Cr�nicas de Paganini
Nos dejamos caer por el mercado de Vallehermoso para probar este restaurante del que siempre me hab�an hablado bien

Paola hizo las fotos que a m� siempre se me olvidan
Actualizado
Hace tiempo que decidimos que comer bien si te soplan m�s de 80 pavos tiene poco m�rito (algo que en este Madrid de la F1 cada vez es m�s imposible). Otra cosa es comer excepcionalmente bien, algo a lo que siempre estamos dispuestos aunque sea peligroso confundir el consiguiente dolor de pecho (por la cartera) con la cl�sica angina. Mi amiga Cate ten�a muchas ganas de ir a Krudo, en uno de los puestos que hay en el Mercado de Vallehermoso. A ella le gustan este tipo de lugares. De hecho, uno de sus favoritos de Par�s es Les Enfants du March�, en el March� des Enfants Rouges (no se lo pierdan; no es nada caro para lo que es la ciudad).
Nos juntamos cuatro comilones sin rollo y poco aficionados a hacer fotitos de lo que nos comemos. Mi amiga al�rgica al hidrato pidi� dos ostras y luego se uni� a nuestro ceviche cl�sico de corvina con leche de tigre (tan evocador como la leche de pantera de la Legi�n) y aj� amarillo. Mientras, los hidratados nos deshicimos de la conciencia para apretarnos nuestras tartaletas (m�s bonito que tosta) de at�n con emulsi�n de miso-yuzu y vinagreta coreana, y un taco cada uno de softshellcrab en tempura crujiente y chipotle. Para entonces nos hab�amos bebido algunos de los vinos que ofrec�an (nos pusieron una carta con referencias que no sobrepasaban los 30 euros por botella) que estaban bastante bien, considerando que posteriormente, en internet, he podido comprobar que la carta es mucho m�s extensa.

Proseguimos con unos chilaquiles (totopos mojados) de chili crab (cangrejo cocinado en una salsa cremosa y semipicante que est� la mar de buena) y acabamos con una lubina abierta zarandeada (whatever) con adobo de chiles mexicanos, som tam -una ensalada tailandesa con muchas cosas- de mango verde, hierbas frescas y ali�o de nahm yum (m�s ensalada). De postre pedimos la costilla de vaca ahumada y estofada en curry, pero dej� intactas las ganas de enfilar hacia Richelieu. Yo no estaba en condiciones por las tres �o fueron cuatro? botellas de vino. Me fui a casa y no s� qu� rollo cont� unas mil veces a toda mi familia.
Nos soplaron (lo tuve que ver en la nota de la tarjeta del iPhone) 60 euros por persona con muy buena propina. Rajamos de lo divino y lo humano hasta zarandearnos como la lubina. No hay mayor dicha que comer con los amigos sin mirar atr�s ni adelante. Quiz�s eso es lo que nos falta.


























