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A ra�z de la paradiplomacia de Ayuso
Jacobo Berga · 2026-05-11 · via Columnistas

Nunca en doma

El rol de v�ctima permite al que lo ostenta hablar con superioridad moral y creer que otros son los culpables de sus propios males

Isabel D�az Ayuso, en la Universidad de la Libertad de Ciudad de M�xico.

Isabel D�az Ayuso, en la Universidad de la Libertad de Ciudad de M�xico.EFE

Actualizado

Audio generado con IA

La presidenta Ayuso, que disfruta chapoteando en los charcos de la batalla cultural, ha organizado una paradiplomacia ca�� para contrarrestar la blandenguer�a del discurso de arrepentimiento poscolonialista del Gobierno. El debate est�ril sobre Hern�n Cort�s era claramente un jard�n irresistible en el que meterse, toda vez que AMLO nos exigiera a los gachupines que nos disculpemos por lo que hicieron sus antepasados. Digo los suyos porque yo soy descendiente de los espa�oles que se quedaron en Espa�a, mientras que AMLO lo es de los que se fueron a M�xico, es decir, de los malos. Su sucesora, Claudia Sheinbaum, que perpet�a la ocupaci�n del poder por parte de una �lite de origen europeo, es ahora abogada de la acusaci�n popular en la causa indigenista contra Cort�s.

Me resulta dif�cil entender esta discusi�n. De un lado hay una cierta derecha espa�ola, obsesionada con la rehabilitaci�n del prestigio del Imperio. Libros como Imperiofobia y Sobre la leyenda negra han servido para crear historiadores de sobremesa que te planchan la oreja con las aut�nticas cifras de condenados a la hoguera por la Inquisici�n, a ver si entiendes que el Santo Oficio no era tan malo como te lo han pintado los p�rfidos ingleses en su retorcido relato de la historia, donde ocultan hip�critamente que ellos quemaron bastantes m�s brujas que nosotros. Tras el conteo de brujas quemadas, te cuentan que los ingleses eran m�s racistas que nosotros porque jam�s mezclaban sus sangres con los ind�genas, sino que los exterminaban, y despu�s llega la lecci�n sobre la diferencia entre imperio -que daba ciudadan�a y plenos derechos a los conquistados- y colonia, que era una relaci�n extractiva y no civilizadora practicada por los ingleses. O sea, que los espa�oles hemos tenido el imperio m�s bueno y respetuoso. Esa es la chapa con la que se quita los complejos la derecha historicista en estos saraos del gusto de Ayuso.

Del otro lado est�n los que el cr�tico Harold Bloom llamaba School of Resentment, empe�ados en juzgar con el prisma moral de hoy las acciones de hace cinco siglos y en atribuir sin vacilaci�n todos los males estructurales de M�xico -racismo, desigualdad social, machismo- a Cort�s y a los espa�oles. No queda claro si creen que, de no haber sido intervenido por Espa�a, el Imperio azteca habr�a evolucionado hacia una sociedad que hubiera superado su racismo, su machismo, su esclavismo, su clasismo, sus sacrificios humanos y todas esas cosas que no tuvieron tiempo de reformar por nuestra culpa. Tampoco sabemos si, por esa misma l�gica, los descendientes de los mexicas, que construyeron su imperio sometiendo a otros pueblos mesoamericanos, deber�an pedir perd�n a los tepanecas et al. Lo que s� se entiende es esa codicia por el rol de v�ctima, que permite al que lo ostenta hablar con superioridad moral y creer que otros son los culpables de sus propios males. Conviene recordarles a estos pol�ticos mexicanos que llevan ya 200 a�os siendo independientes y por tanto son ellos los responsables de la perpetuaci�n de los problemas de cuyo origen nos acusan.