La Asociación de Ingenieros de Caminos lleva años reclamando que España utilice la normativa europea, algo que es obligatorio dentro de la UE

Edificio derrumbado un día después de lterremoto de Lorca
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La prevención sísmica en España es insuficiente. Tras la tragedia ocurrida ayer en Venezuela, los ingenieros de caminos no han tardado en alertar de los peligros que conllevaría un terremoto de la misma magnitud en España: «Si esto ocurre en Granada o Murcia, sería igual de devastador que en Caracas», explica a EL MUNDO Ramiro Aurín, vocal de la Asociación de Ingenieros de Caminos.
El caso es que España funciona con una normativa obsoleta (desde 2002) para construir edificios y el Gobierno está haciendo caso omiso a la obligación que impone la Unión Europea de aplicar el EuroCódigo 8, que sí serviría para paliar los efectos de un terremoto de 7,2 grados en la escala Richter. Un ejemplo es Lorca: con un movimiento sísmico de 5,2 grados, logró derribar 80 edificios proyectados con la norma antigua, mató a nueve personas y provocó cientos de heridos.
Un terremoto como el ocurrido en Venezuela, de 7,2 grados, sería 1.000 veces más potente que el de la localidad murciana, lo que tendría unas consecuencias devastadoras desde Granada a Murcia y la zona del Levante: «Ese suelo es sedimentario y blando, se mueve mucho. Con esta normativa, los edificios que tienen bajos comerciales y diáfanos serían carne de cañón», alerta Aurín en conversación con este periódico. La Asociación de Ingenieros de Caminos lleva años luchando para que el Gobierno empiece a aplicar las normas europeas de prevención a la hora de construir: «Seguir edificando con la normativa actual es muy peligroso, que lo sepa toda la sociedad. Es obligatorio aplicar lo que dice la UE», expresa Jesús Contreras, directivo de la Asociación.
El bloqueo a esta normativa europea viene directamente desde la Secretaría General del Ministerio de Transportes, según Contreras. Explica que desde este sector se está intentando diseñar una directiva exclusiva para España, "una norma que provocaría serios riesgos, que nadie avala y que tiene más de 400 incoherencias fruto de mezclar normativas sin sentido", explica el directivo.
Además, sostiene que la anterior Secretaria General de Transporte Terrestre, Marta Serrano, estuvo de acuerdo en comenzar a aplicar la norma europea, incluso llegó a convencer al ministro de Transportes, Óscar Puente, pero que "por algún oscuro motivo ajeno a la política acabaron convenciendo a Puente de no aplicarla". Contreras sospecha que un lobby del sector de la importación de materiales podría estar detrás del bloqueo: "Los propios técnicos y funcionarios del Estado están completamente en contra de este bloqueo y apoyan sin fisuras la implantación del EuroCódigo 8, de todos los ministerios y de todos los ámbitos", sentencia Contreras.
Diferencias entre normativas
La norma europea no está hecha para vencer a la fuerza brutal de un terremoto, sino para ser capaz de absorberla sin problemas bajo el lema de "columna fuerte, viga débil", al contrario que con la norma que es aplicada en la actualidad, que pretende construir edificios muy rígidos que, en el momento en el que no pueden más, colapsan de forma repentina.
Además, el 80% de nuestro parque edificatorio se construyó en los años 60, 70 y 80, antes de que existiera ningún tipo de normativa sísmica eficaz. La norma europea ofrece medicina forense, para tratar de rehabilitar edificios antiguos. Por otra parte, cuando se produce un terremoto es vital que los hospitales estén funcionando desde el primer momento sin problemas. El EuroCódigo 8 exige que la construcción de infraestructuras críticas esté adaptada para soportar una catástrofe de tal magnitud, a diferencia de la normativa que España utiliza en la actualidad.























