Cartas al Director
Los lectores opinan sobre la dimisión del ex portavoz de Sumar, la violencia de género y la política, y el papel de los jóvenes en el debate público

Íñigo Errejón, ex portavoz de Sumar en el Congreso.MUNDO
Actualizado
Sr. Director:
Los hechos que hemos conocido esta semana, y que han desembocado en la salida de Íñigo Errejón de la política -no queda claro si por una dimisión voluntaria o por un cese de la formación política a la que pertenece- han puesto sobre la mesa un colosal ejercicio de hipocresía. Para quienes se sienten concernidos con la causa del feminismo, que es la causa de la igualdad, resulta doloroso que el líder político de un partido, integrante de la coalición de Gobierno, que ha hecho bandera de la lucha contra la violencia machista, acabe sepultando su credibilidad en medio de graves acusaciones y de una denuncia que lo señala como un presunto agresor sexual.
Es cierto que todas las denuncias deben sustanciarse en una comisaría, y que son los tribunales los encargados de dictar sentencia, pero el comunicado autoinculpatorio del propio Errejón delimita la gravedad de su conducta. Él mismo admite la flagrante incoherencia que estriba entre el discurso público de Errejón y su conducta privada, lo que resulta absolutamente reprobable. José Gómez. Madrid.
La violencia y las mujeres en política
Sr. Director:
El reciente caso de Íñigo Errejón, las cartas vejatorias recibidas por mujeres parlamentarias y la película Soy Nevenka han evidenciado la necesidad de intervención legislativa en materia de violencia contra las mujeres en el ámbito político, tanto en la que se ejerce sobre posibles candidatas, activistas o sobre las líderes, con acoso, linchamiento social y mensajes denigrantes y difamatorios como en otros tipos de violencia por razón de género del ámbito público que se identifican claramente en las misivas enviadas a las parlamentarias del Partido Popular donde también se habla de prostitución de saldo, algo que se intensifica con el escenario global de conflictos y traslados por asilo y protección internacional de mujeres y niñas, que son las más vulnerables en estos procesos migratorios.
A través de la cultura y el cine, que es un gran canalizador de mensajes de transformación social, la película de Nevenka vislumbra también la necesidad de implantación de protocolos de violencia política contra las mujeres por razón de género en las instituciones públicas y los partidos políticos para garantizar una mayor protección ante la posible impunidad del agresor. El trabajo legislativo también debe considerar las injurias y calumnias en redes sociales y a través de medios tradicionales e incrementar los recursos del sistema jurídico penal para gestionar una realidad que provoca daño personal y público, y un grave deterioro del sistema democrático y que con toda probabilidad supone un retroceso en materia de igualdad y desarrollo social que nos aleja de lo que debemos ser, una sociedad más libre, igualitaria, abierta y participativa. Yolanda Martínez Urbina. Correo electrónico.
Jóvenes excluidos del debate público
Sr. Director:
Hace unos días asistí a una charla en la universidad sobre política y participación. Al salir, me quedé con una sensación frustrante: los jóvenes estamos hartos de oír hablar sobre nosotros sin que nadie nos escuche. Nos acusan de ser una generación que no participa, cuando la realidad es que estamos más activos que nunca, solo que en espacios diferentes y con medios propios. La política, tal como está hoy, parece diseñada para excluirnos o limitarnos a meros espectadores. Falta representación en instituciones clave. Anna Bonet. Reus.






















