























Alfredo Merino Madrid
Actualizado
Poderoso, culto, violento, exquisito y despiadado, Asurbanipal es uno de los personajes m�s fascinantes y a la vez desconocidos de la historia. Para remediar su olvido, CaixaForum inaugura en Madrid la exposici�n Soy Asurbanipal, rey del mundo, rey de Asiria. Fruto de la alianza con el British Museum de un proyecto que pretende divulgar culturas y civilizaciones escasas en los museos espa�oles, podr� visitarse hasta el 4 de octubre.
La muestra incluye 158 piezas, con bajorrelieves, esculturas, tablillas, r�plicas y objetos cotidianos. Distribuidos en ocho �mbitos distintos, repasan la vida, logros y transcendencia del hombre que se sent� en el trono m�s poderoso de la Tierra entre el 669 y el 631 a.C.
El imperio de Asurbanipal se extendi� desde el actual Irak hasta el Mediterr�neo oriental y los reinos indoasi�ticos. Sus acciones guerreras le hicieron subyugar al Egipto de los faraones y someti� a su propio hermano, Shamash-shum-ukin, emperador de Babilonia.

Talla en marfil de una mujer asomada a una ventana, 900-700 a. de C., palacio noroeste, Nimrud (Irak).E. M.
Tan implacable ardor guerrero no le impidi� ser un monarca culto. Pol�glota, gran estratega y diplom�tico, bibli�filo, estudi� matem�ticas y mostr� inter�s por la astronom�a y la adivinaci�n. Para Sardan�palo, nombre con el que lo recuerdan los relatos grecorromanos, el saber era instrumento adecuado para ejercer el poder.
La exposici�n recibe a los visitantes con un bajorrelieve del rey atravesando con una espada a un le�n rampante. En el cintur�n se perciben dos estiletes para la escritura cuneiforme. Reivindica el car�cter a la vez guerrero y erudito del soberano que domin� su mundo. �El rey mataba a un le�n en cumplimiento de su deber, como representante del dios supremo Asur, de mantener el orden c�smico�, relata S�bastien Rey, comisario del departamento de Mesopotamia Antigua del British Museum.
La siguiente pieza en el recorrido es un sello real asirio con la misma imagen. Solo el monarca pod�a utilizarla. M�xima expresi�n de su poder, fuerza y valent�a, el le�n, monarca de los animales, se identifica con la figura de Asurbanipal, rey de los hombres.

Azulejo de pared esmaltado que, originalmente, formaba parta de una escena narrativa que representaba al rey asirio (posiblemente, Asurnasirpal II), 875-850 a. de C., palacio noroeste, Nimrud (Irak).E. M.
La biblioteca de N�nive fue representaci�n m�xima de la erudici�n de Asurbanipal. Fundada para recopilar todo el saber humano, reuni� m�s de 30.000 tabletas de arcilla. Saberes m�dicos, religiosos, m�gicos y poemas m�ticos como la Epopeya de Gilgamesh. Fue la m�s amplia del mundo hasta la creaci�n de la biblioteca de Alejandr�a.
Vergel exuberante en medio de la aridez de Mesopotamia, en los jardines colgantes de la capital asiria prosperaron �rboles frutales, vides, cedros, enebros, cipreses y pinos, regados por una red de canales de m�s de 50 kil�metros. Las investigaciones dan fuerza a que los erigi� Senaquerib, padre de Asurbanipal, en N�nive. Lugar de esparcimiento del monarca, no se puede afirmar que amase el hedonismo -la doctrina se fund� mucho despu�s, en la Grecia del siglo IV a.C.-, pero lo cierto es que en su palacio rebosaban la opulencia y los placeres terrenales.
El bajorrelieve Fiesta en el jard�n referencia el claroscuro que marc� el hacer de Asurbanipal. El rey se solaza bajo las palmeras y los �rboles de los jardines junto a su esposa, mientras escucha a unos m�sicos. Como un fruto, la cabeza de un rey derrotado cuelga de una rama. Otros relieves relatan sus triunfos sangrientos con desollamientos, amputaciones de lenguas y racimos de cabezas cercenadas en manos de los vencedores.

Cabeza de le�n tallada en piedra caliza, con una inscripci�n cuneiforme grabada, c. 882 a. de C. templo de Shamash, Sippar (Irak).E. M.
Las inscripciones de la conquista del Elam, potencia del antiguo Oriente Medio, narran su crueldad extrema. Se profanaron las tumbas reales, saquearon y arrasaron templos, robaron las estatuas de los dioses y sembraron sal en el suelo. As� describe Asurbanipal su victoria en la batalla de Ulai: �Arras� Elam por completo. Decapit� a Teumann, su rey, mat� a innumerables guerreros. Vivos, con mis manos, captur� a sus combatientes. Con sus cad�veres llen� la llanura alrededor de Susa. Dej� correr su sangre por el Ulai, te�� sus aguas de rojo como la lana�.
La exposici�n incluye reconstrucciones digitales y dos audiovisuales que recrean las voces de la madre de Asurbanipal y de una sirvienta de palacio. �Las mujeres tuvieron un papel importante en la cultura asiria, aunque apenas est�n representadas�, se�ala Rey.
N�nive fue arrasada despu�s de la muerte de Asurbanipal. El sentimiento cristiano, alimentado por los escritos b�blicos, que se�alan el castigo de Asiria por la depravaci�n y el libertinaje de sus reyes corruptos, enterr� su recuerdo como las arenas del desierto cubrieron las ruinas de N�nive. Hasta el siglo XIX, cuando los descubrimientos arqueol�gicos la reivindicaron como una de las grandes civilizaciones de la antig�edad.
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