Bajad las armas
Mientras la izquierda no se ponga a expropiar casas a dedo y la derecha no retire toda ayuda a extranjeros regularizados, el orden de posguerra seguir� en vigor

Lula da Silva y Pedro S�nchez.Europa Press
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A vueltas con el aquelarre latinoch� de Pedro en Barcelona, la politolog�a m�s atenta ya ha se�alado el en�simo volantazo de nuestro Socialista Internacional, que ya es todo lo que queda de la Internacional Socialista. Un presidente sobrado de imputados y falto de presupuestos que viaja por el mundo predicando la paz para no asumir las consecuencias dom�sticas del guerracivilismo que �l exhum� y que lo inhumar� en un a�o. Poco nos parecen los 200 pavos en maquillaje que gasta nuestro superh�roe -yo sospecho que es de los que se maquillan tambi�n para estar por casa-, teniendo en cuenta los estragos venideros de la agenda judicial y del calendario electoral.
Que el �ltimo socialista europeo decida mutar en populista tropical responde al mismo mecanismo de supervivencia por el que aquel jacobino que prometi� traer a Puigdemont termin� amnisti�ndolo desde la colina de una plurinacionalidad reci�n descubierta. Ya sabemos que Pedro va desplazando sus principios a medida que presiente sus finales. Y hace bien en buscar curro de lobista de dictadura para cuando le chapen el negocio las democracias, empezando por la nuestra. Menos capitalista parec�a Zapatero y hoy factura medio kilo por an�lisis irrelevantes sacados de Google.
La cuesti�n es si en la derecha est� pasando lo mismo. Es decir, si como aducen las esteticistas de nuestro maniqu� para soportarse mejor en el espejo, el centroderecha se ha fundido tambi�n con su extremo desde M�rida hasta Bulgaria. De tanto gritar que PP y Vox son lo mismo, han logrado confundir a algunos liberales.
Veamos. Prescindiendo de visajes y soflamas, el orden pol�tico europeo sigue sostenido por las dos grandes renuncias del siglo pasado: la izquierda renunci� al marxismo para abrazar la econom�a de mercado y la derecha renunci� al nativismo para abrazar el Estado de bienestar. Es verdad que los tab�es han ca�do: ni la propiedad privada para unos ni la dignidad individual para otros conservan el prestigio de anta�o. Pero la quiebra se ci�e a lo puramente discursivo. Mientras la izquierda no se ponga a expropiar casas a dedo y la derecha no retire toda ayuda a extranjeros regularizados, el orden de posguerra seguir� en vigor. Y precisamente porque eso es as�, el �nico margen de maniobra que les queda a los pol�ticos del sistema es la hip�rbole. El amago. La foto. El postureo. Y el capitalismo de amiguetes del PSC.

























