
























Las Vegas: antes, un viaje a esta ciudad del desierto significaba habitaciones de hotel y bufés a precios de ganga, todo ello subvencionado con los ingresos del juego. Ahora, los visitantes organizan sus viajes en torno a eventos de gran envergadura y pagan precios desorbitados por todo lo demás mientras están en la ciudad.
Las Vegas pospandémica está diseñada para atender a los más adinerados. Las tarifas hoteleras han subido más rápido que en cualquier otro gran mercado de EEUU. Los nuevos recintos están atrayendo a visitantes a la ciudad para ver fútbol americano profesional, conciertos y carreras de Fórmula 1. El año pasado se hizo viral una botella de agua de 26 dólares.
No hace mucho, las familias de ingresos bajos y medios y los jóvenes juerguistas con presupuestos ajustados constituían la mayor parte de los visitantes de Las Vegas. En 2019, el 28% de los visitantes pertenecía a hogares con ingresos de seis cifras, según la oficina de turismo de la ciudad. El año pasado, el 75% se encontraba en ese nivel de ingresos.
Desde la década de los noventa, Ed Schaplow, que vive en Chelan (Washington), visitaba Las Vegas dos veces al año, una por trabajo y otra por placer. Dirige tres pequeñas empresas, entre ellas una granja frutícola. Él y su mujer podían organizar un viaje de cinco noches, incluyendo vuelos, comidas y varios espectáculos, por menos de 1.000 dólares.
Su última visita fue en 2023, cuando se alojaron en el hotel económico Circus Circus. Ya por entonces, Las Vegas empezaba a estar fuera de su alcance. A Schaplow le sorprendió la tasa de resort del hotel (que ahora es de 45 dólares por noche más impuestos) y el elevado coste de los artículos cotidianos en toda la ciudad. Solo pudieron permitirse una actuación, un espectáculo poco conocido en un casino.
La pareja se planteó visitar la ciudad el otoño pasado, pero los precios de los vuelos y los hoteles les disuadieron. "Simplemente lo descartamos porque no merecía la pena", explica Schaplow.
Las Vegas suele ser un fiel reflejo de la economía estadounidense. Pocos lugares se vieron tan afectados por la crisis financiera de 2008 o por los primeros confinamientos por la Covid-19. La ciudad se recuperó gracias al auge de los viajes y el gasto impulsado por la filosofía YOLO (You Only Live Once, que se traduce al castellano como Sólo se vive una vez) que siguió a la crisis.
Ahora, Las Vegas, al igual que la economía en general, depende cada vez más del gasto de un grupo más reducido de personas acomodadas que, a menudo, invierten en el pujante mercado bursátil. A nivel nacional, los hogares con ingresos superiores a 125.000 dólares al año gastaron en marzo casi un 8% más que en enero de 2023, ajustado a la inflación, según la Fed de Nueva York. Aquellos con ingresos inferiores a 40.000 dólares gastaron alrededor de un 2% más.
El número de visitantes a Las Vegas se redujo un 7,5% en 2025, debido en gran medida al descenso de los visitantes con rentas más bajas y de los canadienses, según la Autoridad de Convenciones y Visitantes de Las Vegas. Los ingresos estatales procedentes del bacará, un juego muy popular entre las personas adineradas, se duplicaron durante el último año mientras que los ingresos de las máquinas tragaperras aumentaron un 5,5%.
Steve Hill, presidente y director ejecutivo de la autoridad de turismo, señala el pesimismo de los consumidores para explicar la caída en el número de visitantes. "Las compras discrecionales van a pasar a un segundo plano, y viajar a Las Vegas es una decisión muy discrecional", afirmó.
En el Plaza Hotel and Casino, un establecimiento de gama baja situado en el centro de la ciudad, donde las habitaciones cuestan una media de 110 dólares por noche, incluida la tasa de resort, el número de visitantes ha descendido alrededor de un 3% este año, aunque los que acuden siguen gastando en juegos de azar y en restaurantes.
Los que no están acudiendo son los visitantes internacionales y quienes llegan en coche a la ciudad. "Se trata de alguien que está en California o Arizona y dice: 'Vamos a Las Vegas en coche este fin de semana'". Ya no vemos eso como antes", afirma Jonathan Jossel, director general del hotel.

Mientras tanto, la lujosa cadena Wynn Resorts, donde la tarifa media diaria en Las Vegas es de 592 dólares, está prosperando gracias a que los clientes más adinerados gastan sin reparos. El beneficio por habitación de hotel pasó de 87 dólares en 2019 a 190 dólares en 2025. Los directivos explicaron a los inversores, en las recientes conferencias sobre resultados de la empresa, que pueden obtener más beneficios cobrando más por las habitaciones de hotel a un número menor de clientes. Han señalado que el establecimiento está recibiendo un impulso gracias a los visitantes que han ganado dinero con el auge de la inteligencia artificial.
"En este momento no hay tanta resistencia al precio", afirmó Brian Gullbrants, director de operaciones para Norteamérica, durante una conferencia telefónica de mayo.
A principios de este año, Zachary Hinckley disfrutó de una tostada de aguacate de 26 dólares en el Terrace Pointe Café del Wynn junto a su hijo y la prometida de este. Hinckley (49 años) propietario de una empresa de paisajismo en la zona de Salt Lake City, echó un vistazo a los relojes Rolex en el centro comercial del hotel después, pero no encontró el que quería.

Mikayla Whitmore para WSJ

Mikayla Whitmore para WSJ
La familia de Hinckley estaba de visita para asistir a la competición de animadoras de su hija y se alojó en una casa de alquiler alejada del Strip. Hinckley visita la ciudad al menos una vez al año, pero no juega y pasa el tiempo en alojamientos de mayor categoría. "Vivimos en casas bonitas, no quiero ir a un antro en Las Vegas y oler a humo de cigarrillo de 1974", afirma.
Para satisfacer la fuerte demanda de los clientes más adinerados, Caesars acaba de remodelar sus dos palaciegas suites presidenciales y sus 29 sky villas, cuyos precios parten de los 1.500 dólares por noche en habitación individual. Al redecorarlas, han atenuado el estilo kitsch típico de Las Vegas.
"Un poco de motivo griego está bien. Pero no hace falta un guerrero romano en la esquina", bromea Sean McBurney, director comercial de la empresa y presidente regional de Las Vegas. Las estatuas siguen siendo omnipresentes en las zonas comunes del hotel.
En su día, Las Vegas ofrecía habitaciones de hotel y bufés baratos como productos reclamo para atraer a los jugadores a los casinos. Sin embargo, el juego es ahora una fuente de ingresos menos importante para la ciudad, que obtiene más beneficios de los eventos, los restaurantes y las compras. En la actualidad, alrededor del 26% de los ingresos procede del juego, según Chad Beynon, analista del sector del juego en Macquarie.
Algunos hoteles están intentando ofrecer opciones más asequibles tras la polémica suscitada por la botella de agua de 26 dólares del minibar del Aria. (En respuesta a ello, el director ejecutivo de la empresa operadora MGM Resorts International, Bill Hornbuckle, declaró el año pasado: "Deberíamos avergonzarnos").
Algunos hoteles de gama baja del Strip están lanzando paquetes con todo incluido que abarcan alojamiento, comidas y otros servicios. E incluso los hoteles más lujosos pueden ser una ganga fuera de temporada. En un día laborable de verano, los visitantes dispuestos a soportar temperaturas de más de 100 grados suelen poder conseguir una habitación en un hotel de cinco estrellas por menos de 150 dólares la noche, sin incluir las tasas del complejo.
Sin embargo, los factores que disuaden a los viajeros con presupuesto limitado se están multiplicando. El aumento de los precios de la gasolina encarece el viaje en coche desde California o Arizona. La desaparición de Spirit Airlines a principios de este año ha eliminado muchos de los vuelos más baratos a la ciudad.
Al mismo tiempo, Las Vegas ha dado un giro hacia una oferta más exclusiva. La inauguración en 2023 del Sphere, donde los artistas musicales actúan acompañados de efectos visuales de vanguardia en una cúpula inmersiva, aceleró la transformación de la ciudad en un centro impulsado por los eventos. Este recinto, que ha acogido a U2 y Phish, es el estadio con mayor recaudación del mundo.
La Fórmula 1 llegó a la ciudad ese mismo año, con una amplia gama de entradas que alcanzaban los miles de dólares. El año pasado, las entradas más baratas, de 50 dólares, y las más caras, que costaban más de 27.000 dólares, fueron las primeras en agotarse.
The Sphere ha puesto el listón muy alto para otros recintos de entretenimiento de la ciudad, según Marc Badain, que supervisó la construcción del Allegiant Stadium, inaugurado en 2020 y sede de los Las Vegas Raiders de la NFL. Badain es el presidente de los Athletics, el equipo de la Major League Baseball que está construyendo un nuevo estadio en el Strip, cuya inauguración está prevista para 2028. Aproximadamente el 22% de las localidades tendrán acceso a zonas VIP, como los salones. Según él, las entradas que ya están a la venta se están vendiendo muy bien.
Hiram Louie (65 años) voló desde California justo antes del fin de semana del Memorial Day para ver al grupo de K-pop BTS en el Allegiant Stadium junto a su mujer y su hija. La última vez que visitó la ciudad, en 2004, pasó gran parte del viaje paseando por el Strip. Esta vez, pagaron más de 300 dólares cada uno por las entradas para el concierto. La cena en un buen restaurante les costó 150 dólares por persona. Intentaron visitar una tienda temporal de BTS en la que había una larga cola, pero se dieron cuenta de que no podían entrar sin reserva. En total, el viaje les costó unos 4.000 dólares.
*Contenido con licencia de The Wall Street Journal. Traducido del inglés por Clara Rojas.
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