Le propongo un verano con el titular de esta columna como máxima: póngase a tiro, preste atención y disfrute

'Pool with two figures', David Hockney, 1972.
Actualizado
LO MÁS PROBABLE es que ustedes ya tengan preparadas sus vacaciones de verano. Quizá les queda tiempo para disfrutarlas pero quien más, quien menos, a finales del mes de junio uno sabe o barrunta dónde estará en su mes, o 15 días, de asueto. Le deseo lo mejor: que pueda descansar y olvidarse de muchas de las preocupaciones que le atormentan durante el año. Aunque ya sabe, la vida no da tregua y, normalmente, una vez se supera una piedra aparece otra nueva en el camino. (No es necesario pensar en esto constantemente pero sí lo es tenerlo presente).
Dentro de poco nos despediremos durante un tiempo -el de mis vacaciones- y yo misma trataré de olvidar alguna que otra cosa mientras pongo mi esfuerzo en las que me parezcan pertinentes. Sólo le pido a usted también eso: que se fije un poco en los pasos que da, con quien quiere estar y con quien estará finalmente, si lo que más desea en el mundo es que nadie le hable durante un rato o bien necesita un bullicio exacerbado que acabe con usted, de madrugada, quizá algo achispado, metiéndose en la cama con una sonrisa resplandeciente.
Ya sé que las vacaciones en familia también pueden ser algo peliagudo. Que quizá su partenaire no tiene nada que ver con usted en relación al orden y los preparativos, que tal vez usted quisiera cogerse una mochila con dos camisetas y un pantalón y ver hasta dónde le llega la fuerza y la alegría de no tener que responder ante nadie ni ante nada. Usted, el horizonte y, sobre todo, como dice el filósofo argentino Dario Z., una máxima: «Vivir es estar en estado de posibilidad».
Parece una obviedad pero no lo es en absoluto. Estar en estado de posibilidad es darle una oportunidad a la jornada. Estar en estado de posibilidad es ser valiente y recibir lo que ésta traiga, sea malo, bueno, regulinchi o trágico. Vivir en estado de posibilidad es también dejar que los sucesos, las personas, nos toquen, como dicen los anglosajones: que nos conmuevan, nos alienten, nos despierten hasta pensamientos. Solemos decir, cuando terminan, que las vacaciones no han durado nada, pero recuerde lo rápido que pasan los meses mientras usted trabaja. Junio está siendo una carrera hacia la bonanza, pero siempre lo es, al fin y al cabo.
Le recuerdo sólo una cosa: la ciencia ha demostrado que estar cerca del agua (piscina, arroyo, estanque, mar) reduce la presión arterial en apenas un par de minutos. Le deseo luz, madrugadas de risas y despertares azules, como los de la infancia.






















