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El bocado que el alquiler proporciona cada mes a los ingresos de los hogares no deja de crecer. El esfuerzo para pagar una renta es cada vez mayor y se come ya la mitad de los salarios medios en España, muy lejos del 30% o 35% que los organismos nacionales e internacionales recomiendan como el nivel máximo que las familias deberían destinar de sus ingresos totales para pagar una vivienda.
Se da la circunstancia de que la subida de los precios de los alquileres está muy por encima de la mejora de los salarios y ese desequilibrio está detrás de buena parte de la crisis habitacional y de accesibilidad que afronta España en los últimos años. Así lo pone de manifiesto la última edición del estudio Relación de salarios y vivienda en alquiler en 2025 elaborado de forma conjunta por Infojobs y el portal inmobiliario Fotocasa, basado en los datos de los sueldos medios de las ofertas de empleo de la plataforma InfoJobs y en los precios medios de la vivienda de alquiler del Índice Inmobiliario Fotocasa.
De acuerdo con sus conclusiones, el español medio dedicó el 50% de su sueldo bruto al pago del alquiler de su vivienda en 2025, frente al 47% de 2024 o el 39% de 2019, un año antes del inicio de la última fiebre del ladrillo. Según sus datos, el precio de la vivienda en alquiler en España cerró con un incremento anual del 6,9% y situó el precio en diciembre en 14,21 euros por metro cuadrado al mes. "Esto significa que los españoles tuvieron que dedicar la mitad del sueldo al pago de una vivienda en alquiler de 80 metros cuadrados, el porcentaje más alto desde 2019", señalan desde ambos portales, teniendo en cuenta el salario bruto medio de España registrado por InfoJobs, que en 2025 era de 27.336 euros (2.278 euros brutos mensuales si se divide en 12 pagas).
La situación es más agónica en comunidades como Madrid, donde los inquilinos destinan hasta un 71% del salario medio a pagar la renta mensual; o Cataluña, donde supone un 70%, o Baleares, donde se sitúa en el 63%, según los datos de Fotocasa e Infojobs.
Los datos no son menores. El esfuerzo para pagar una vivienda es uno de los indicadores que se vigila con más atención cuando el mercado -como ocurre ahora- está en un punto caliente. Por un lado, permite valorar el riesgo de impago por parte de los inquilinos o los compradores, y por otro lado puede tener repercusiones y consecuencias para el consumo y las decisiones financieras que toman los hogares.
Ernesto Campos, profesor del Máster Universitario en Dirección y Gestión Financiera de la Universidad Internacional de Valencia (VIU), pone el acento sobre esto último y asegura que España se enfrenta a un desafío estructural invisible que él denomina la consolidación de la generación alquiler. "El umbral del 40% que marca Eurostat como sobreesfuerzo financiero es ya una realidad amplia entre los jóvenes españoles, pero el problema es muchísimo mayor de lo que ese porcentaje sugiere. Una persona joven que quiere emanciparse en solitario puede destinar hoy hasta el 92% de su salario al alquiler, según el Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud. La consecuencia es matemática: a esos niveles no se ahorra, se sobrevive", responde a preguntas de este diario. Lo peor, asegura, es que el problema no se queda solo en la vivienda. "El consumo en sectores que tradicionalmente movía la población joven -automóvil, equipamiento del hogar, ocio- lleva años retrocediendo. La edad media de compra del primer coche se ha retrasado más de cinco años en una década", apunta.
"Los efectos estructurales, sin embargo, llegarán con retraso, y son los que más me preocupan. La teoría del ciclo de vida de Modigliani explica que las personas ahorran de jóvenes para desahorrar de mayores. Si toda una generación rompe esa premisa, el sistema económico pierde su base de acumulación de capital privado y su próxima generación de emprendedores. Es lo que llamo una bomba macroeconómica diferida. Hoy se ven las grietas, pero en quince años se verá el derrumbe", concluye.
Esto último empieza a preocupar especialmente y supervisores como el Banco de España ya han alertado sobre los posibles efectos en la economía si la situación no se revierte. En su último Informe de Estabilidad Financiera, de hecho, advierte de que "la evolución de los precios de la vivienda constituye una fuente relevante de incertidumbre para la economía española". Y continúa: "Aunque la inversión residencial ha mantenido una trayectoria de crecimiento en los últimos trimestres, el desacople entre oferta y demanda de vivienda seguirá presionando al alza sus precios. Si estas presiones se intensificaran, podría deteriorarse adicionalmente el problema de la accesibilidad a la vivienda, con potenciales efectos adversos sobre el bienestar, la movilidad laboral y el crecimiento económico a medio plazo", añade.
Para María Matos, directora de Estudios y portavoz de Fotocasa, esos efectos son también la cara más preocupante del actual boom de la vivienda. "Cuando la mitad del salario se destina únicamente a pagar el alquiler, la capacidad de ahorro desaparece y se limita el acceso a otros gastos esenciales, deteriorando gravemente la calidad de vida de los ciudadanos. Esta presión económica está obligando a muchas personas a retrasar decisiones vitales, como emanciparse, formar una familia o incluso cambiar de empleo".
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