


























Actualizado
Terapias de hipnosis, laboratorios creativos, coworking relajado, restaurante con música en directo, bar speakeasy de audio inmersivo, bazar con ropa de autor...
El nuevo Nômade Temple aterriza el 25 de mayo en la Gran Vía con un concepto innovador, ya que pretende ser mucho más que un hotel y convertirse en un lugar que despierte emociones, genere energía y celebre la conexión auténtica.
Esta firma persigue que el huésped no sólo visite el destino sino que lo viva y realice también un viaje espiritual y una transformación personal.
Después de gestionar resorts de lujo en destinos de playa como Tulum o Holbox en México, la compañía de Antonio de la Rúa -ex de Shakira- ha elegido Madrid e Ibiza para dar el salto a Europa.
Su gran reto es trasladar ese espíritu de desconexión que han logrado crear en Tulum -el destino icónico del Caribe - a la bulliciosa calle Gran Vía y transformarse en un oasis en medio del ruido.
El nuevo establecimiento de cinco estrellas ocupa un edificio de 1917, que fue construido por el arquitecto Cesáreo Iradier bajo las órdenes del conde de Artaza y donde antes se ubicaba el hotel de las Letras, muy frecuentado por los madrileños.

Recreación de una de las habitaciones del exclusivo hotel.
La idea de los nuevos dueños es respetar su esencia, pero han incorporado bastantes cambios, como ha podido comprobar EL MUNDO en una visita en exclusiva: el número de habitaciones se ha reducido de 109 a 93 para ganar espacio con el fin de ofrecer más experiencias, que son diseñadas de manera personalizada por los journey designers.
Además, se ha ganado una planta más para levantar una nueva azotea más amplia que la anterior, donde se servirán tapas y cócteles de sabores mediterráneos.
La piscina de la planta octava -donde se ubicaba antes la terraza del antiguo hotel- pasa a formar parte de la espectacular penthouse, un ático de lujo de 160 metros cuadrados a 3.500 euros la noche.
Otras siete suites del alojamiento cuentan con una bañera al aire libre en la terraza y lucen una decoración inspirada en el espíritu nómada que da nombre al hotel con colores y texturas naturales.

Las suites cuentan con bañeras en la terraza.
La planta baja mantendrá el bar Gran Clavel, que ahora pasará a llamarse Café Libre y seguirá siendo una vermutería para todo el público.
También habrá un restaurante, llamado Guga, donde se fusionarán las brasas de la cocina uruguaya y argentina con la pasta italiana. El comedor disfrutará además de una barra de coctelería y de un escenario donde pincharán Djs o tocarán intérpretes en directo.
El objetivo de este espacio no es dar vida a un nuevo dinner show, sino que la música fluya y que pasen cosas en cualquier momento del día.

Render del restaurante de la planta baja.
La oferta se completa con un bar secreto speakeasy, que recreará un ambiente cinematográfico con un sonido inmersivo y una cuidada coctelería.
En la entrada del hotel también se instalará una tienda con colecciones de moda, perfumes y muebles, donde se llevarán a cabo talleres de joyería.

El bar speakeasy contará con sonido inmersivo.
Pero, la gran baza de Nômade Temple se llama Monopol, un laboratorio creativo que la compañía ya ha puesto en marcha en Berlín. En este espacio, la cultura estará viva y se creará una comunidad con los artistas locales más underground del momento.
«Queremos que el hotel no sea exclusivo sino inclusivo. Somos un espacio cultural y comunitario porque lo colaborativo es nuestro core», explica Javier Padilla, director de marketing del hotel. Por tanto, en Nômade reinará un espíritu muy distinto al del club privado Metrópoli del Grupo Paraguas, que se ha inaugurado a pocos metros en la Gran Vía.
En Monopol, tanto huéspedes como clientes externos podrán sumergirse en una sesión de yoga matutina, mientras un DJ prepara su set de vinilos o un artista realiza una performance.
Esta primera planta también albergará otro bar de desayunos, con zona de coworking para empresas y un versátil gimnasio con cintas de correr y máquinas de remo.
Sin duda, otro de los puntos fuerte del alojamiento será el spa de 250 metros cuadrados con una filosofía de bienestar muy distinta a la que estamos acostumbrados, ya que ofrece tratamientos no sólo para el cuerpo, sino también para la mente.
Las instalaciones gozan de un gran hamman, una sauna, bañeras de agua fría para activar la circulación y cuatro cabinas de tratamiento.
Además, ofrecen terapias de hipnosis y de luz roja corporal con sesiones de infrarrojos y estudios sobre longevidad.
Esta cadena hotelera nació hace 17 años cuando De la Rúa y el arquitecto Sebastián Sas adquirieron un pequeño alojamiento en Tulum que recogiera su espíritu nómada, un proyecto que fue creciendo con el tiempo.
Hace cinco años, los dos socios se aliaron con Miguel Isla, actual CEO de la empresa, para potenciar su expansión internacional, que ha comenzado en Madrid y, próximamente en Ibiza, donde abrirán otro hotel el 1 de julio.
«En Nômade People no buscamos ser los más grandes, sino crear entre 20 y 25 propiedades únicas en el mundo, donde cada detalle esté cuidadosamente diseñado. Vivimos en un momento en el que el mundo avanza a una velocidad enorme, pero el lado humano de compartir cada vez tiene menos espacio. Por eso, queremos crear lugares donde las personas puedan reconectar consigo mismas», concluye Miguel Isla.
此内容由惯性聚合(RSS阅读器)自动聚合整理,仅供阅读参考。 原文来自 — 版权归原作者所有。