Ciudad jard�n
En la intuici�n de la belleza del arte siempre estamos solos y da igual si nos rodean otros cientos de soledades en el museo o en el cine

El escritor Eduardo Mendoza, en Barcelona.EFE

Luis Alemany
Actualizado
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Uno. Es la semana del Cervantes en Alcal� y del D�a del Libro en Barcelona, es la semana de las letras hisp�nicas y �no tendr�s el cuajo de escribir nada que suene medio desde�oso, verdad? Dedic�ndote a lo que te dedicas. Bueno, desde�osas no ser�n estas l�neas, pero s� un poco esc�pticas. Ah� va la idea: leer literatura, mirar al arte y escuchar m�sica son tres actos radicalmente �ntimos, por mucho que nos empe�emos en socializarlos en forma de �el d�a de X�. C�mo decirlo: en la intuici�n de la belleza del arte siempre estamos solos y da igual si nos rodean otros cientos de soledades en el museo o en el cine, da igual si compartir una canci�n o una imagen es un bonito gesto de fraternidad. C�mo decirlo (II): cuando dos enamorados conectan a trav�s de una obra de arte, que por supuesto que lo hacen, la belleza es el medio y el amor es el fin y no al rev�s. C�mo decirlo (III): el momento de epifan�a ante unos versos ocurre en soledad. Su r�plica en un acto p�blico puede tener su valor como hecho social, pero es eso, una r�plica, una escenificaci�n. A veces sale bien y a veces no, y entonces da un poco de pudor.
Dos. cuando empez� la guerra de Ucrania dediqu� horas absurdas a los canales de la propaganda prorrusa. Me obsesion�, sobre todo, con su renuncia radical a argumentar una raz�n moral. Los prorrusos se dedicaban, sobre todo, a 1) anunciar que hab�a llegado la hora del desquite. Y 2) a esquivar los reproches �ticos con una sucesi�n de llaves de yudo intelectual del tipo: ��Con qu� derecho nos dice Europa nada despu�s de la colonizaci�n de �frica?�.
Tres. En realidad, tampoco pasa nada porque existan los d�as del libro; no le hacen da�o a nadie como hecho pol�tico y sirven para arrancar un poco de sitio en el espacio p�blico. Y, por supuesto, en el dilema de Eduardo Mendoza, que dijo que le gustaba m�s el SantJordi librero que el Sant Jordi patriota, y sus enemigos catalanistas, est� clara la respuesta: peor que la epifan�a prevista del arte es el amor celoso de la naci�n. Much�simo peor.
Cuatro. Cuatro a�os despu�s de Ucrania, la Guerra de Ir�n trae una sorpresa turbadora: es la Rep�blica Isl�mica la que maneja los c�digos de la iron�a con m�s habilidad que estadounidenses e israel�es. El lenguaje de la propaganda iran� es zumb�n y par�dico, a veces, incluso, es gracioso, y eso es algo que jam�s habr�a podido esperar de un r�gimen teocr�tico. Mientras que los rusos de 2023 sonaban enf�ticos y patosos, los iran�es se presentan como unos amigos de clase. Todav�a tengo que aclararme al respecto, a�n no s� qu� significa ese talento.





















