Correr la milla
La labor d�cese que diplom�tica de Zapatero no representaba a Espa�a, pero era una misi�n de la que Espa�a, s�, se enorgullec�a

Zapatero conversa con Delcy Rodr�guez en Santa Cruz (Bolivia), en 2024.EFE
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Hay ciudadanos muy vanidosos que van estos d�as por ah� divulgando su tristeza, su aflicci�n, su incurable decepci�n por el descubrimiento de la verdad sobre Zapatero. Otros, s�lo algo m�s decorosos, se declaran avergonzados. Avergonzados como socialistas, por eso de que fue secretario general; avergonzados como espa�oles, por eso de que fue presidente.
Entre estas contriciones tan desinhibidas no se cuenta -yo al menos no me la he encontrado- la que deber�a estar motivada por el hecho m�s turbador, el que deber�a provocar un bochorno m�s intenso, por cuanto supone la verdadera deshonra para un espa�ol. Les hablo de la estafa a los venezolanos.
Cu�nto peor que la codicia es la crueldad. El d�a en que decidi� no asumir una derrota electoral segura, Zapatero se despidi� anticipando un plan para su jubilaci�n: �El mejor destino es el de supervisor de nubes acostado en una hamaca�. Era joven y el mundo es un lugar injusto, as� que pospuso tan pl�cido retiro en cuanto vio que su nefasta gesti�n de la crisis ya se iba olvidando. Present� su reincorporaci�n a la pol�tica en t�rminos de sacrificio. Eso es lo que todo este tiempo se nos dijo, mediante presumidas f�rmulas con las que demoraba una explicaci�n por su aberrante complicidad con el r�gimen criminal que sojuzga Venezuela.
A los que nos atrev�amos a se�alar que Zapatero pretend�a camuflar con bellos prop�sitos el oficio antiguo de palanganero, se nos dec�a que no ten�amos ni idea de la abnegada labor del ex presidente y que alg�n d�a sabr�amos, para nuestro sonrojo, lo que de verdad estaba haciendo por los presos pol�ticos y la democratizaci�n de Venezuela.
El revanchismo dom�stico no deber�a desviarnos de nuestra causa com�n como naci�n, que es el acto de desagravio al pueblo venezolano. A ver si ahora vamos a hacernos acreedores de lo que hicieron los conquistadores hace cinco siglos en un lugar que no se llamaba M�xico y no del expolio cruel a los venezolanos de un ex presidente que no s�lo sigue vivo, sino que hasta ayer, como quien dice, gozaba a�n de un prestigio.
Porque adem�s no se trata de un aventurero. La labor d�cese que diplom�tica de Zapatero -y eso lo que nos compete a todos- siempre goz� de la comprensi�n y el aliento de la canciller�a espa�ola. No representaba a Espa�a, pero era una misi�n de la que Espa�a, s�, se enorgullec�a. Y yo creo que hay que pedir perd�n a los venezolanos por la complicidad con la que, mientras aduc�a milongas humanitarias, les abri� un butr�n en el Estado para esquilmar sus recursos.

















