
























Mar�a Santamar�a Madrid
Actualizado
Cuando el usuario accede a un portal web por primera vez, el paso rutinario es casi siempre el mismo: aceptar las "Condiciones de uso". Un clic r�pido, un acto reflejo y apresurado que asume cl�usulas tan complejas que rara vez se leen, y mucho menos se comprenden. La urgencia de acceder al contenido es casi siempre m�s prioritario que el leer lo que el usuario est� aceptando.
Este pacto cotidiano es el hilo conductor del Festival Urbano de Dise�o Digital o MMMAD 2026, que celebra sus �ltimos d�as en Madrid. "M�s all� del aspecto legal, nos interesa hablar de c�mo lo digital cambia las condiciones en las que vivimos en el planeta: sus consecuencias en la ecolog�a y en la manera de relacionarnos con los dem�s, con nuestro pasado y con nuestro futuro", explica Diego Iglesias, uno de los directores de la celebraci�n.
Creado en 2020, en el umbral de la pandemia, el festival naci� como altavoz de un arte digital en pleno auge que, por aquel entonces, apenas encontraba espacio en las galer�as madrile�as. Hoy, consolidado como un referente, sus creadores siguen abriendo lugares de reflexi�n. Lejos de imaginar futuros ut�picos, esta edici�n se centra en las estructuras del presente: desde la inteligencia artificial y el control algor�tmico, hasta nuestros imaginarios posthumanos y ecolog�as alteradas.

El espect�culo 'Osmotic Bodies' de Tadej Droljc en R�plika Teatro.EL MUNDO
Pero, �qu� es el arte digital? Pr�cticamente todo. La tecnolog�a impregna casi cualquier proceso creativo contempor�neo. "A nosotros nos interesan especialmente las piezas que cuestionan lo digital desde una posici�n cr�tica. No solo que usen la tecnolog�a, sino que planteen qu� implica, c�mo afecta a nuestra personalidad y c�mo nos desdoblamos en ella", reflexiona Iglesias.
Para articular este discurso, el programa de este a�o ha hibridado formatos. El �mbito f�sico cobra vida en espacios como R�plika Teatro, Hyper House, Navesierra o GAVIOTA, adem�s de intervenir centros exteriores como el Palacio de la Prensa, la Casa de Campo o el Cementerio de la Almudena. All� se est�n dando cita nombres como Candela Capit�n, Robert B. Lisek, Tadej Droljc, Santiago Colombo, Paloma Madrid o Vicky Leaks, explorando desde sistemas biom�tricos hasta el biofeedback vegetal.
Al mismo tiempo, la dimensi�n digital sale a la calle con la activaci�n de m�s de 300 pantallas urbanas, que convierten a Madrid en una inmensa galer�a de acceso abierto. El cuerpo, por supuesto, tambi�n act�a como mediador entre el ser humano y el c�digo a trav�s de diversas performances. A esta oferta se suma una agenda de pensamiento en colaboraci�n con el IED Madrid, donde investigadores, artistas y gestores debaten sobre el panorama actual del sector.

La performance de la artista Candela Capit�n en Navesierra.EL MUNDO
Los artistas que dan vida a esta edici�n llegan a trav�s de dos v�as: convocatorias p�blicas, que apoyan a los creadores emergentes, e invitaciones directas, buscando un seguimiento a medio plazo de artistas como Pablo Arag�n. Gran parte de este entramado, adem�s, se desarrolla bajo el paraguas de Digital on Stage, un proyecto cofinanciado por la Uni�n Europea que fomenta la integraci�n de las nuevas tecnolog�as en las artes esc�nicas.
Aunque en sus inicios congregaba a un p�blico de nicho, el MMMAD ha sabido democratizar su lenguaje. Hoy, con gran parte de su programaci�n gratuita y accesible mediante visitas guiadas, llama a toda la ciudadan�a. Es por eso que el a�o pasado super� los 10.000 visitantes en las exposiciones y cont� con una media de 200 personas por performance.
El objetivo final de Diego Iglesias sigue siendo el mismo: "diluir la frontera entre la obra y la ciudad". Lograr que las piezas abracen la capital y sorprendan al ciudadano, de modo que, simplemente "paseando por Madrid, se van a ver piezas, aunque ni siquiera sepan qu� son".
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