Se presenta a las primarias de su partido con sólo cuatro de los 12 concejales actuales en su equipo y su liderazgo en la izquierda está en juego

Rita Maestre, durante un Pleno del Ayuntamiento.
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Hace días que los dígitos del reloj preelectoral corren a toda velocidad en busca de ese cuarto domingo de mayo de 2027. Es decir, rumbo hacia el día 23 en el que se celebrarán las elecciones municipales (y autonómicas) en Madrid. Restan, pues, 331 días para unos comicios donde, en lo que respecta al Ayuntamiento, no hay más nombres confirmados que el de José Luis Martínez-Almeida (PP). De los grupos que cuentan con escaño en el gran salón del Palacio de Cibeles, Reyes Maroto (PSOE) tendrá que superar el listón dentro de su propio partido; Ortega Smith ya forma parte del pasado de Vox, pese a que la justicia le mantiene en su puesto; y a Rita Maestre (Más Madrid) se le multiplican los obstáculos. Tanto dentro como fuera de su partido...
El próximo lunes, quien fuera mano derecha de Manuela Carmena, y, también, quien escapó del mando de Rita -marzo de 2021- para ser uno de los cuatro rostros de aquel controvertido Grupo Mixto declarado ilegal, Marta Higueras, oficializará su regreso a la política después de tres años de silencio. Anunciará los detalles de su «nueva iniciativa» política. Así que, la sombra de quien fuera primera teniente de alcalde entre 2015 y 2019 acecha ante la hora de la verdad. Su estrecho vínculo con Carmena hace que el caladero de votos confluya con el de un Más Madrid, que hoy lidera la oposición, pero, por una simple inercia entre los votantes de izquierda, podría ser desbancado por el PSOE. La amenaza de sorpasso viene de 2023.
Mira Rita hacia esa estela, como lo hizo hacia la de Recupera Madrid (Luis Cueto y José Manuel Calvo) en los comicios de 2023, pero también lo hace a la que emerge desde su propia formación. El miércoles despegaba una corriente dentro de su propio partido, bautizada como Más Madrid Abierto y encabezada por Maria José Boeta (sumiller) y Javier G. Colino (ingeniero industrial y experto en relaciones internacionales). Uno de los concejales actuales, Nacho Murgui, se encuentra en ese grupo crítico que busca una dirección diferente. «La democracia no es un concepto estático que ejercer en momentos o lugares concretos, sino una práctica constante (...) El desacuerdo no es deslealtad, y la unidad no significa uniformidad», son algunos de los parámetros de esa ruta que pretende desbancar a Maestre la segunda semana de julio -el 8 se publicarán los resultados preliminares-.
Una senda alternativa en una formación que suma 12 ediles, lejos de la amarga victoria con 19 de las elecciones de 2019, o de la dulce derrota con 20 que permitió gobernar a Carmena entre 2015 y 2019. Pide «más participación, más transparencia y una democracia real dentro del partido» y celebran esa lista de 28 personas «nacida desde abajo».
Otro Ayuso en el equipo
La semana pasada, Maestre también registraba su propia candidatura. Y en ella sólo cuatro de los 12 concejales actuales -Lucía Lois (3), Sara Ladra (5) y Olga Martínez (7)- permanecían en el nuevo organigrama. Su nuevo número dos, toda vez que Eduardo Rubiño mira de nuevo a la Asamblea, al cobijo de Mónica García, será Dani Ayuso. A su lado también estará Pablo Padilla, que en 2024 fue sancionado con 18 días sin sueldo por simular disparar a Ayuso (Isabel) durante una sesión.
En el próximo Pleno municipal -30 de junio-, donde también se celebrará el Debate del Estado de la Ciudad, Rita compartirá bancada con ocho concejales que ya no formarán parte del nuevo proyecto que abandera. Incluso, como en el caso de Murgui (concejal de Coordinación Territorial y Asociaciones con Carmena), que tienen una visión muy distinta de las cosas. De ahí esa alternativa que se presenta a las primarias.
Por eso, con este panorama, ayer, la vicealcaldesa, Inma Sanz, poco menos que se frotaba las manos. «No parece que dé mucha confianza un grupo municipal que termina por partirse en tres», respondía a este periódico sobre el lienzo que asoma a su izquierda, con el PSOE, además, asediado por los escándalos que brotan en Moncloa. «Si no son capaces de gobernar sus propios grupos municipales y sus propios espacios políticos, difícilmente van a poder presentar una alternativa medianamente sólida», profundizaba. Y concluía: «No han conseguido entender lo que es Madrid y, además, no paran de atacar a esta ciudad. Parece difícil que vayan a contar con un amplio apoyo». Se verá en 2027.





















