Cartas al Director

José Manuel Albares, ministro de Asuntos Exteriores.EFE
Actualizado
Sr. Director:
Lo mismo es por desconocimiento, pero siempre me imaginé a los embajadores como profesionales altamente cualificados realizando tareas trascendentales -a veces no exentas de elevado riesgo- para con sus compatriotas en países extranjeros. Nunca los imaginé con la incertidumbre de tener la maleta hecha por si al presidente de su país o al ministro de Exteriores una nimiedad les hiere tanto en su fuero interno como para llamarles a consultas y hacerles volver a la mínima desatendiendo su labor. Lo cierto es que la llamada a consulta de los embajadores se está convirtiendo en su forma habitual de trabajo. Así, se ha requerido a la embajadora española en Buenos Aires sine die tras las desafortunadas palabras propias del provocador Javier Milei. Y se ha dejado sin efecto su importante dedicación. Aun siendo consciente de la gravedad de llamar «corrupta» a una ciudadana si no hay una condena de por medio, la solución tomada parece irracional y enmarcada en una rabieta a la misma altura que las palabras del propio provocador. Luis Alberto Rodríguez. León.
Leyes de memoria y de concordia
Sr. Director:
Sigo con detenimiento desde hace algún tiempo todo lo relacionado con las leyes de memoria histórica, memoria democrática y de concordia, según la denominación oficial. No deja de sorprenderme la actuación de la izquierda: aprueban normas destinadas solo a una parte de los ciudadanos españoles y, cuando otras formaciones aprueban a nivel autonómico normativas de concordia, que miran por el conjunto total de la población española, se quejan y se indignan. ¿Es democrático velar solo por los intereses de una parte de la ciudadanía? Pienso que no. José Antonio Ávila. Barcelona.
Zafarrancho entre los parlamentarios
Sr. Director:
No reparamos suficiente en la falta de decoro e incluso en la violencia verbal en los Plenos de la Asamblea de Madrid. Casi es peor que en los del Congreso y el Senado. En la Cámara no se ahorran descalificaciones, insultos explícitos e incluso gestos que reproducen la acción de pegar un tiro. Las responsabilidades están compartidas, pero es a la máxima autoridad en esta comunidad a quien habría que pedir un plus de mesura y ponderación en sus intervenciones para rebajar el tono. La responsabilidad institucional obliga a todos los parlamentarios a comportarse como exige su cargo. Antonio Martínez. Correo electrónico.
Trapiello y la buena literatura
Sr. Director:
Dentro de unos días aparecerá en las librerías Fractal: del Salón de pasos perdidos, una antología del monumental diario de Andrés Trapiello, del que lleva publicados 24 tomos. Todos empiezan describiendo el despertar del día de año nuevo, la evocación de la ya pasada noche de San Silvestre, con los destellos melancólicos del último día que remata un año más. En los últimos libros publicados se palpa el paso inexorable del tiempo, con los hijos ya mayores y cada vez más alejados del núcleo familiar. En todos los tomos, vivimos y disfrutamos los viajes y encuentros del escritor con gente del mundo literario o con personas de otros ámbitos. Seguimos sus pasos y andanzas en la ciudad y en su refugio del campo extremeño. La antología de esos diarios quizá sea necesaria para quien desee iniciarse como lector del Salón de pasos perdidos. José Fuentes Miranda. Ávila.






















