Los desastrosos resultados mandan un mensaje a los padres más díscolos: envíen a sus hijos al modelo D, basado en la inmersión en euskera

Estudiantes de la PAU protestan por la correccion de euskera.Araba Press
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Es la primera vez en la historia contemporánea del País Vasco que un grupo de personas se manifiesta por sufrir discriminación lingüística. Se trata de alumnos de colegios concertados de Vizcaya, mayormente, que han cursado el modelo A -lengua vehicular en castellano- y que fueron calificados con un cero en la prueba del euskera de la PAU. Las reclamaciones apenas han subido la nota y ello ha generado un conflicto entre la Universidad pública -secuestrada por el abertzalismo- y el Gobierno Vasco, que ha tenido que salir en defensa moderada de unos estudiantes que verán su nota global seriamente afectada. Seguramente ello condicionará su acceso a determinados grados y su carrera profesional posterior.
La polémica se quiere reducir ahora a una examinadora exigente que habría corregido los exámenes con excesivo celo. Pero la realidad es que, al margen de los numerosos ceros, en otros tribunales la dinámica ha sido parecida: notas muy bajas. Estamos, quizá, ante un experimento político del nacionalismo. El año próximo los niveles de exigencia lingüística van a crecer en la ESO y bachillerato. Los modelos A y B, donde la enseñanza sigue girando en torno al castellano y la lengua materna de los pocos estudiantes que los cursan, será insuficiente -número de horas y escasa preparación del profesorado- y se habrá querido testar al alumnado con una mayor exigencia. Por tanto, los desastrosos resultados de la PAU también mandan un mensaje a los padres más díscolos: envíen a sus hijos al modelo D, basado en la inmersión en euskera, y así obtendrán mejores notas.
Mañana se discute en el Parlamento vasco la reforma de la ley de función pública. Se trata de amortiguar el criterio de la diversidad socio - lingüística estatutaria para que se generalicen los perfiles y así exigir niveles de euskera mínimos en todas las ofertas de empleo público. Quizá haya acuerdo entre PNV y Bildu y es seguro que el PSE quedaría fuera. De fondo, una sociedad que ha decidido dejar de tener hijos e importar demografía. Así que no es difícil ver por dónde van los tiros: reforzar el patriciado nacionalista en el sistema funcionarial excluyendo a las capas de población que se van quedando atrás en un modelo educativo donde muchos no podrán estudiar en lengua materna (o franca, si lo prefieren). La prioridad nacional(ista) por otros medios.

























