





















PABLO R. SUANZESCorresponsal Washington
Actualizado
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, empieza este mi�rcoles su vista oficial a China, un esperad�simo viaje de tres d�as en medio de una tormentosa relaci�n comercial, la guerra arancelaria o la guerra de Oriente Pr�ximo. Y lo har� acompa�ado de 16 de los principales directivos del planeta, como Elon Musk, Tim Cook o Larry Fink.
Los principales puntos de la agenda giran inevitablemente alrededor de los ejes mencionados, pero tambi�n sobre el futuro de Taiw�n, tecnolog�a y la estabilidad estrat�gica entre Washington y Pek�n, con el papel de Rusia e Ir�n de fondo. Trump, obsesionado desde hace d�cadas con el el d�ficit comercial con China, quiere que Pek�n acepte su muro proteccionista, pero sin responder. Al rev�s, busca que se disparen las compras de productos estadounidenses. Los agr�colas, y en especial la soja. Mientras EEUU ampl�a sus adquisiciones de minerales y materias raras. Y para eso ha propuesto una especie de junta de inversi�n y comercio.
China quiere estabilidad, en todos los campos. En las relaciones bilaterales, pero no s�lo. Quiere que se levanten los aranceles, las restricciones a las compras de chips y de tecnolog�a avanzada. Que se acaben las tensiones con Teher�n y se reabra el Estrecho de Ormuz, de donde sale un porcentaje muy notable del crudo consumido en la potencia asi�tica. Y quiere que Washington deje de vender armas a Taiw�n.
Este lunes, la Casa Blanca distribuy� una lista provisional de los grandes empresarios que acompa�ar�n al presidente a Pek�n. El nombre m�s destacado, por razones obvias, es el de Elon Musk, el fundador de Tesla, SpaceX y propietario de la red social X. El hombre m�s rico del mundo, ca�do en desgracia con Trump despu�s de entrar oficiosamente en su Gobierno para desmontar el Estado desde dentro y acabar rebotado. Despu�s de atacarse, insultarse y amenazarse, parece que han reconstruido puentes. Los suficientes al menos para que Musk, con enormes intereses en bater�as y coches el�ctricos, se sume a la delegaci�n.
Tambi�n estar� el l�der saliente de Apple, Tim Cook, pocas semanas despu�s de anunciar su pr�ximo adi�s. Junto a ellos, el poderoso Larry Fink de BlackRock, la gestora de activos m�s grande del mundo. Stephen Schwarzman de Blackstone, la gestora m�s grande tambi�n, pero de activos alternativos. Con ellos, Kelly Ortberg de Boeing; Brian Sikes, de Cargill. Jane Fraser, de Citi. Jim Anderson de la fabricante de semiconductores Coherent. Larry Culp, de GE Aerospace. David Solomon, de Goldman Sachs. Jacob Thaysen de la empresa de biotecnolog�a Illumina. Michael Miebach de Mastercard y Ryan McInerney de Visa. Dina Powell McCormick de Meta. Sanjay Mehrotra, del gigante de los semiconductores y los centros de datos Micron. O Cristiano Amon de Qualcomm.
El gran ausente es sin duda Jensen Huang, director ejecutivo de Nvidia Corp., la empresa m�s valiosa del mundo y fabricante de los chips avanzados que impulsan el auge global de la IA. EEUU, desde la �poca de Biden, limita el tipo de chips que se puede comercializar en China. Nvidia, seg�n Huang, tiene un mercado potencial de 50.000 millones de d�lares en ventas all�, pero las relaciones son tensas.
Trump cree, con raz�n, que las grandes empresas estadounidenses tienen m�s capacidad de influencia sobre Pek�n que muchos gobiernos o diplom�ticos, incluyendo el suyo. �l presume una y otra vez de su excelente relaci�n con Xi Jinping, a pesar de que el mismo entusiasmo nunca llega de vuelta. Xi, el l�der m�s influyente en medio siglo, y una figura de creciente poder asertivo, no le gusta el estilo de Trump, pero tampoco le intimida. Es casi el �nico l�der mundial que no se ha prestado a su juego ni aceptado sus normas y estilo. Y ahora juega en casa.
La Casa Blanca busca, como siempre, poder anuncios de acuerdos e inversiones r�pidas, y llevar a la �lite de Wall Street y Sillicon Valley puede ayudarle. Con esos nombres ser� quiz�s m�s f�cil clave encontrar puntos de encuentro sobre chips, inteligencia artificial, bater�as, veh�culos el�ctricos o sat�lites.
Boeing, por ejemplo, estar�a a punto de cerrar una de las mayores ventas de su historia, seg�n Bloomberg. Un pedido de 500 aviones 737 Max que se dar� a conocer durante la visita de Trump a Pek�n. El propio Ortberg declar� el mes pasado que este pedido podr�a alcanzar una cifra considerable.
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