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El dolor y la rabia tras el asesinato de David son patentes este viernes en Villanueva de la Cañada. Numerosas familias del pueblo, conocidos y amigos de la víctima, vecinos... todos están en shock ante el suceso ocurrido este jueves por la noche, cuando un joven de 23 años de origen peruano, y que según apuntan conocidos tenía un 70% de discapacidad, atacó por la espalda a la víctima dentro de los aseos del centro cultural La Despernada.
"Era un niño bueno, de 11 años con toda su vida por delante...", coincidían todos los presentes. Entre ellos había quienes conocían bien al homicida. "Era silencioso, pero agresivo. A mi hijo, este verano, le pegó tres veces, una de ellas con un bate de béisbol... Yo hablé con la madre de ese niño, pero ella solo me dijo que 'se tenía que defender'...", se lamenta una progenitora, ante este diario, tras el minuto de silencio que se vivió en la plaza de España de la localidad.
Y continúa: "Era mayor de edad, pero decía que tenía entre 14 y 16 años... a mí, de hecho, me engañó en su momento por su mentalidad, la cara, no era muy alto Hasta que me di cuenta. Cuando le pegó, le dije que no se acercará más a mi hijo".
En la mañana de este viernes, y junto al centro donde fue asesinado el menor de edad, amigos y familiares colocaron un balón firmado, dada su gran afición al fútbol, así como velas y una cinta que dibujaba un corazón sobre el césped. También, ramos de flores que eran colocados cuidadosamente por parientes del muchacho.
La tristeza del pueblo entero queda reflejada en dicho esférico, donde se pueden leer inscripciones como "Con nuestro portero", "Siempre en nuestro equipo, campeón", "Descansa en paz, pequeño", "Descansa en paz, portero" o "Vuela alto, pequeño".
"Es incomprensible lo que ha sucedido, debió ser un brote, porque no es normal...", decía uno de los asistentes, en un corillo, durante el minuto de silencio "No me puedo imaginar como estarán los familiares", le replicaba otro.
También entre los congregados se abría el debate sobre qué será ahora del homicida, del que, según dicen, "tiene un 70% de discapacidad". "No creo que pise la cárcel... y eso no es justo. Se tiene que investigar bien qué causas le han llevado a cometer algo así, porque no hay derecho".
La comunidad rumana de Villanueva de la Cañada y Brunete, que es a la que pertenece la familia de David, rompió a llorar en el minuto de silencio.
Allí también se vio a compañeros del equipo de fútbol del menor asesinado, el cual era portero, y también amigos de sus familiares que "haciendo pellas" de sus colegios no dudaron en asistir para acompañar a los parientes en este duro trance.
"Ahora mismo me dan igual las clases, quería estar aquí apoyando a uno de sus primos que es íntimo amigo mío", apuntaba a este diario una escolar. Dicho primo se deshacía en lágrimas mientras, a su alrededor, compañeros sujetaban velas encendidas entre sus manos.
El entrenador del equipo de fútbol de David, también presente, estaba roto de dolor. Conocido por gran parte del pueblo, muchos vecinos se acercaban a él para darle el pésame, dada la relación que tenía con el niño.
La Guardia Civil, tras peinar la zona más próxima al centro cultural la Despernada en busca del arma homicida, asegura que "en el lugar de los hechos se han encontrado diversas muestras que serán remitidas al laboratorio de Criminalística para su análisis". Asimismo, explican que "la investigación permanece abierta y se centra en el esclarecimiento de las circustancias".
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