A simple vista
Mi mujer entra en el sal�n, me ve en el sof�, resopla y me dice que seguro que esa misma tarde hab�a un sitio al que ten�a que ir y no he ido

Actualizado
Audio generado con IA
Tengo un amigo que el otro d�a me aconsej� con ternura supremacista que ten�a que �ir m�s a los sitios�.
-Sim�ooon -me dijo alargando la letra o y rematando con una palmada en la espalda-, tienes que ir m�s a los sitios.
Yo me le qued� mirando por varios motivos. Lo primero que pens� fue: a qu� demonios se estar� refiriendo este con la palabra sitios. Lo segundo que se me vino a la cabeza es que anda que no hay sitios, t�; que otra cosa no habr� en Carabanchel Alto, pero sitios ya ves: la tienda de Jose, el parque de las Cruces, los bares de la Plaza de Manuel Mateo, el nuevo Ahorra M�s, el pinar de San Jos�, el sof� de la derecha del sal�n. All� donde mires, un sitio.
Cuando le pregunt� a qu� se refer�a (porque yo me hago de sobrao los 10.000 pasos diarios y m�s), mi amigo abund� en su papel redentor para/con uno: ir a los sitios, �ya sabes�, es �dejarse ver ac� o all�, �que sepan que est�s�, �relacionarse con el mundillo� (ay, �el mundillo�, el exclusivo mundillo, acaso el �nico diminutivo que mira por encima del hombro al sustantivo original).
Ir a los sitios para que vean que est�s en el mercado, para ser muy amable con los miembros del jurado del pr�ximo premio, para caerle bien a los que marcan el canon, para posar luego en el photocall, para ver si te invitan a esas cenas tan escogidas.
En mi descargo, siempre alego que tengo una hernia de hiato y que me va a dar acidez seguro, que el 34 va fatal, que mi hijo tiene partido de rugby con el Cisneros o que precisamente a esa hora dan un Zamora CF-Ponferradina. Pero nada. Mi mujer entra en el sal�n, me ve en el sof� de la derecha, resopla y me dice que seguro que esa misma tarde hab�a un sitio al que ten�a que ir y no he ido.
Hay gente que ha labrado su carrera profesional yendo a los sitios un poco como el Peque�o Nicol�s, ojo. Hay quienes est�n tant�simo en los sitios que digo yo que cu�ndo escribir� esa gente. Conozco a algunos aut�nticos profesionales en ir a los sitios que, luego, en su casa o en su barrio, se amustian y desarrollan ansiedad si pasan una semana sin ver sus letras en negrita.
Sucede que, cuando se junta en un espacio esa misma gente que siempre coincide en los sitios un mi�rcoles, un jueves, un viernes y un s�bado, pongamos, te da la sensaci�n de que huyen de otro. A los que nunca vamos a los sitios se nos nota nada m�s llegar, buah que si se nota: porque les pides las chaquetas a tus amigos; porque vas como un demenciado a por la cerveza y los canap�s; porque, a la hora de estar all�, sales en las fotos poni�ndole la V por detr�s de la cabeza a un acad�mico o a yo qui�n s�. Una cosa es �ir a los sitios� (como dice mi amigo) y otra cosa es �estar en tu sitio� (como me pide por favor mi madre).
Opinar�n ustedes que no llevo una vida muy apasionante. Puede ser. Pero les recuerdo aquello que me dijo un d�a Ray Loriga: que, a partir de los 50 a�os, se dio cuenta de que prefer�a la tranquilidad a la alegr�a.


























