiento delPIB se prevé en el 2,4%, favorecido también por un fuerte efecto arrastre desde 2025, antes de moderarse hasta el 1,9% en 2027", explican desde el Ejecutivo comunitario.
"La Comisión Europea confía en que España mantendrá el liderazgo económico en la Unión Europea en los próximos años. España se confirma como la economía grande del área monetaria con mayor avance del PIB en el horizonte de previsión, muy por encima de Alemania, Francia e Italia", subrayaba ayer el ministro de Economía, Carlos Cuerpo.
Y así es, porque ninguna de otras grandes economía del euro alcanzará el 1% de crecimiento este año, y sólo Francia superará esa barrera al próximo. Unas cifras que, más allá del contraste con España, no hacen más que evidenciar e incidir en el estancamiento que sufre la economía europea. La UE no arranca y ya son muchos años en la misma situación.
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