Demograf�a
La integraci�n "no supone una ventaja demogr�fica", sino una exposici�n a los mismos problemas que enfrentan los aut�ctonos

Varios inmigrantes acuden a las oficinas de Extranjer�a en Murcia.Araba Press
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En los �ltimos a�os, Espa�a ha visto a la inmigraci�n como la respuesta a la crisis demogr�fica, pero incluso los "volumenes extraordinarios" de entradas no han sido suficientes para corregir la tendencia desde su ra�z. El propio r�gimen espa�ol de (muy) baja fecundidad "aplasta" el efecto de los inmigrantes que se incorporan. Esta es una de las principales conclusiones del estudio Los l�mites de la inmigraci�n para el ajuste demogr�fico en Espa�a publicado por Funcas este martes.
Aunque el n�mero de mujeres inmigrantes en edad f�rtil aument� un 33% en 15 a�os (2009 - 2024), sus nacimientos totales cayeron un 10% y la tasa de fecundidad de las madres extranjeras se redujo un 32% hasta situarse en 1,3 hijos por mujer, una cifra que se aproxima r�pidamente a los 1,17 de las espa�olas. H�ctor Cebolla, uno de los autores del estudio, detalla que hay dos factores que empujan a los inmigrantes a tener menos hijos al llegar a Espa�a: una disrupci�n asociada al propio hecho de emigrar, que reduce temporalmente la probabilidad de tener hijos, y la incorporaci�n a un r�gimen espa�ol que ya es de baja fecundidad. Por esto, explica que es un error pensar que los extranjeros no se ver�n afectados por las condiciones del pa�s: "Viven en el mismo mercado de la vivienda, en el mismo mercado laboral y en el mismo r�gimen de crianza. �Por qu� van a ser inmunes a los problemas que los dem�s vivimos?".

Y este �ltimo es el efecto que los autores llaman la espa�olizaci�n del comportamiento reproductivo. Los datos muestran que la integraci�n no supone una ventaja demogr�fica, sino una exposici�n a los mismos problemas que enfrentan los aut�ctonos. "El problema no es la escasez de madres potenciales, sino que Espa�a configura un entorno estructuralmente poco favorable a la maternidad, capaz de reducir de forma similar el comportamiento reproductivo de aut�ctonas e inmigrantes", apunta el informe.
Las mujeres llegadas en la infancia presentan niveles de fecundidad iguales o inferiores a los de las aut�ctonas. Por ejemplo, aquellas inmigrantes llegadas antes de los 10 a�os presenta niveles de infecundidad pr�cticamente id�nticos a los de las nacidas en Espa�a en todas las edades. H�ctor Cebolla y Mar�a Miyar, sugieren que esta socializaci�n temprana en Espa�a "elimina casi por completo el diferencial de origen, de modo tal que, en t�rminos reproductivos, su comportamiento es indistinguible del de la poblaci�n aut�ctona".

El fen�meno de la espa�olizaci�n se vuelve m�s intensa en el an�lisis de los hombres. Aquellos inmigrantes de 20 a 50 a�os son m�s infecundos que las mujeres en todas las categor�as, pero tambi�n la diferencia por edad de llegada son mucho m�s pronunciadas. A los 30 a�os, cerca de la mitad de los inmigrantes llegados en edad adulta ha tenido ya su primer hijo, mientras que entre los nacidos en Espa�a o llegados antes de los 10 a�os, la proporci�n alcanza un 13%. Quienes llegan a ser padres y han completado su ciclo reproductivo, las diferencias en el n�mero de hijos son mucho menores respecto a los valores de las mujeres. El informe sugiere que "la diferencia fundamental no est� en la intensidad de la fecundidad, sino en el acceso a ella".
Otro punto a conciderar es que la ventaja reproductiva de la inmigraci�n es, en gran medida, "un efecto calendario". Los datos indican que la transici�n al primer hijo es el punto en el que la inmigraci�n parece marcar una diferencia m�s visible. Las mujeres llegadas en edad adulta y, en menor medida, las que llegaron durante la adolescencia acceden antes a la maternidad frente a las nacidas en Espa�a. Sin embargo, esa ventaja se reduce a medida que avanza la edad y, al final de la vida f�rtil, la probabilidad de haber tenido al menos un hijo es de en torno el 70%para pr�cticamente todos los grupos. "La inmigraci�n no aumenta el n�mero de madres, sino que adelanta el momento en que lo son", explica el informe.

El estudio de Funcas apunta que Espa�a ha seguido una "adaptaci�n reactiva" basada en ganar tiempo, pero advierte que seguir en esta l�nea exigir�a atraer flujos cada vez mayores procedentes de pa�ses que tambi�n est�n envejeciendo y cuyos excedentes demogr�ficos se reducen, especialmente en Am�rica Latina donde ya se ve una reducci�n en la fecundidad. Por esto, critica que "el cortoplacismo que domina el debate p�blico sobre los beneficios de la inmigraci�n no ha permitido el an�lisis de las consecuencias a largo plazo". Esto ha favorecido la ausencia de una estrategia demogr�fica expl�cita, "de forma que los flujos migratorios han ocupado el espacio que deber�a haber ocupado, entre otros, la pol�tica familiar", aseguran los autores.






















