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Casi la mitad de los espa�oles ya integra esta tecnolog�a en su rutina de consumo al considerarla imparcial al momento de elegir un producto u otro

Una mujer pasea ante un cartel con descuentos por el Black Friday en M�laga.Europa Press
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El consumidor espa�ol ha dejado de buscar asesoramiento en el escaparate digital para encomendarse directamente a la Inteligencia Artificial (IA) ante el exceso de opciones y rese�as en la red.
Este fen�meno no es casual, sino el resultado de un cambio en la forma de consumir. El 44% de los espa�oles ya integra esta rutina comercial utiliz�ndola de forma activa en su compra. Para este segmento de la poblaci�n, la IA ha dejado de ser un motor de b�squeda para convertirse en un consultor final para adquirir un producto. La confianza depositada es tan alta que el 94,5% de ellos le otorga a la IA un peso real y determinante en la elecci�n final de un producto o servicio. Esto se apoya en una adopci�n masiva a nivel nacional, donde el 93,5% de los ciudadanos de entre 18 y 65 a�os ya usa IA generativa de manera habitual u ocasional.
As� lo exponen los datos del reciente informe elaborado por LLYC y Appinio, que, seg�n Jes�s Moradillo, Director General de Estrategia de IA en LLYC, demuestran que "la IA generativa ha dejado de ser una herramienta de b�squeda para convertirse en una capa de decisi�n". Para el experto, el hecho de que ese porcentaje de compradores le otorgue un valor determinante prueba un cambio absoluto de paradigma, ya que la respuesta del algoritmo "no se lee como 'una opini�n m�s', funciona como dictamen". En este nuevo escenario, Moradillo advierte que el usuario "ya no entra a la web para informarse, le pide una conclusi�n al modelo y la acepta".
Sin duda, esta herramienta ha pasado a un primer plano al ser concebida como una propuesta de objetividad. El estudio da cuenta de que el 35,9% de los espa�oles ya considera a la IA como la fuente de consulta m�s imparcial del mercado. Esta r�pida cesi�n de confianza tiene su explicaci�n. Seg�n detalla Teresa Martos, Directora General de Appinio Espa�a, el usuario actual percibe que la m�quina "no favorece ni apuesta por nadie, actuando como un �rbitro neutral". A lo anterior agrega que la seguridad es tan s�lida que ha provocado el llamado 'efecto cocodrilo', donde "el 66,2% de los usuarios 'rara vez o nunca' hace clic en los enlaces originales tras recibir la respuesta, delegando el an�lisis en el modelo".
Y este cambio de comportamiento en las personas no es uno puntual ni exclusivo de los nativos digitales, sino que es transgeneracional. Las cifras muestran un escenario muy equilibrado: el 90,3% de los espa�oles de entre 45 y 65 a�os ya utiliza la IA de forma habitual u ocasional. Esto sit�a al perfil m�s senior a un nivel de adopci�n muy cercano al de los j�venes de 18 a 29 a�os, que marcan el techo con un 98,5%. El clich� del joven pionero tecnol�gico se ha agotado en apenas doce meses, eliminando fricciones t�cnicas gracias a su car�cter conversacional.
Pero el paradigma no solo sacude a los usuarios en sus compras diarias, sino tambi�n al mundo empresarial B2B, donde el 92,1% de los compradores duda del proveedor corporativo o le da la raz�n a la IA cuando esta contradice la informaci�n oficial de la empresa. Al respecto, Moradillo confirma que las compa��as han perdido el control de su relato comercial cl�sico: "Durante d�cadas, el comercial ten�a el beneficio de la duda en cualquier negociaci�n B2B... Ese beneficio ahora lo tiene la IA". Los datos afirman que solo 1 de cada 13 decisores sigue crey�ndole al proveedor en lugar de a la m�quina.
Para hacer frente a este aislamiento, desde LLYC proponen la estrategia del 'Marketing Dual'. Como concluye Moradillo, el cambio debe ser tanto editorial como t�cnico: "tu contenido tiene que estar escrito para conectar sem�nticamente con las preguntas reales que la gente le hace a la IA" y lograr que tu p�gina "y la conversaci�n p�blica digan lo mismo". Una afirmaci�n que comparte �lvaro G�mez, CEO de Elogia (Grupo Viko), al se�alar que "el consumidor est� delegando su intenci�n de compra en agentes digitales que conocen su presupuesto y sus necesidades reales. Para las marcas, esto significa que su nuevo cliente ya no es solo una persona, sino un algoritmo que decide en milisegundos bas�ndose en datos objetivos".





















