Los fondos de capital riesgo ven cómo la IA está democratizando la creación de empresas, lo que lleva a que haya más proyectos buenos, pero también muchos proyectos creados en "un fin de semana"

Imagen desde la altura de la XV edición de South Summit
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El South Summit ha reunido esta semana en Madrid una de las mayores concentraciones de startups e inversores por metro cuadrado del año y, cómo no, la inteligencia artificial (IA) ha sido el centro de la gran mayoría de conversaciones. Fuera de los grandes nombres de OpenAI y Anthropic, centenares de empresas buscan un hueco en el mundo de nuevas oportunidades que ofrece esta tecnología y su aplicación a casi cualquier segmento imaginable y en mundo tan cambiante es complicado acertar, especialmente cuando hay demasiadas opciones.
"Tenemos que tener cuidado, hay una explosión de proyectos que nos llegan", subraya en declaraciones a EL MUNDO Oriol Juncosa, fundador del fondo Plus Partners. El directivo explica que la IA ha "democratizado" la creación de empresas tecnológicas para perfiles menos técnicos, pero que la facilidad para construir "algo bonito" en apenas unas semanas lleva a que existan numerosas compañías que nacen como proyectos secundarios o llegan al fondo con apenas semanas de cocción.
"A lo mejor alguien detecta un problema en un sector y se pone a solucionarlo, pero no tiene ni idea de seguridad, por ejemplo. Ve en Youtube y piensa que es suficiente y minimiza la importancia de contratar perfiles tecnológicos. También hay mucho side project que te hace dudar del compromiso detrás del proyecto", señala el directivo, cuyo fondo cofundado con Enrique Linares (LetGo) ha invertido en varias startups de IA como Orbio.ai (agentes de recursos humanos) o Uptail (agentes de ventas por Whattsapp).
Los fundadores son también el elemento clave para detectar si una startup de IA merece la pena o no para Kate Cornell, general partner en Acurio Ventures. "Ahora mismo, es lo único que sabes que no va a cambiar del negocio", subraya la inversora que reconoce también la elevada generación de compañías que está posibilitando la IA.
"En España, ya se estaba incrementando el número de startups que veíamos y se ha puesto el turbo con la IA. Se puede hacer en horas lo que antes en semanas, pero la premisa para mí es la misma. No es IA no o IA sí, en casi todas hay algo de IA.Tenemos que filtrar para encontrar los mejores y, cuando más haya, hay más calidad, creo que al final es bueno", apunta la inversora, que reconce la incertidumbre que embarga a todos los inversores. "Seguro que nos vamos a equivocar todos un montón. Nadie tiene idea exacta de cómo se va a desarollar la IA", subraya.
Entre sus green flags a la hora de apostar, la directiva apunta a las que transforman sectores tradicionales como el sector legal o las ventas. "Sectores que no se estaban tocando porque se consideraban establecidos, ahora están innovando", apunta Cornell, cuyo fondo ha inyectado capital en compañías como la italiana Lexroom.ai o la catalana Manglai, creadora de una plataforma de IA para sostenibilidad.
Una visión similar tiene Andrés Saborido, nuevo CEO de Wayra, el área de capital riesgo de Telefónica. El directivo apunta a que el ecosistema español está "madurando" y es evidente que las nuevas empresas de IA son parte de una una "nueva economía". Para él, la clave que distingue a una buena startup de IA está en conseguir datos que no sean de fácil acceso para sus modelos. "Si construyen una diferencia de datos en un sector específico con datos que tienen que estar
DINÁMICA DEL MERCADO
En el mercado, la alegría en torno a los proyectos de IA y su financiación sigue existiendo. Si una compañía demuestra potencia tecnológica, hay fondos de todo tipo dispuestos a inyectar fondos a valoraciones mucho más alta de lo que era habitual hace unos años, especialmente en etapas iniciales. Muchos de estos fondos son estadounidenses y basados en Silicon Valley, que no solían aterrizar en España hasta etapas posteriores.
Con todo, el mercado para estas compañías no es sencillo, explica Juncosa, que señala que, igual que la IA ha democratizado la creación de empresas, también facilita a las grandes corporaciones asumir más proyectos tecnológicos de forma interna. "Hay mucho interés en las compañías tradicionales en probar cosas con IA. Ven muchas startups, pero luego hay que conservar esos contratos y hay mucha rotación entre las empresas", señala el inversor que apunta que la clave para el escalado real de estas empresas es conseguir retornos medibles y la entrada en datos y procesos claves de la empresa que hagan complicado que prescindan de ella.
Además, recuerda que seguimos viviendo en mundo en que la IA está subvencionada por las grandes tecnológicas para acelerar su adopción. "En algún momento las startups tendrán que subir los precios de los token y ahí si solo aportas un valor marginal o ayudas un poco...", vaticina el directivo.

























