El Rompeolas

M�nica Garc�a y Emilio Delgado, de M�s Madrid.EUROPA PRESS
Actualizado
Qu� pereza grande la batallita de poder de la izquierda/izquierda en la Asamblea de Madrid. Cuando cre�mos en Sumar fue por otras cosas. Cuando cre�mos tambi�n en M�s Madrid. Ahora, como vietnamitas de matorral, dispensan un jaleo vulgar. Est�n a zancadillas entre los dos posibles candidatos para unas primarias de coalici�n: M�nica Garc�a y Emilio Delgado. Una no quiere perder el sitio y el otro quiere ganarlo. Al fondo, la plataforma que nadie sabe por d�nde sopla invocada por Gabriel Rufi�n. El tiempo pasa y la izquierda se desvanece en su propia zarzuela. Estas cosas, amigos, se hacen hacia dentro, se aguanta el aire de cara a la gente y la balacera se hace en los despachos. Aprender es hoy dificil�simo.
No se dan cuenta de que nos damos cuenta y s�lo buscan rellenar huecos de poder. Se rechazan m�s entre ellos que a las pol�ticas que les conviene rechazar. Todo esto es un pinchazo en el �nimo de la gente, en la validez de un proyecto, en la verdad de lo que no se ve adentro de los partidos hechos de retales sin partido. Si tienen enfrente a Isabel D�az Ayuso, c�mo es posible no estar remando a una. En esta crisis de verbena asoma una toxicidad muy propia de esa izquierda recelosa, suspicaz de puro elitismo. Madrid no tiene remedio. Nosotros no tenemos paciencia. Y al final los de siempre fumando un puro.
�Qu� es ser de izquierdas? No, desde luego, tener un carnet o un himno. Esos son adornos para vestirse por fuera. �No �ramos dem�cratas totales? M�nica Garc�a y Emilio Delgado est�n en guerra con los balcones abiertos a la calle y ya es tarde para disimular la batalla. Han cambiado las ideas por los meteoros. Ser de izquierdas no es s�lo instalarse en la izquierda, sino desinstalarse en favor de la renovaci�n continua y no aparecer ante los feligreses con la estaca oculta bajo el sobaco. Es exactamente ahora cuando la gente de la izquierda exige ver una corriente compactada, sin nacionalismos de barrio, sin clasismos de escuela. Parece que es todo esto lo que afea a M�s Madrid; y lo que viene. Da cierta man�a y cierta tristeza. Recuerdan, el uno y la otra, a aquel escritor raro y lleno de talento, Eusebio Garc�a Luengo, que en vez de echarse a escribir empe�� mucho tiempo de su vida en algo absolutamente irrelevante. Un d�a, ante la ausencia de libros nuevos, alguien le pregunt� en el Caf� Gij�n: "Eusebio, �has renunciado a la literatura?". A lo que contest�: �No quisiera, pero �ltimamente estoy muy ocupado. Me dedico a odiar las 24 horas del d�a a Camilo Jos� Cela y me consume todo el tiempo�. Cela dej� obra y �l no. Pues estos igual, pudiendo trabajar optaron por el vud� perdedor mientras la vida sigue.






















