La plataforma pedía una reunión con Mercedes Zarzalejo, pero desde la Administración no dieron respuesta

Los niños jugando dentro de la Consejería de Eduación.
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La mañana del miércoles 27 de mayo en la sede de la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid no fue una mañana normal. Una mañana normal no olería a colonia infantil y toallitas húmedas. Un grupo de diez progenitores de la plataforma Familias del 0-3 en lucha de Madrid, arrastrando carritos y sosteniendo a sus criaturas en brazos, exigió una reunión con Mercedes Zarzalejo, consejera de Educación, Ciencia y Universidades.
"La respuesta ha sido rara porque se han asustado muchísimo en cuanto han visto carros y a los críos fuera de su contexto", relató Garazi Ortega, coordinadora de la plataforma, justo después de salir del edificio. "Como sociedad no estamos preparadas para dar espacio a las criaturas. Creo que el hecho de que la consejera no nos dé cita tiene que ver con esto: no estamos acostumbrados a escucharles ni a que formen parte de nuestra vida".
El conflicto viene de lejos, ya que está enmarcado en la "Marea Amarilla" que exige dignificar el ciclo de 0 a 3 años. Las familias llevan siete semanas sufriendo las consecuencias de una huelga educativa, pero hoy las profesoras no estaban allí, sino las familias.

Las manifestantes dentro de la consejería con los niños.Sergio González Valero
Dentro del edificio, la protesta se convertía en una muestra de lo que es la crianza actual: resistencia y cariño a partes iguales. Mientras esperaban un gesto de la Administración, el suelo de la Consejería se transformó en una improvisada escuela infantil.
"Estuvimos cantando versiones del corro de la patata y de un elefante se balanceaba. Las criaturas han pasado un buen rato dentro de lo que cabe", explicaba Ortega con una sonrisa.
"No ha salido nadie. Las personas que han bajado se mostraban bastante ofendidas. Pero, ¿Qué quieren que pase después de 50 días de huelga? No entiendo su sorpresa ya", lamentaba la portavoz. Sin ninguna respuesta, al final, las familias se vieron obligadas a abandonar el vestíbulo.
Por su parte, las familias señalan directamente a los responsables políticos. "Nosotros queremos que nos dé una reunión porque somos agentes en este conflicto, somos la voz de nuestras criaturas. Llevamos un mes pidiendo citas por teléfono y por mail y no tenemos respuesta", insistió Ortega.
Durante la concentración, los progenitores gritaban por la dignidad de una etapa que la ciencia y la pedagogía europea avalan como esenciales: "La etapa 0-3 es fundamental y las familias nos movilizamos por su dignidad".

Una de las representantes leyendo el manifiesto.Sergio González Valero
El manifiesto oficial de la plataforma calificaba la actitud de la Consejería de "irresponsable y temeraria", acusándoles de condenar al desamparo al sector más vulnerable. A pesar de los trastornos logísticos que causa la huelga en el día a día, el apoyo de los padres y madres a las trabajadoras es absoluto.
"Las familias que tenemos el privilegio de adaptar horarios, de tener compañeras o compañeros que nos apoyen, red familiar o vecinal, vamos tirando. Pero hay mucha gente que no puede organizarse y que está sufriendo", confesaba Garazi Ortega, visibilizando la brecha social que abre este conflicto. "Sabemos que en la escuela los servicios mínimos dan para lo que dan; no se está cubriendo el servicio educativo".
La portavoz lanzaba una última conclusión ante las puertas de la Consejería, recordando que el problema no es la protesta actual, sino estructural: "Incluso en una situación de no huelga, ya no se estaba haciendo un buen trabajo por la falta de medios materiales, aunque las profesionales sean brillantes. A las educadoras se les ha roto el cuerpo, el alma y la cabeza; esto no da para más. Zarzalejo tiene que entender esto: no es un desafío, es puro diálogo social y tiene que abrir la puerta".
Las familias se marcharon de la Consejería con las manos vacías, pero con los carritos de los niños llenos de determinación. La coordinadora ya avisaba de que el próximo paso será llevar la protesta a los plenos de los barrios y los pueblos de Madrid.

























