























Actualizado Domingo, 19 abril 2026 - 00:06
Pedro S�nchez no tiene mayor�a en el Parlamento ni en el pueblo, pero, � la Macron, es capaz de organizar vistosas cumbres internacionales. El socialista que rompi� al PSOE aspira a liderar la izquierda mundial con una receta clara: para salir de su crisis, la socialdemocracia no debe girar hacia el centro, sino confrontar con �las fuerzas conservadoras y de extrema derecha�, seg�n se lee, por este orden, en la web de la Global Progressive Mobilisation que acaba de concluir en Barcelona.
A ese marco -el reverso de Milei: zurdos vs fachas- pertenecen las grandes estrellas de su s�per foro: Lula da Silva, Sheinbaum y Petro, adem�s de Mamdani, que intervino virtualmente.
Pero eso no fue todo: ayer S�nchez tambi�n presidi� la IV Cumbre en Defensa de la Democracia, en la que el vicecanciller alem�n y el viceprimer ministro brit�nico se mezclaron con los l�deres de democracias tan inspiradoras como Albania o Botsuana.
Hana Jalloul, que es la secretaria de Pol�tica Internacional del PSOE, ha explicado en El Plural el alcance de toda esta operaci�n. �El presidente lleva una trayectoria internacional en la que marca la agenda casi todos los d�as. (...) �l ha marcado los fondos Next Generation, la excepci�n ib�rica; ha liderado el no a la guerra, el no intervencionismo en Venezuela, el reconocimiento de Palestina, el tema de los oligarcas...�.
La argumentaci�n m�s sutil viene ahora: �No hay otro l�der. Este a�o se ha dado mucha importancia a Mark Carney [primer ministro de Canad�], pero est� fuera de Europa. Y ese discurso importante [que dio] en Davos Pedro lo hizo hace dos a�os�. Carney, �a la cola!
El foro global de Barcelona ha servido para mucho m�s que para ensalzar a S�nchez. Seg�n Ferraz, ha ocurrido otra cosa extraordinaria: tras una d�cada pele�ndose, los dos clubes que re�nen a los partidos socialdem�cratas del mundo han enterrado all� el hacha de guerra. Se trata de la Internacional Socialista y de la Alianza Progresista. Y su historia es apasionante.
Todo empez� en 2013, cuando el SPD alem�n abandon� la hist�rica organizaci�n, inc�modo con los partidos autoritarios y corruptos que la integraban y en busca de una red m�s moderna y centrada en Europa. La nueva Alianza Progresista super� pronto a su rival: los grandes partidos europeos se dieron de baja -salvo el espa�ol y el franc�s, que militan en ambas- y su influencia se redujo a Am�rica Latina y �frica. La nada.
De modo que la Internacional Socialista se dirig�a al abismo de la marginalidad... hasta que en 2022 un nuevo l�der tom� las riendas. �Bingo!: fue Pedro S�nchez.
�Y desde entonces qu� ha pasado? Pues bueno. El viejo club sigue contando con escasos perfiles europeos y todav�a cobija a dem�cratas poco ejemplares, como los dirigentes de Angola o Albania. Y, sin embargo, su resurrecci�n es incuestionable. De hecho, es la plataforma con la que el presidente ha organizado el espectacular foro antitrumpista del que estamos hablando. Y ese renacer �c�mo se ha pagado?
El comisionista V�ctor de Aldama le ha contado a un juez de la Audiencia Nacional que el petr�leo de Delcy Rodr�guez lleg� hasta la maltrecha Internacional Socialista por la que S�nchez suspiraba. Puede ser mentira, claro. Pero la pregunta es pertinente: �qui�n paga?
Otro detalle llamativo de la Global Progressive Mobilisation es que en la mesa sobre �memoria� no hubo ning�n ponente vinculado a la m�s reciente violencia pol�tica sufrida por el PSOE, que no es la instrucci�n de Peinado contra Bego�a G�mez sino el terrorismo nacionalista (e izquierdista) vasco. La sordina tiene su l�gica y es que el PSOE ha mutado.
Por resumir: tras disolverse ETA, Bildu se convirti� por sorpresa y muy r�pido en un socio clave para la Moncloa. As� que el PSOE renunci� a exigirle a Otegi nada m�s all� de su calculado mensaje a las v�ctimas (�Sentimos su dolor y afirmamos que nunca deber�a haberse producido�).
Eso mismo se ha aplicado a las c�rceles. Los presos est�n saliendo antes de cumplir sus penas �ntegras sin tener que expresar un arrepentimiento p�blico y expl�cito, y menos a�n ayudar a esclarecer los m�s de 300 cr�menes no resueltos (cad�veres sin enterrar, entre ellos). Basta con que firmen unas cartas muy reiterativas que curiosamente replican el ortop�dico lenguaje abertzale: el asesino reconoce �el da�o causado� -como ETA tras cada atentado- y empatiza con �el dolor� de las v�ctimas.
Como ha escrito aqu� Jos� Mar�a Ruiz Soroa -en estos asuntos, el m�s sabio entre los libres o el m�s libre entre los sabios-, lo que nunca dicen es lo �nico importante: que matar por motivos pol�ticos estuvo mal. Pero c�mo van a decir algo as� los tontos que se mancharon las manos, si quienes les lavaron la cabeza -pol�ticos, profesores, periodistas- se niegan a hacerlo y adem�s no se lo pide nadie.
Volviendo a Barcelona: al menos el PSOE le puso el nombre de Ernest Lluch a uno de los espacios de su macroevento. Ah, y el de Angela Davis a otro.
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