Los 'populares' asumen que las fuerzas progresistas irán a una voz en Madrid, especialmente si ambos candidatos son ministros

Ayuso, ante la bancada de Más Madrid en el último pleno de la Asamblea.EFE
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Doce meses y medio. Es este exactamente el tiempo que queda de legislatura en la Comunidad de Madrid si se cumplen los plazos establecidos. Todos, tanto en el Ejecutivo de Isabel Díaz Ayuso como en los tres partidos que componen la oposición, trabajan ya con esta fecha límite. El mandato encara la recta de meta y cada decisión, cada movimiento, emana aroma electoral. En la Puerta del Sol esperan a la vuelta del verano para proclamar la última fase de la carrera hacia las urnas, pero ya ven a la izquierda de nuevo haciendo bloque como un ticket progresista contra el modelo Ayuso.
Es algo que en el seno del Partido Popular vienen monitorizando desde 2023, hasta el punto de haber detectado unificación en los discursos, las posiciones y las iniciativas. Más Madrid y el PSOE comenzaron la legislatura haciendo gala de la sintonía existente en el plano nacional entre el PSOE y Sumar que da vida a la coalición gubernamental de Pedro Sánchez. El paso del tiempo, las crisis internas, los cambios de liderazgo y las agendas propias llevaron a que ambas fuerzas, en clave madrileña, se distanciaran. Pero el reloj electoral, advierten en la sala de máquinas de los populares, puede actuar de nuevo como pegamento contra la gestión de Ayuso en estos meses.
De hecho varios altos mandos del Ejecutivo de Ayuso coinciden en que, a pesar de no tener claro todavía quién será el candidato de cada partido de la izquierda, el pacto de no agresión habitual entre ambas formaciones ha transicionado en las últimas semanas a prácticamente una sola voz sin grieta o diferencia alguna entre los partidos del arco progresista: «Más Madrid defiende a Sánchez más que el propio PSOE», ironizan en el corazón del PP madrileño, donde, al igual que en Sol, muestran dudas acerca de que Óscar López vaya a ser el candidato socialista en la primavera de 2027 en la región.
Unas dudas que el PSOE despeja al aseverar que el ministro de Transformación Digital, que llegó al liderazgo orgánico de la federación hace casi año y medio, cumple con los requisitos adecuados para ser el aspirante y medirse con Ayuso. A pesar de que los socialistas esperan rentabilizar las tormentas internas de Más Madrid, que sufrió esta legislatura el escándalo que acabó con la carrera política de su fundador Íñigo Errejón, hay sectores del PSOE madrileño que opinan que, como contó este diario, las elecciones en Andalucía y el resultado que obtenga María Jesús Montero serán un examen para la apuesta del ministro-candidato que podría abrir un «debate» sobre López.
Mientras, el líder de la oposición actualmente, Más Madrid, mantiene en el aire el nombre de su cabeza de lista, aunque en privado todo el mundo da por descontado que Mónica García abandonará el Ministerio de Sanidad para, precisamente explotando su gestión frente al modelo sanitario de Ayuso, disputarle el voto en la Comunidad de Madrid. Todo ello, aparentemente, si ninguna corriente interna alternativa plantea otra dinámica, como amagó el diputado Emilio Delgado en los últimos meses.
Es más, en Más Madrid se espera que un resultado aceptable en Andalucía de la izquierda a la izquierda del PSOE potencie la idea de que el espacio en otras regiones se encuentra en perfecto estado de salud. Pero, a diferencia de los sectores del PSOE que muestran dudas con la figura de Montero, el partido capitaneado por Mónica Bergerot defiende que cada autonomía tiene una idiosincrasia, y que cada candidato posee un perfil incomparable al resto. Por tanto, no será concluyente lo que le ocurra a la izquierda en Andalucía.
Mientras, algunas encuestas en clave madrileña mantienen que los de Bergerot resistirían hoy en las urnas y no sufrirían desgaste por el caso Errejón, lo cual les permitiría mantener el liderazgo de la oposición.
Así, podría darse el caso inédito de dos ministros pasando a la política regional para competir con el PP de Isabel Díaz Ayuso. Una dupla que podría defenderse mutuamente para esquivar los ataques de la presidenta regional, que centra buena parte de sus críticas en los escándalos nacionales que acechan a Moncloa. A ello, en Sol añaden el papel de «pinza» que jugaría Vox, formación a la que acusan de «retroalimentar» a la izquierda al cargar contra Ayuso en cuestiones como la inmigración, la seguridad o, como desde hace pocas semanas, las listas de espera en Sanidad. Ayer mismo, Isabel Pérez Moñino, portavoz de Vox en la Asamblea, encabezó la reacción nacional de su partido contra la regularización masiva del Gobierno en un acto a las puertas del Congreso.


























