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Sumar ha diseñado una estrategia de movilización social masiva para intentar "salvar" el real decreto de vivienda que dicta la prórroga de los contratos de alquiler y limita las subidas del IPC a un máximo del 2%. El plan de la formación consiste en impulsar una ola de manifestaciones por toda España con el objetivo de convertir las calles en una "olla a presión" que fuerce a Junts, PP y Vox a convalidar el texto en el Congreso de los Diputados dentro de un mes.
La vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, ha hecho un llamamiento solemne a su espacio político para "movilizar como sea menester a todo el mundo" y ganar en la calle lo que actualmente está en vigor. Para ello, ha reclamado alianzas con sindicatos de inquilinos, organizaciones sociales, ecologistas y feministas, bajo la premisa de que "los derechos se ganan peleando".
Esta ofensiva política se produce tras un tenso enfrentamiento dentro del Gobierno de coalición. Los cinco ministros de Sumar protagonizaron un desplante inédito en el Consejo de Ministros, negándose a entrar a la reunión y retrasando su inicio más de dos horas hasta que el presidente Pedro Sánchez aceptó aprobar el decreto específico de vivienda. Según fuentes del espacio, Sánchez era reacio a esta medida por ser consciente de que no contaba con la mayoría parlamentaria necesaria para sacarla adelante.
Los líderes de la coalición han cerrado filas en torno a este "pulso" ganado al PSOE. La ministra de Sanidad, Mónica García, ha elogiado la "obstinación" de Pablo Bustinduy para lograr este avance y ha defendido las tácticas de presión utilizadas frente a quienes las califican de "teatrillo". Por su parte, Ernest Urtasun ha advertido que defenderán el decreto "con uñas y dientes", instando a Junts a no oponerse a los intereses de los catalanes. Finalmente, Antonio Maíllo (IU) ha avisado a los partidos de la derecha que les harán "sudar la gota gorda" durante este mes de movilización intensiva.





















