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José Luis Mora no es un pintor al uso, no necesita de sus manos para pintar. Padece artrogriposis múltiple congénita (AMC), una enfermedad que le imposibilita mover sus extremidades, pero a los tres años comenzó a formarse pintando con la boca. Hoy, sorprendea todo el que le ve trabajando: "Básicamente, necesito a alguien que me ayude a preparar la paleta. Luego, tengo los pinceles a mano para cogerlos e ir directamente al lienzo", explicacon la naturalidad de alguien que lo ve como rutinario.
Su historia comienza de la mano de una terapeuta ocupacional en Segovia que le ayudaba enganchándole el pincel a la frente. Su mejora con el trazo fue tan evidente que a día de hoy sus pinturas pasan por un notario para certificar su método de pintura y así blindar su futuro profesional. Su perseverancia es tal que ha creado elementos asombrosos para innovar: "Para usar carboncillo, como no puedo meterlo en la boca, lo engancho a un palillo de comida china y lo pego con celo. Solo hay que buscar la forma de hacerlo".
Lleva 26 años becado en la Asociación de Pintores con la Boca y con el Piem (APBP), un vínculo que lo define como artista y catapulta su carrera, realizando entre cinco y siete obras anuales. "Se me daba muy bien el color, así que me especialicé en eso y luego fui mejorando el dibujo y probando nuevas técnicas".
Sus obras, producidas en su estudio en Colmenarejo, viajan hasta la sede central en Liechtenstein, donde pasan un estricto control. "Les hacen pruebas de rayos X para verificar el trazo, ya que el trazo con la boca o el pie es distinto al de la mano; así se aseguran de que no haya falsificaciones", detalla. La asociación comercializa los derechos de las obras en tarjetas de Christmas, calendarios y puzzles para financiar su sueldo y el de otros tantos artistas: "La asociación no vende los originales; te los devuelven y tú puedes hacer con ellos lo que quieras".
Pero detrás de su obra se esconde un joven con inquietudes y hobbies. José Luis, más allá del silencio inspirador, prefiere amenizar sus pinceladas viendo en Twitch a streamers como Barbe o Reven, e incluso siguiendo una de las modas de internet: La Casa de los Gemelos. Y es aquí donde nace su espíritu más friki (en el mejor de los sentidos). "Estoy en una época en la que mezclo los paisajes típicos al óleo con Pokémon", confiesa entre risas. Aunque a la asociación le fascina su trazo, sonreía al recordar la cantidad de veces que le han llamado la atención para que no mande más cuadros con estos personajes, que pueden contraer problemas con los derechos de autor. Su rebeldía, aun así, sigue intacta: "A veces intento dibujar alguno chiquitito en una esquina a ver si cuela, pero casi siempre me pillan".
Junto a estos creadores de contenido y los videojuegos, su otra gran pasión transcurre en el albero. De familia taurina, fraguó una gran amistad con su vecino José Tomás, torero de Galapagar. El diestro atesora varios de sus cuadros, le ha invitado a plazas como la Maestranza en Sevilla, e incluso ha llegado a prestarle su finca con vaquillas para celebrar su 18º cumpleaños. "Me ha invitado allá a donde fuera a torear, hasta me ha brindado toros", explicaba.
Con un 'museo' de más de 150 obras, es consciente de las dificultades del mercado. Ha vendido apenas una docena de cuadros y reconoce que, en ocasiones, al ver a otro artista triunfar, uno no puede evitar pensar: "Mi arte es igual o mejor, ¿por qué él sí y yo no?".
A pesar de ello, sus sueños siguen intactos. Si le dieran a elegir un lugar en el que exponer, lo tiene claro: "Sería todo un sueño el Museo del Prado, tiene mucho caché". De hecho, José Luis, aunque no haya expuesto allí, sí que ha pintado en una de sus salas. Uno o dos días a la semana se sentaba frente al cuadro original de Saturno devorando a un hijo de Goya y lo replicó. "Fue una experiencia memorable", recuerda.
No siempre tuvo claro que pintar fuera lo suyo: "Yo también tuve una época en la que no quería pintar y mi madre me obligaba un poco, viendo que esto podía ser un futuro para mí. No se equivocó. Poco a poco le coges cariño al ver que mejoras".
Recién llegado de exponer en Pamplona y disfrutando de otra de sus grandes pasiones, el teatro, Mora deja un mensaje a aquellas personas que también sufren dificultades físicas: "Yo siempre animaré a la gente a probar lo que les haga sentirse cómodos: deporte, música, pintura... Si te gusta cantar, hazlo. No tienes que ser Pavarotti para pasarlo bien".
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